22 | 02 | 2013
Panorama agropecuario regional
Señales poco claras para la próxima campaña de granos fina y estancamiento del stock ganadero.
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El proceso de pérdida de competitividad cambiaria y costos crecientes que padece el sector agrícola, sumado al progresivo incremento en la presión tributaria sectorial, conforman un escenario desfavorable para la próxima campaña. Los incentivos a invertir en la actividad se justifican actualmente en situaciones puntuales asociadas a escala, región o aspectos técnicos específicos. En condiciones climáticas normales y considerando sistemas de producción sustentable, la probabilidad de recuperar el capital invertido en los cultivos de cosecha fina a nivel regional es muy baja, o peor aún, existe la posibilidad de perderlo. Si a estos elementos se le agrega que parte del capital invertido es aportado por el sector financiero (deuda) y las precipitaciones donde se realiza la inversión presentan un comportamiento irregular, el riesgo económico asumido es aún mayor. Al mismo tiempo a nivel interno la indefinición respecto a la política agrícola comercial suma otro elemento de incertidumbre en la intención de siembra para la próxima campaña de granos finos a nivel regional, conformando un marco general en donde no existe una señal clara para invertir en la actividad.

Respecto a la ganadería bovina regional, las cotizaciones de la hacienda en pie en términos reales acumulan una importante reducción producto del incremento general de los precios. Esto determina una pérdida de competitividad y un posible cambio en la fase del ciclo ganadero. Esta alteración en la evolución del stock ganadero, pareciera demostrarse a partir de los resultados preliminares aportados por la segunda campaña de vacunación contra la fiebre aftosa del año 2012 en los partidos de Bahía Blanca y Coronel Rosales, donde se observa un reducido crecimiento del 2% en las existencias ganaderas totales respecto al periodo anterior. Tomando como referencia la evolución de este indicador en los partidos mencionados durante los últimos dos años, es muy probable que a nivel regional se repita este comportamiento. Es evidente a partir de lo anterior que la tasa de recuperación del stock se está reduciendo notoriamente, dado que en el periodo previo el incremento de las existencias superó el 8%.

Los 3 principales insumos utilizados en la producción ganadera, personal, alimentación y combustible, reflejan incrementos a valor producto cercanos al 25% durante el periodo 2012, indicador que demuestra un importante deterioro en los márgenes de una actividad que no ha incorporado avances tecnológicos que permitan minimizar esta pérdida de competitividad. Pero existen señales que podrían reducir esta pérdida, dado que las cotizaciones corrientes de la hacienda con destino a faena acumulan un incremento superior al 12% en los primeros días del año actual. A pesar de esto, no se percibe como un elemento que pueda modificar la evolución del ciclo ganadero que pareciera entrar en una fase de estancamiento.


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