12 | 04 | 2013
Bahía Blanca crece pero ¿menos que el país?
Tomando una proyección de crecimiento de poco menos del 2%, el desempeño en materia de crecimiento del PBI per cápita del país arroja ciertas características similares al de la década del noventa, pese a la diferencia de contexto externo. En este marco, cabe dudar si el crecimiento del PBI de los últimos años en Bahía Blanca se puede equiparar con el observado en Argentina, particularmente en los últimos cinco años
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Los datos que se presentan en el siguiente análisis al menos permiten sugerir algunas hipótesis. En primer lugar, los cambios en la actividad económica local están determinados principalmente por la evolución de la situación macroeconómica. En los últimos años, un determinante fundamental de la situación general del país y por lo tanto de la economía regional, ha sido la sostenida mejora de los términos de intercambio. Pese a las grandes crisis de las últimas décadas, la economía de Bahía Blanca registraría un fuerte crecimiento y cabe pensar que el ingreso per cápita de hoy se encuentra muy por encima de los niveles de veinte años atrás. Sin embargo, a partir de la comparación de la tendencia de algunos indicadores significativos de la economía local con respecto a los datos del país, cabe dudar si el crecimiento del PBI local se equipara con el observado en Argentina, particularmente por un menor desempeño en los últimos cinco años.


Evolución de la economía del país

Desde mediados de la década del 80 hasta el presente, el ingreso medio de los argentinos creció más de un 50%. Este proceso en buena medida se explica por el aumento del poder adquisitivo de las divisas generadas por el sector exportador a través de una continua mejora de los términos de intercambio, efecto que se acentúa especialmente en los últimos diez años del período bajo análisis. El proceso se refleja en el Gráfico 1 el cual presenta las dos variables a través de un índice que toma sus niveles de 1993 como valor de referencia igual a 100. A simple vista se aprecia como el PBI per cápita acompaña la tendencia del índice de términos de intercambio, apartándose transitoriamente durante los períodos de crisis (1989-1990 y 2001-2002) para luego retomar una trayectoria similar. Si se analizan estos mismos datos desde otra perspectiva se puede concluir que en términos de desempeño medido por la tasa de crecimiento anual del PBI per cápita, los resultados de la política económica de la última década no son tan diferentes del observado durante la década del noventa (Convertibilidad). El Gráfico 2 exhibe la evolución de esta variable a partir del inicio de cada etapa; el eje horizontal muestra los años desde el inicio de cada etapa (1990 y 2001). Ambas se inician con fuertes recuperaciones del PBI tras la crisis que les dio origen (rebote). En ambas etapas se observa como el país no puede eludir el fuerte impacto negativo sobre el crecimiento de crisis externas, situación que se repite al menos una vez en las últimas décadas. Por otra parte, tras trece años, el final de la etapa de Convertibilidad es conocido, la crisis del 2001 arriba como resultado de la inconsistencia generada por el fuerte atraso cambiario y desborde del crecimiento del gasto público; en tanto que la política actual lleva once años, exhibe dificultades similares en el frente fiscal y cambiario, se espera un crecimiento leve para el año en curso1, en tanto que es una incógnita lo que puede deparar el 2014.

Si se analizan estos mismos datos desde otra perspectiva se puede concluir que en términos de desempeño medido por la tasa de crecimiento anual del PBI per cápita, los resultados de la política económica de la última década no son tan diferentes del observado durante la década del noventa (Convertibilidad). El Gráfico 2 exhibe la evolución de esta variable a partir del inicio de cada etapa; el eje horizontal muestra los años desde el inicio de cada etapa (1990 y 2001). Ambas se inician con fuertes recuperaciones del PBI tras la crisis que les dio origen (rebote). En ambas etapas se observa como el país no puede eludir el fuerte impacto negativo sobre el crecimiento de crisis externas, situación que se repite al menos una vez en las últimas décadas. Por otra parte, tras trece años, el final de la etapa de Convertibilidad es conocido, la crisis del 2001 arriba como resultado de la inconsistencia generada por el fuerte atraso cambiario y desborde del crecimiento del gasto público; en tanto que la política actual lleva once años, exhibe dificultades similares en el frente fiscal y cambiario, se espera un crecimiento leve para el año en curso1, en tanto que es una incógnita lo que puede deparar el 2014.


Evolución de la economía de Bahía Blanca

Bajo este marco general, algunas variables arrojan indicios sobre cómo ha evolucionado la economía de Bahía Blanca. La venta de automóviles nuevos es un indicador interesante para evaluar el desempeño de la actividad comercial de una ciudad por varias razones: involucra un alto monto de transacciones, impacta sobre un conjunto amplio de actividades de comercio y servicios relacionados (combustible, repuestos, reparaciones, seguros, entre otras) y por otro parte, refleja los “cambios” en el ingreso de la población (no así su magnitud). En el Gráfico 3 presenta un índice de ventas de autos nuevos en Bahía Blanca y el país tomando como referencia las ventas de 1995. Resulta llamativo como el desempeño de ventas locales ha seguido el ritmo observado a nivel del país. Las variables reflejan una trayectoria similar al del PBI per cápita del primer gráfico pero con oscilaciones más amplias. El balance del período arrojaría un fuerte crecimiento del mercado en términos de unidades vendidas, muy similar al general en el país, aunque cabe llamar la atención sobre el cambio negativo en la tendencia del último año 2012 así como la divergencia entre las ventas en Bahía Blanca con respecto al país.

Otro indicador relevante son los metros habilitados para nuevas construcciones. En el Gráfico 4 nuevamente se presenta un índice, en este caso para un período más extenso iniciado en 1992, tomando el dato de este año como referencia para construir el índice local y el nacional. A nivel del país, los ciclos de la actividad son reflejados a través del componente de inversión bruta destinada a construcciones (valuado a precios constantes, es decir, sin inflación) según datos del INDEC. Como se puede observar, durante los últimos veinte años, la situación general del sector parece haber sido el determinante principal de los cambios en la actividad en la ciudad. En el balance del período, se observa el crecimiento fuerte de la actividad local dado que la superficie autorizada de los últimos años es un 80% superior al de los primeros años de la década del noventa. No obstante, si se toma este indicador como aproximación al nivel de inversiones en construcciones en la ciudad y se lo compara con el observado a nivel del país, cabe pensar en un crecimiento menor en Bahía Blanca, en modo particular, durante los últimos cinco años (con excepción del año 2010).

Por último, otra variable reveladora de la evolución de la economía local son los depósitos en el sistema bancario (Gráfico 5). En este caso, desde 1992 en adelante, se comparan los depósitos totales del partido de Bahía Blanca y del país, tomando como referencia el nivel observado en 19922. Una vez más, se puede apreciar como la actividad local tiende a replicar la tendencia del sector a nivel del país y el crecimiento real observado del nivel de ahorro en banco locales que duplica al de veinte años atrás. En este caso, se repite de un modo más nítido el rasgo antes señalado para la construcción de un desempeño bajo si se toma como punto de comparación los datos a nivel del país, en modo particular durante los últimos diez años.

1) El dato del periodo 12 de la segunda etapa correspondería al año 2013 y es una proyección del crecimiento del PBI del 1.8% y del 0.8% en la población del país lo que arroja una variación del 1% del PBI per cápita.

2) Los montos están expresados en pesos de 2012, de modo de apartar los efectos por el aumento de la inflación.


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