18 | 09 | 2013
Perspectiva Económica Complicada
El interrogante principal es si el esquema se sostiene sin correcciones sustanciales hasta que asuma una nueva administración.
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Las medidas para ganar tiempo con congelamiento de precios y recomposición de reservas (blanqueo) han fallado, y se intensifica la preocupación sobre la inflación, tipo de cambio y reservas.

La reducción de impuestos y aumentos de transferencias facilitarían un repunte del consumo de los próximos meses, pero conllevaría un alto costo fiscal y el riesgo de acelerar la tasa de inflación.

Un tema adicional a tener en cuenta para el escenario económico de los próximos meses es la confirmación del fallo de la Justicia norteamericana para el pago total de las deudas con tenedores de bonos en dólares que no adhirieron al pasado canje de deuda. Esta decisión pone al gobierno frente al dilema de acatar o no el fallo. Si se acatará, el impacto sería directo sobre el nivel actual y futuro de reservas. En caso contrario, significaría una nueva cesación de pagos de parte del estado argentino y un mayor aislamiento del mercado internacional.

Por otra parte, el panorama para el nivel de actividad puede complicarse debido a cambios en el contexto exterior. El bajo ritmo de crecimiento de Brasil sumado a la fuerte devaluación del real en el transcurso del año podrían verse reflejados en un menor ritmo de exportaciones con destino a este mercado. Adicionalmente, las exportaciones de granos del año próximo podrían ser a precios menores a los de este año si se confirman los pronósticos de un aumento en la producción mundial debido a las buenas cosechas de Estados Unidos, Brasil y Argentina. Por otra parte, se afianza la posibilidad de aumento de tasas de interés en Estados Unidos por parte de la Reserva Federal, con el objetivo de disminuir el riesgo de una aceleración de la inflación. Este cambio podría determinar una disminución en los flujos de capitales hacia los principales socios comerciales del país (Brasil y China), además de limitar las alzas de precios de productos primarios observadas en los últimos años debido a una mayor apreciación del dólar. Por otra parte, no habría que descartar la posibilidad de aumentos de precios del petróleo si se agravará la crisis de Medio Oriente con una intervención militar de Estados Unidos en el conflicto de Siria.

En este contexto, el escenario de la economía argentina depende de la respuesta al siguiente interrogante de las decisiones que adopte o no el gobierno para corregir los desequilibrios actuales y que de llegar, serían con posterioridad a las elecciones por su alto costo político. En principio, se presentan tres escenarios: sin ajustes, con ajustes marginales o ajustes sustanciales. La elección dependerá de los objetivos del gobierno. Una transición política ordenada hasta finalizar el mandato actual podría significarle la imposición de medidas de alto costo político (ajustes). Entre los ajustes, las mayores posibilidades se relacionan con un nuevo intento de actualización de tarifas energéticas para contener tanto el gasto en subsidios como las importaciones de gas natural y combustibles. De concretarse sería un avance importante para recomponer el equilibrio fiscal y desacelerar la inflación.

Un segundo factor, podría ser la implementación de un nuevo índice de precios creíble para la población. Un tercer factor, sería tender a la normalización de las relaciones internacionales reactivando las negociaciones para saldar deudas impagas del gobierno nacional (deuda en cesación de pagos, Club de París, CIADI). Una gradual recuperación de la capacidad de endeudamiento público en el mercado externo contribuiría a contener presiones sobre el nivel de reservas. El gobierno ha comenzado a dar algunas señales en esta dirección.

En cuanto al cepo cambiario y el control de importaciones, su eliminación requeriría antes restaurar la capacidad del Banco Central para manejar la política monetaria de forma autónoma, sin la obligación de transferir reservas para la atención de los servicios de deuda pública y proveer crédito al gobierno nacional. Bajo la actual administración, en el mejor de los casos cabría pensar en una flexibilización de controles y casi descartar una eliminación. Por otra parte, no sería aconsejable remover completamente las restricciones sobre el mercado cambiario sino están dadas las condiciones de autonomía del Banco Central antes señaladas. Entre las novedades relacionadas con la intervención en el mercado de cambios, aun cabe la posibilidad de que el gobierno pueda buscar una devaluación importante, acompañada de un desdoblamiento del mercado, con un segmento habilitado para operaciones financieras y turismo a un tipo de cambio mayor al de operaciones comerciales.

El intento del gobierno por intentar captar nuevas fuentes de recaudación es una posibilidad que no se puede descartar. Los funcionarios ya han demostrado que cuentan con imaginación y audacia para avanzar en esta dirección (estatización del régimen de pensiones y jubilaciones, retenciones móviles, modificación de la carta orgánica del Banco Central, nacionalización de YPF, blanqueo de capitales). Sin embargo, el nuevo marco político a partir de octubre planteará límites más estrictos para avanzar con este tipo de medidas.

Las posibilidades de no introducir rectificaciones importantes en la política económica se ven cada vez más limitadas por cambios en el escenario económico internacional y de la situación política nacional. Sin ajustes, se sabe que la situación no es sostenible, pero resulta más difícil prever si el momento en que esto pueda llegar a suceder (crisis) es anterior o posterior a que asuma una nueva administración. Los cambios en el contexto internacional tienden más a anticipar que postergar ese momento

Resumen Nota Editorial IAE 130

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