CREEBBA - Indicador de Actividad Económica - IAE Nro. 98

Indicadores de Actividad Económica (IAE) Nº 98
mayo 2008


 

El modelo y la inflacion

• El panorama no es alentador para los próximos meses. La inflación lentamente desgasta los pilares sobre los que se apoyó la recuperación de la actividad económica de los últimos años

• Las crecientes distorsiones generadas por la política de intervenciones oficiales solo transmiten un probable cambio de la estructura de precios y por lo tanto, ante la imposibilidad de trazar pronósticos razonables de los rendimientos de inversiones, se congelan inversiones.

• El exceso de demanda tenderá a corregirse por medidas que tome el gobierno, o en su defecto por la misma acción del mercado. La atención se centra en la contracción de la demanda agregada y el consecuente aumento del ahorro.

Los primeros meses del año confirman un drástico cambio de escenario para la economía argentina. Durante el primer bimestre, las dudas provenían de las posibles repercusiones locales generadas por la crisis financiera internacional. La mayoría de los análisis se centraban en la posibilidad de un cambio de tendencia en la trayectoria alcista de los productos primarios por una desaceleración del comercio internacional y el posible debilitamiento de las cuentas fiscales causado por la disminución en la recaudación de derechos de exportación.

La tendencia posterior de los precios, en un contexto de volatilidad acentuada, no confirmó los pronósticos de bajas. Por el contrario, el precio de los metales y productos primarios se mantuvo en niveles elevados, por la mayor demanda de grandes inversores que buscaban opciones seguras para contrarrestar la caída de rendimientos en los mercados financieros internacionales.

En forma simultánea, en el plano interno, se reforzaban las expectativas de inflación de la población y junto con ellas, el descrédito de las mediciones oficiales del índice de precios. Frente al problema de la inflación, las únicas respuestas oficiales consistían en intensificar controles y aumentar subsidios a la producción de energía, el transporte y producción de alimentos a efectos de contener las subas; al tiempo que en todo momento se insistía en desconocer sus efectos.

Esta acción derivó en tres consecuencias lógicas. Por un lado, el desconocimiento del problema, al menos en el plano del discurso, agravó las expectativas inflacionarias. En segundo lugar, se debilitó el resultado fiscal por el crecimiento del gasto en subsidios; dado que la inflación determinó, tanto un crecimiento de los montos a pagar para compensar distorsiones de precios, como del número de sectores subsidiados. En tercer lugar, se agravó el problema de abastecimiento de productos básicos con precios regulados por la Secretaria de Comercio Interior.

A efectos de recomponer la situación fiscal, y aprovechando los sostenidos precios internacionales de los granos, el gobierno decidió incrementar la presión fiscal sobre el sector agropecuario, a través del controvertido esquema de retenciones móviles. La resistencia a la medida de los productores agropecuarios durante la última semana de marzo, fue el acontecimiento que marcó un alarmante deterioro de la situación interna.

Desde este episodio hasta los primeros días de mayo, domina un cuadro caracterizado por un gran nivel de incertidumbre. La negociación del gobierno con el campo no exhibió progresos, en tanto, si bien se ha dado un paso con el reconocimiento oficial del problema inflacionario, desde el gobierno se insiste con la política de intervenciones liderada por la Secretaría de Comercio. Esta situación se ha visto primero reflejada en el aumento de tasas de interés y en un fuerte aumento de la demanda de dólares; en tanto que comienzan a detectarse algunos signos de desaceleración del nivel de actividad generados por el efecto negativo de la inflación sobre los ingresos y crédito.

El panorama no es alentador para los próximos meses. La inflación lentamente desgasta los pilares sobre los que se apoyó la recuperación de la actividad económica de los últimos años: superávit fiscal, superávit comercial y tipo de cambio real elevado. El superávit fiscal se ve comprometido por el creciente peso de los subsidios. La ventaja de un tipo real de cambio elevado para los sectores expuestos a la competencia internacional, se va diluyendo por el peso creciente de los costos internos. El superávit comercial y por lo tanto, la acumulación de reservas, también se ve afectada por el aumento del gasto en importaciones que acompaña a la caída del tipo real de cambio. A esta lista, habría que agregar un efecto no menos importante que los anteriores, y es el rápido deterioro del clima social generado por la creciente puja distributiva. En este contexto, la mayoría opta por suspender sus planes de inversión.

La situación en los próximos meses dependerá, además de la casi impredecible evolución del conflicto con el sector agropecuario, del comportamiento de la tasa de inflación. La tasa de inflación esperada se proyecta hacia niveles cercanos al 30% anual, muy lejos de los acuerdos salariales de marzo en torno al 20%. De mantenerse en esta tendencia, en la segunda mitad del año, se afianzaría la posibilidad de un cuadro de fuerte inestabilidad social y política, por la brusca disminución de los ingresos reales y el aumento de los niveles de pobreza.

El exceso de demanda tenderá a corregirse por medidas que tome el gobierno, o en su defecto por la misma acción del mercado. En el actual contexto de incertidumbre a lo que suma la urgencia de obtener resultados, luce cuanto menos improbable una corrección del problema por la vía de un aumento de la oferta. La atención se centra entonces en la contracción de la demanda agregada y el consecuente aumento del ahorro.

Más allá de los discursos de funcionarios de no enfriar la economía, en la práctica se han adoptado algunas decisiones y anticipado otras medidas próximas, que contribuirán a descomprimir las presiones inflacionarias. En esta dirección cabría reconocer el aumento de la presión tributaria acompañada de la intención de autorizar aumentos selectivos de tarifas, reducir el crecimiento del gasto público y la intención de la autoridad monetaria de mantener el tipo de cambio. A ello cabría agregar el efecto de un menor ritmo de crecimiento de la demanda privada impulsado por la caída de los ingresos reales, el recorte del crédito y la incertidumbre sobre la evolución de los ingresos futuros. Una posible mejora del contexto financiero internacional podría contribuir a descomprimir la inflación “importada”, a través de una recuperación del dólar (acompañada del peso argentino) y una normalización de cotizaciones en los mercados de productos primarios.

Junto con los datos anteriores, debe reconocerse otros factores generadores de mayor presión inflacionaria y que por lo tanto, tornan incierto los pronósticos de inflación para los próximos meses. En primer lugar, los conflictos con el sector agropecuario y la menor producción de sectores con precios regulados, generan problemas de abastecimiento. La incertidumbre se traslada a precios. En segundo lugar, la perspectiva de desabastecimiento lleva a anticipar demandas y acumular inventarios. En tercer lugar, la falta de opciones de ahorro en instrumentos financieros que permitan rendimientos superiores a la inflación proyectada, se traduce en una mayor propensión a incrementar gastos, particularmente en bienes de consumo durable. En cuarto lugar, la falta de una medición oficial confiable de la inflación, conduce a tomar coberturas en las decisiones de fijación de precios, sobreestimando la tasa de inflación esperada para los próximos meses. En quinto lugar, la creciente brecha entre el precio de mercado y el precio regulado (por ejemplo, la harina), en un esquema de subsidios insostenible en el mediano plazo, genera la expectativa de una futura recomposición con una fuerte incidencia sobre el nivel de precios futuros (por ejemplo, es el caso de la luz, el gas, los combustibles, la carne, la harina, los servicios de transporte). En sexto lugar, de mantenerse los niveles actuales de aumentos en los precios, otro factor que sumaría presión sobre las expectativas de inflación será el probable reclamo de los sindicatos para acceder a nuevos aumentos salariales. Por último, el factor más importante, esta representado por la evolución de las expectativas de la población reflejada en la demanda de dinero. Si la inflación mantiene su curso ascendente y no cede el alto grado de incertidumbre, se corre el riesgo de llegar al punto que la población decida eludir el pago del impuesto inflacionario generado por la pérdida del poder adquisitivo de la moneda, optando por dolarizar sus tenencias de dinero.

 

 

 


 

Diversificacion apicola

La crisis prolongada que vive la apicultura es el tema predominante en las conversaciones entre los apicultores del sudoeste bonaerense. La base productiva ha disminuido en la región por la imposibilidad de disponer de un flujo de fondos apropiado para poder continuar en la actividad, aún con precios interesantes como los actuales. Muchos productores se preguntan cómo sobrevivir durante los períodos de crisis, y en más de una oportunidad la idea que surge es avanzar en la producción de otros productos de la colmena para poder obtener ingresos adicionales. El presente trabajo se centra en analizar algunas cuestiones cuantitativas y cualitativas a la hora de pensar en posibilidades de diversificación hacia otros productos de la colmena entre los apicultores del sudoeste bonaerense.

 
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Estructura tributaria municipal

Al igual que la Nación y las provincias, los municipios se enfrentan a la elección entre la opción de financiarse con recursos generados por ellos mismos, financiarse a través de endeudamiento, o hacerlo utilizando recursos que le son transferidos bajo algún mecanismo desde otros niveles de estado. En el presente artículo se analiza la estructura tributaria actual del municipio de Bahía Blanca, contemplando en modo particular los recursos propios que dispone, los recursos participados desde otras jurisdicciones y la evolución de tales aspectos en los últimos años.

 
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Remuneraciones e inflacion

Desde hace ya varios meses, la cuestión inflacionaria se ha colocado en el centro de la escena en materia de política económica. Más allá de los factores que en el último tiempo están impulsando con mayor fuerza el crecimiento de los precios, se impone una preocupación mayor que reside en las distorsiones y falta de credibilidad derivadas de los cuestionados retoques al cálculo oficial del índice de precios al consumidor. Este hecho está provocando un progresivo distanciamiento entre las estadísticas y la percepción general de la realidad, factor que condiciona la asunción de riesgos y compromisos de largo plazo. En este contexto de incertidumbre y falta de confianza en los indicadores inflacionarios, que se suman a la distorsiones propias de escenarios con inflación, se desarrollan fuertes negociaciones tendientes a la recomposición y mejora salarial en los distintos sectores de la economía. Frente a este panorama, la pregunta que inmediatamente surge es: ¿cuánto han crecido los salarios nominales desde la salida de la convertibilidad y cuánto avanzaron los precios? En definitiva: ¿en qué sentido y medida se ha modificado el poder adquisitivo de los ingresos a partir de la devaluación?

 
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Retenciones y agro regional

Las retenciones a la exportación de productos agrícolas, fueron nuevamente aplicadas desde el año 2002 por el sector público. El escenario de altos precios internacionales y el incremento en la producción agrícola nacional, convirtieron a este instrumento tributario en una importante fuente de recursos públicos desde el periodo mencionado hasta la actualidad. Pero recién a partir del año 2007, se evidenció una clara tendencia a la utilización de este mecanismo, con recurrentes incrementos en las alícuotas correspondientes a cada producto y sus derivados. En el presente informe se pretende expresar el aporte cuantitativo de la región en términos de retenciones agrícolas y al mismo tiempo la evolución de los márgenes agrícolas de la región. A los efectos de hacer representativo el análisis, se considera el cultivo de trigo, que abarca cerca del 70% de la superficie sembrada anualmente en la región bajo estudio.

 
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Actividad economica de Bahia Blanca

En los últimos años, la ciudad ha desarrollado un proceso de fuerte expansión de sus actividades económicas. Diversos indicadores reflejan esta evolución. Algunos resultan evidentes con sólo dar una recorrida por la zona céntrica, advirtiéndose a primera vista la expansión del área comercial. Resulta difícil encontrar locales desocupados en un amplio radio céntrico. En muchos comercios se advierten importantes mejoras en sus instalaciones. En forma paralela, la zona se amplía con la construcción y ocupación de nuevos locales. El desarrollo comercial también se refleja en cambios en el perfil de actividades dado que es posible observar el surgimiento de nuevos emprendimientos tales como restaurantes y bares, que tienden a prosperar en períodos de fuerte crecimiento de los ingresos de la población. Las restricciones en disponibilidades de espacios se reflejan en el precio de los alquileres, con valores que comienzan a trasponer sus niveles máximos históricos. Todo este proceso también genera efectos negativos como los inconvenientes generados por el visible aumento del tránsito de personas y vehículos en la zona céntrica. Este conjunto de cambios, representa una clara evidencia del crecimiento del monto de transacciones comerciales, iniciado durante el segundo semestre del 2002 hasta la actualidad.

 
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