21 | 05 | 2015
Pese a la fuerte baja del desempleo, el mercado laboral enfrenta un panorama complicado
Según datos del INDEC, la ciudad presenta una fuerte reducción del desempleo. Más allá de los cambios coyunturales y de la confiabilidad de los resultados oficiales, la situación del mercado laboral sigue siendo complicada.
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En pocas palabras, ...

Según datos del INDEC, la ciudad presenta una fuerte reducción del desempleo entre el cuarto trimestre del 2014 y primero del 2015. El repunte obedece a un fuerte aumento de la demanda de trabajo. Más allá de las dudas que pueda plantear la magnitud del cambio, la encuesta de coyuntura CREEBBA refleja signos de mejora en los últimos meses. Pero si se compara la situación laboral con respecto a un año atrás, se advierte que el nivel de empleo actual es similar al del año anterior. Más allá de los cambios coyunturales (de corto plazo) y de la confiabilidad de los resultados oficiales, la situación del mercado laboral sigue siendo complicada. La demanda de empleo privada se encuentra debilitada por el bajo nivel de inversión.

De acuerdo al INDEC, la tasa de desempleo de Bahía Blanca fue del 5,7% durante el primer trimestre del año. Esta tasa representa el nivel más bajo en los últimos cinco años y ubica a la ciudad en el decimo tercer lugar entre los 31 aglomerados del país relevados por el INDEC, si se los ordena de mayor a menor nivel de desempleo. De este modo, una primera lectura arrojaría una situación buena en el mercado laboral dado que el desempleo en la ciudad afectaría un menor porcentaje de personas activas, en comparación a los niveles generales observados en el país (7,1%).

¿Cómo se explicaría la fuerte reducción del desempleo en Bahía Blanca?
Si se compara con la medición anterior del cuarto trimestre del 2014, la baja del desempleo surge por un fuerte aumento de la demanda de empleo pese a que en el período habría aumentado el número de personas que buscan un empleo. La mayor demanda de trabajo se refleja en el aumento de 2.2% en la tasa de empleo (medida como el cociente entre personas ocupadas y población total); en tanto que el ascenso en la tasa de participación de la población en el mercado de trabajo se ve reflejado en el aumento de 1.6% la tasa de actividad (cociente entre población con empleo o sin empleo pero que lo busca en forma activa, sobre la población total).

Cabe notar que esta tendencia entre el cuarto trimestre del 2014 y el primero del 2015, donde suben tanto la tasa de actividad como la de empleo se contrapone con lo observado a nivel del país, en el cual, ambas tasas tienden a la baja y al compensarse determinaron que no haya variaciones significativas en la tasa de desempleo durante este período.

Es importante observar que las comparaciones de situación del mercado de trabajo entre el primero y cuarto trimestre pueden estar afectadas por factores estacionales que pueden explicar cambios tanto en la oferta como en la demanda de trabajo y si no se contempla su posible incidencia, podría llevar a lecturas incorrectas. Por esta razón, resulta aconsejable una comparación con respecto a igual trimestre del año anterior

Si se adopta esta perspectiva, se concluye que si bien se verifica una importante disminución en la tasa de desempleo, los cambios se explicarían fundamentalmente por una fuerte disminución en la participación de la población en el mercado de trabajo y la incidencia de una mayor demanda de empleo sería marginal. Por otra parte, en este caso, las tendencias de los indicadores laborales no presentarían grandes diferencias con lo observado a nivel nacional.

En otros términos, visto con una perspectiva de más largo plazo, el cuadro de situación laboral en la ciudad habría exhibido una leve mejora si se compara el comienzo de este año con inicios del año anterior; en tanto que las fuertes fluctuaciones de la tasa de desempleo se asocian principalmente a cambios en la oferta de trabajo, siempre de acuerdo a la evidencia aportada por los resultados de los relevamientos del INDEC.

Esta mejoría concordaría con una evolución positiva de indicadores locales entre fines del año pasado y el mes de abril, según la encuesta de coyuntura CREEBBA. La situación general de las empresas locales, sin llegar a ser buena, ha tendido a normalizarse en los últimos meses, después de un 2014 muy negativo en términos de actividad económica. Entre diciembre del año pasado y el mes de abril, el porcentaje de empresas que señalaban encontrarse peor que el año anterior disminuyó de un 20 a un 10%. En el mismo período, hubo cambios positivos en los planes de contratación de personal dado que decreció del 9 al 5% el porcentaje de firmas con planes de reducción de planteles.

¿Qué factores podrían explicar estos signos de mejoría?

El primer elemento a destacar es la clara desaceleración en el ritmo de aumento de los precios; y en particular, la reducción de expectativas de devaluación a partir de la estabilización del tipo de cambio marginal y el freno a la disminución de reservas. La inflación acumulada en doce meses se redujo del 35% en enero al 28% en abril. La tasa de inflación mensual promedio del primer cuatrimestre (1.7%) fue cerca de la mitad de la observada en el mismo cuatrimestre del año pasado. Aunque lejos se está de descartar el riesgo de una desestabilización repentina de variables –por ejemplo, el tipo de cambio paralelo – que puede acelerar el crecimiento de los precios, el escenario más probable es de cierta continuidad en la inflación promedio observada en los últimos meses. En este contexto, la estabilización del poder de compra salarial, sumada a la mejora de expectativas y la recomposición del crédito – incluyendo medidas oficiales para promover la compra de bienes durables con tarjetas de crédito – habrían contribuido al repunte moderado del consumo. En el caso de Bahía Blanca, el crédito bancario mostro signos de recuperación a partir del cuarto trimestre del año anterior, con un aumento del stock de préstamos superior a los 300 millones de pesos.

Pese a estos indicios positivos, la situación laboral actual en la ciudad sigue siendo complicada.
Después de un año en que, de acuerdo a estimaciones privadas, se contrajo la actividad económica medida a través del PBI; y claros indicios de que este resultado también habría alcanzado a Bahía Blanca, el panorama no resulta alentador y tal como se expresó antes, más allá de los cambios en la tasa de desempleo asociados a variaciones en la tasa de actividad, la estabilidad de la tasa de empleo revela dificultades para la generación de puestos de trabajo. Detrás de este diagnóstico subyacen dificultades de crecimiento de las empresas existentes y generación de nuevos emprendimientos; en pocas palabras, un ritmo de inversión privada débil e insuficiente aún cuando la demanda muestre algunos signos transitorios de recomposición.

Por último cabe señalar que el difícil panorama laboral local no solo abarcaría el aspecto cuantitativo reflejado en cambios en el número de personas ocupadas y desempleadas, sino que también se extendería al plano cualitativo, relacionado con las condiciones de trabajo en los empleos existentes. A grandes rasgos, una alta proporción de los puestos de trabajadores se encontrarían en una situación complicada de ingresos sea porque se encuentran subocupados, o tienen remuneraciones bajas o porque no están registrados y por lo tanto no tienen acceso a los beneficios de la seguridad social. Además de ello, habría que incluir el caso de trabajadores sobre calificados para su ocupación actual y que podrían rendir más en otro puesto de trabajo.


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