23 | 09 | 2014
Deterioro del empleo presenta el riesgo de agravar niveles de pobreza
En lo que va del año, la ciudad ha exhibido una mayor tasa de destrucción de puestos de trabajo en comparación a lo observado a nivel general del país. Se observa también una elevada participación de ocupaciones con remuneraciones bajas, sin aportes y una creciente dependencia del sector público.
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Los últimos datos oficiales sobre la evolución del mercado de trabajo en la ciudad confirman el cuadro de recesión severa que atraviesa la actividad económica. Considerando una población total de casi 320 mil habitantes, la caída del nivel de empleo en 1.9 puntos porcentuales desde fines del año pasado hasta el segundo trimestre del año en curso, significaría una disminución del orden de los 6 mil puestos de trabajo en lo que va del año. Este proceso se habría agravado durante el segundo trimestre, dado que de cada cuatro bajas en lo que va del año, tres corresponderían a este período. Este ritmo de destrucción de puestos de trabajo en Bahía Blanca ha sido mayor al observado a nivel del país.

La baja del empleo acentúa la tendencia a la baja de la masa salarial iniciada con la pérdida de poder adquisitivo por la fuerte aceleración de la inflación a partir de enero. Solo por reducción de personal, se estima una reducción del orden de los $250 millones del circuito comercial durante la primera mitad del año.

La baja en el empleo se refleja en un importante aumento del desempleo. Bahía Blanca lidera en el país los rankings de desempleo junto con Córdoba y Rosario. A diferencia de estas ciudades, afectadas por la crisis de la industria automotriz, la ciudad no presenta un factor puntual que pudiera explicar un incremento repentino en el nivel de desempleo. Por otra parte, cabe notar que la situación de Bahía Blanca como una de las ciudades con mayor índice de desempleo no es reciente, lo que de alguna forma refleja dificultades más de orden estructural que coyuntural.

El aumento del desempleo registrado en la ciudad podría haber sido mayor de no registrarse la baja en la tasa de actividad. Este último indicador refleja la oferta de trabajo, agrupando tanto a los que tienen empleo como aquellos que sin tenerlo, realizan una búsqueda activa. En la ciudad, el porcentaje disminuyó 1.2 puntos porcentuales (del 47.6% en el primer trimestre al 46.4% en el segundo). De no mediar esta reducción, la tasa de desempleo del segundo trimestre en la ciudad se habría ubicado en el 12%.

Sobre un total de 135 mil empleos en la ciudad, alrededor de 7 mil puestos corresponderían a trabajos de jornada parcial. Por otra parte, unos 30 mil puestos de trabajo no tendrían descuento jubilatorio y por lo tanto se desempeñarían en el mercado informal. Sumando desempleados y empleados sin acceso al beneficio de la seguridad social, la población con dificultades de empleo ascendería a no menos de 45 mil personas, a los que habría que agregar subempleados involuntarios.

Además de la participación alta y con tendencia creciente del sector público en el empleo local, los principales sectores que conforman el empleo local (comercio, construcción, enseñanza y servicio doméstico), a excepción de industria, se caracterizan por salarios bajos en relación al promedio y dificultades por el alto nivel de empleo informal. A ello, habría que agregar el bajo nivel de salarios de la administración pública provincial y en menor medida nacional, generado por las crecientes dificultades de financiamiento del gasto público.

De lo señalado hasta este punto cabe concluir que la situación de ingresos de la población local se ha deteriorado por la caída del empleo, los bajos niveles de salarios para las principales actividades que conforman el empleo local – incluyendo una participación creciente de puestos de trabajo en el sector público-, y el alto peso de la informalidad que margina a un importante sector de la población del acceso a servicios de seguridad social y financieros. Esta situación debilita la actividad comercial en el mercado local y presenta como correlato, un porcentaje elevado de población (próximo al 29% de la población total) que no alcanzan el umbral de ingresos para acceder a cubrir una canasta de bienes y servicios que permita cubrir sus necesidades básicas (canasta básica total).

La situación no presenta buenas perspectivas. La demanda de empleo local tiende a debilitarse. La inflación se ha desacelerado pero se mantiene en torno al 2% mensual. La posibilidad de una nueva corrección en el tipo de cambio antes de fin de año, sumado al ajuste de tarifas de servicios, podría significar una importante merma del poder adquisitivo. El sector público, principalmente el provincial, ya no tendría capacidad para amortiguar la caída del empleo privado. Por otra parte, los efectos negativos de la disminución del empleo y aceleración de la inflación recaerán con mayor intensidad sobre los sectores de menor nivel de ingreso.

Resumen nota editorial IAE 136

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