16 | 05 | 2013
Sin despegue en la producción y el consumo

- El desempeño económico en lo que va del año no ha exhibido un repunte de la producción y el consumo. La aplicación de ajustes salariales contribuiría a un aumento temporario en el ritmo de transacciones pero este efecto podrá diluirse por el estancamiento del empleo y menor ritmo de expansión del crédito.

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La economía del país atraviesa un período turbulento. En el plano económico, durante el bimestre marzo y abril, la atención tanto del gobierno como del sector privado se ha centrado en la evolución de reservas y en el fuerte aumento de la brecha entre el tipo de cambio oficial y paralelo. Pese al esfuerzo de los funcionarios por desestimar la importancia del mercado cambiario marginal aduciendo el bajo volumen diario de transacciones, el gobierno se vio frente a la necesidad de anunciar medidas. Para contener la fuga de capitales pese a las estrictas restricciones para adquirir divisas, se optó por propiciar su ingreso a través de un “blanqueo” de dólares no declarados. Si la medida fuera contará finalmente con la aprobación del Congreso, más allá de los cuestionamientos tanto éticos como legales y las dudas que genera su compleja instrumentación a través de la emisión de bonos de deuda y certificados de depósitos en dólares así como el escepticismo dominante sobre el grado de adhesión, es posible que, al menos transitoriamente, el Banco Central recomponga el nivel de reservas y el mercado inmobiliario reciba un impulso. De esta forma, junto con los cierres de negociaciones salariales en línea con los niveles actuales de inflación, nuevas vías de profundización del cepo cambiario y restricción de importaciones, y algunas medidas como la aceleración de la tasa de devaluación del dólar oficial y aumentos en las tasas de interés; cabe asignar un alta posibilidad a que el gobierno logre transitar el tiempo que resta hasta las elecciones sin medidas significativas adicionales. No obstante, los problemas de fondo – lista extensa pero que debería comenzar por el nivel y financiamiento del gasto público con emisión monetaria – se mantienen y por ello, al no ceder las expectativas de aumento en la inflación, tampoco se revertirá la expectativa de depreciación de la moneda local que alimenta la intención de compra de dólares.

El horizonte para tomar decisiones en general es de muy corto plazo, no va más allá de los casi cinco meses que restan para llegar a las elecciones de octubre. En este contexto, la inflación se podría mantener en los elevados niveles actuales, resultado en parte forzado por el congelamiento de precios. En cuanto al tipo de cambio no oficial, la estrategia del gobierno podría consistir en poner cada vez más obstáculos a los intentos de dolarización a través del mercado informal y dado que se mantienen los factores que impulsan la demanda (exceso de pesos, inflación, restricciones, desconfianza) no hay razones para esperar que se revierta la tendencia al alza.

En este marco, además de los precios de los productos básicos, se han congelado los planes de inversión. Si se mira la reciente evolución de un conjunto amplio de indicadores, se observa que el desempeño de la actividad económica al menos del primer trimestre del año en curso, no confirma la expectativa de un mayor ritmo de crecimiento que se trazaba a fines del año anterior. Un indicador importante del freno en el ritmo de las transacciones fue el importante freno en el crecimiento de recaudación de IVA relacionado con operaciones en el mercado interno correspondientes al mes de abril. El esperado repunte de las exportaciones continuó ausente entre enero y marzo.

Por el contrario, si se compara con el primer trimestre del 2012, se registra una caída del valor exportado del 4%.

La fuerte merma de operaciones en el mercado inmobiliario generada por las restricciones a la compra de dólares y la tendencia ascendente de la brecha cambiaria se refleja en un estancamiento de la industria de la construcción. La producción y ventas de cemento del primer trimestre alcanzan el mismo volumen en toneladas que el de los años anteriores. Por otra parte, la perspectiva de inicio de nuevos proyectos constructivos no luce alentadora dado que la superficie autorizada continúa registrando variaciones negativas con respecto al mismo período del año anterior.

Para los próximos meses, en la medida que se vayan cerrando las negociaciones con sindicatos, la aplicación de ajustes salariales podría significar una temporaria recomposición del poder de compra salarial (con su contrapartida, una mayor presión sobre márgenes de ganancia por el aumento de costos laborales). El crecimiento de la masa salarial se vería limitado por el estancamiento del empleo privado debido al menor ritmo de inversión. En cuanto al crédito, se observa una desaceleración en la tasa de crecimiento mensual de las distintas líneas hasta el mes de marzo (consumo, comerciales y con garantía real) lo que restringe la expansión de liquidez a través del sistema bancario. Los principales factores que sostienen el consumo consisten en la dificultad para acceder a dólares como alternativa de ahorro y el nivel insuficiente de rendimientos por depósitos bancarios. Esta situación no se modificará. La novedad será el incierto impacto sobre el mercado inmobiliario de la puesta en circulación de los nuevos títulos generados por la sanción de la Ley que habilita el blanqueo de dólares propuesto por el Poder Ejecutivo. Por el extremo grado de desconfianza en las políticas gubernamentales, no cabe esperar un alto grado de adhesión a la oferta del gobierno y por lo tanto, el impacto podría ser moderado a bajo.

Resumen de nota editorial en "Indicadores de Actividad Económica 128"

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