CREEBBA - Indicador de Actividad Económica - IAE Nro. 87

Indicadores de Actividad Económica (IAE) Nº 87
julio 2006


 

 

Nota Editorial

 


Perspectivas en un escenario de desaceleración de la actividad económica

  • Detrás de los indicadores positivos del último mes, hay cambios de fondo en el escenario económico que sin duda generan un contexto menos propicio para el fuerte proceso de expansión en la economía del país

  • El término desaceleración es una advertencia sobre un gradual cambio de contexto; señalando una posible diferencia de la actualidad con respecto a lo que se puede esperar en los próximos meses.
  • Cabe esperar nuevas acciones por parte del gobierno, desde el momento en que la desaceleración comience a ser percibida por el electorado. De acuerdo a la respuesta oficial, es posible pensar dos situaciones claramente diferenciadas en el escenario de desaceleración

Si bien todavía no se dispone de evidencia firme que permita respaldar la idea de desaceleración, existe un creciente consenso entre analistas en este sentido; más allá de los niveles máximos alcanzados durante mayo y junio, en variables importantes como la recaudación impositiva, la producción de automóviles, exportaciones, ventas de comercios y otros indicadores que reflejan el nivel general de actividad económica. Detrás de estos indicadores positivos, hay cambios de fondo en el escenario económico que sin duda generan un contexto menos propicio para el fuerte proceso de expansión en la economía del país. El principal cambio es en el plano internacional. En los últimos meses se observa una importante suba de la tasa de interés en Estados Unidos generada por el temor de un alza excesiva en la tasa de inflación. El freno impuesto a la expansión en la economía estadounidense se hará sentir en el ritmo de crecimiento de la economía mundial, pese al persistente dinamismo de potencias asiáticas como China e India. Este efecto se combina con la incertidumbre en torno a la oferta internacional de petróleo generada por las amenazas de Irán, y que se ve reflejada en la volátil trayectoria alcista del crudo en los últimos meses. Este escenario representaría un importante obstáculo al crecimiento del valor de las exportaciones del país.

El segundo cambio se presenta en el plano interno y consistiría en el gradual deterioro en las expectativas de los inversores. Existen significativos desequilibrios en la estructura de precios relativos generados por la política de control de precios. Un caso evidente y preocupante es el del mercado energético; con problemas de abastecimiento ante la falta de inversiones privadas inducida por la mezcla de retenciones a la exportación, con congelamiento de tarifas para usuarios residenciales. Esta situación no es sustentable en el tiempo y por lo tanto, representa un severo condicionante de la inversión privada. Por otra parte, si bien se mantiene un alto superávit fiscal en el Gobierno Federal, se observa con preocupación el fuerte crecimiento del Gasto Público corriente. El aumento responde a aumentos de salarios, jubilaciones, subsidios, intereses de la deuda y obra pública. Se trata principalmente de partidas arrastradas por una tasa de inflación, que con fuertes controles, ronda los dos dígitos porcentuales anuales, al que se suma la presión sobre los recursos fiscales del cada vez más prematuro inicio del período prelectoral. Al tratarse en su mayor parte de gastos corrientes, comprometen el superávit futuro, por cuanto fijan un nuevo piso más elevado de erogaciones. Esta situación comienza a advertirse a nivel de gobiernos provinciales. El propio gobernador de la provincia con mayor presupuesto, Buenos Aires, ha reconocido serias dificultades para equilibrar las finanzas el próximo año. Esta situación agrega preocupaciones que restan claridad a la perspectiva de largo plazo. En síntesis, el cambio de situación internacional y la creciente preocupación de inversores en el plano interno, suman factores que podrían afectar el ritmo de crecimiento económico durante la segunda mitad del año.

Implicancias del nuevo escenario

Es importante advertir el significado del término desaceleración; significa proyectar una tasa de crecimiento de la economía en disminución. La tendencia es negativa pero sobre tasas de crecimiento elevadas, tanto si se toma como punto de referencia el desempeño actual de otros países, como si se considera la propia historia del país. A diferencia de las últimas décadas, no se esperan bruscas interrupciones generadas por desequilibrios macroeconómicos, por cuanto se mantiene un fuerte superávit tanto en el Sector Público como en el intercambio con el resto del mundo. Por otro parte, persistirá por un tiempo más el efecto expansivo de la política económica en los últimos años.

El término desaceleración también es una advertencia sobre un gradual cambio de contexto. Esta situación marca una posible diferencia de la actualidad con respecto a lo que se puede esperar en los próximos meses. Uno de los interrogantes que podría plantearse es que puede llegar a suceder con los conflictos por reajustes salariales si, en los últimos años, con tasas de crecimiento del 9% anual y del 10% en el empleo, se plantearon fuertes conflictos distributivos entre sindicatos, gobiernos y empresas. Del mismo modo, se plantea la duda de cómo una desaceleración de la actividad económica puede repercutir sobre el necesario aumento en la tasa de inversión; si se considera que, con un crecimiento extraordinario de casi el 30% desde el año 2003, su nivel no dista significativamente del techo histórico alcanzado a fines de la década anterior. En un escenario de menor crecimiento, el gobierno todavía cuenta con recursos para sostener un nivel alto y creciente de gasto público; pero una merma de la recaudación acotaría los márgenes de acción si se quiere preservar la premisa del superávit fiscal.

La desaceleración también tiene su lado positivo por cuanto, al frenar el ritmo de crecimiento del gasto, descomprimiría también las presiones sobre los índices de inflación; que es el principal factor generador de incertidumbre. Por esta vía, significaría frenar el proceso de acumulación de distorsiones que interfieren en el cálculo de rentabilidad de las empresas y de deterioro de los ingresos reales del sector social con mayores carencias. Pero frenar no es sinónimo de eliminar, ni siquiera de corregir, los problemas señalados. En el mejor de los casos, solo alcanza para interrumpir y evitar que los desequilibrios se agraven.

Frente a esta perspectiva, la situación resultante dependerá del rumbo de la política económica. Cabe esperar nuevas acciones por parte del gobierno, desde el momento en que la desaceleración comience a ser percibida por el electorado. De acuerdo a la respuesta oficial a los índices que reflejen un menor ritmo de crecimiento de la actividad económica, es posible pensar dos situaciones claramente diferenciadas en el escenario de desaceleración.

En el primer caso, representa una hipotética situación en que el gobierno opta por mantener el superávit fiscal, a partir de un fuerte control sobre el crecimiento del gasto público. Por otra parte, se adoptan algunas medidas para aumentar la oferta de bienes a través de distintos instrumentos de política, tales como incentivos fiscales a la inversión, eliminación de distorsiones en los precios - particularmente para asegurar el abastecimiento energético -, freno a propuestas para aumentar el costo laboral vía reformas legales o interpretaciones jurisprudenciales, aceptación de ajustes por inflación en el impuesto a las ganancias y reducción progresiva de retenciones a exportaciones, y definición clara de estrategia de inserción en la economía mundial. Bajo esta situación hipotética, el país podría converger a una tasa de crecimiento del 6% pero sustentable. Este cuadro de situación representa un cambio claro de rumbo en la política económica actual. El interrogante es, cual es la probabilidad de que el gobierno adopte un programa de estas características con costos fiscales importantes, que podría repercutir sobre la tasa de inflación y con la proximidad de elecciones presidenciales. A la luz de las declaraciones oficiales y las medidas adoptadas en el último año, la probabilidad de ocurrencia es baja.

En el otro extremo, se plantea la posibilidad de que ante los primeros indicios claros de percepción en la desaceleración, se opte por una política más expansiva. Para alentar la demanda agregada, se propone una reducción del IVA. La medida se compensaría con un aumento de la imposición directa para no resentir el superávit fiscal. En este sentido, se podrían imaginar varias posibilidades: incorporación de la renta financiera al impuesto a las ganancias, re-introducción del impuesto a la herencia, incorporación del cobro de dividendos en el pago de impuesto de ganancias personales sin compensación por el impuesto pagado en la empresa, etc. Dado que las dificultades financieras en las provincias se agravan por la caída de recaudación y aumento de gastos corrientes, se brinda auxilio financiero desde el gobierno central. En el mercado laboral, se mantiene la legislación actual, con algunas concesiones a sindicatos para disminuir el riesgo de conflictos. La política de control de precios y subsidios se mantiene sin modificaciones. En caso de complicaciones para asegurar recursos financieros, se recurre a nuevo endeudamiento. Las fuentes financieras podrían ser el Gobierno de Venezuela, las AFJP y eventualmente el BCRA. Este escenario supone la continuidad y profundización de la política actual. Dado que hasta el momento, esta política se percibe y se presenta desde el Gobierno como exitosa, se plantea el interrogante de si una desaceleración podría ser suficiente para motivar un cambio tan significativo en la estrategia oficial. La probabilidad de continuidad de política actual luce elevada.

En resumen, en un contexto internacional de fuerte incertidumbre; un menor ritmo de crecimiento del ingreso y del empleo, puede significar la agudización de tensiones generadas por la transición hacia las próximas elecciones presidenciales, la delicada situación social con su correlato en la escalada del clima de inseguridad, y la compleja perspectiva del sector empresario, en este último caso, por el impacto de las intervenciones estatales sobre la rentabilidad de las inversiones. Si el gobierno opta por profundizar los lineamientos actuales de una política económica que percibe como exitosa, el panorama no es alentador en el mediano plazo.


 

 

Nota Editorial 2

 

CAMBIO DE ESCENARIO EN LA ECONOMIA REGIONAL

  • A partir del año en curso se presenta un cambio de escenario en sentido adverso para los intereses de la economía regional, resultante de la combinación de factores naturales (principalmente, escasez de precipitaciones) y factores ligados con la política económica
  • El impacto negativo se hace sentir en el plano local por cuanto estos cambios afectan la situación y perspectivas de los principales sectores generadores de ingreso en el plano local: el sector agropecuario y la actividad petroquímica
  • La persistencia de una tasa de inflación, en el marco de un menor ritmo de crecimiento del empleo, puede agudizar el preocupante cuadro social que se observa en la ciudad

Un nuevo escenario para la economía regional

A partir del año en curso se presenta un cambio de escenario en sentido adverso para los intereses de la economía regional. Sus efectos en parte se ven contrarrestados por la persistencia de los factores antes señalados que todavía impulsan un mayor nivel de actividad económica. El cambio de escenario surge de la combinación de factores naturales (principalmente, escasez de precipitaciones) y factores ligados con la política económica. El impacto negativo se hace sentir en el plano local por cuanto estos cambios afectan la situación y perspectivas de los principales sectores generadores de ingreso en el plano local: el sector agropecuario y la actividad petroquímica. Los primeros indicios revelan una contracción en el primer caso (descapitalización en ganadería) y un freno a la expansión en el segundo (postergación de proyectos de inversión). De este modo, la relación entre perfil productivo regional y el contexto económico confieren un matiz particularmente intenso en el plano local a la tendencia general de desaceleración en el ritmo de crecimiento económico, esperada en los próximos meses. Con el propósito de repasar la situación actual y sus perspectivas, a continuación se presentan un conjunto de cuestiones consideradas de mayor relevancia en este análisis:

1. El nivel de actividad económica local es alto, pero se explica por situaciones pasadas.

2. El Sector Público, a través de la balanza fiscal, limita el crecimiento regional.

3. La provincia de Buenos Aires presenta problemas financieros para el próximo año.

4. La lluvia es uno de los determinantes principales de los cambios en el nivel de actividad económica local

5. La política de control de precios significó una fuerte caída de los ingresos regionales, por su impacto negativo en la ganadería.

6. La crisis energética es un problema de especial interés en la ciudad, por cuanto interrumpe la expansión de su principal actividad industrial.

7. La expansión de la construcción y el auge del mercado inmobiliario en la ciudad parece llegar a un techo.

8. En el marco de una desaceleración de una demanda de empleo, se podría agravar el delicado cuadro social.

9. La coyuntura política local representa un serio obstáculo para pensar estrategias de crecimiento con una visión de largo plazo

10. El principal determinante de la actividad económica local es la situación macroeconómica, la cual cabe esperar ingrese en una fase de gradual desaceleración

El nivel de actividad económica local es alto, pero se explica por situaciones pasadas. Si se proyecta una posible desaceleración, es importante reconocer que el punto de partida se caracteriza por un ritmo intenso de actividad económica. Tal situación se puede corroborar a partir de diversos indicadores parciales. Una rápida inspección visual en las principales áreas comercial delata la ausencia de locales de venta ociosos. Además de ello, la construcción presenta un fuerte crecimiento; en algunos rubros sensibles a cambios en el nivel de ingreso se observa precios elevados que acompañan altos niveles de demanda, hay buena salida laboral para servicios profesionales y técnicos. Todo responde a la fuerte expansión de la demanda de los últimos tres años, replicando un proceso similar al de la economía del país. Como se señaló antes, la principal razón detrás de esta situación es el crecimiento de la demanda local de bienes y servicios; a partir de niveles mínimos generados por la última crisis. En el plano privado, el mayor nivel de gasto respondería a recomposición generalizada de ingresos en términos reales como a la mayor disposición a comprar al mejorar las expectativas de los consumidores. Pero es importante advertir que la buena situación actual responde a condiciones pasadas, impuestas por la situación macroeconómica y amplificadas en el plano local por la conjunción de dos elementos: el excepcional salto de los ingresos del sector primario, principalmente en el 2003, por el elevado tipo real de cambio; y el salto en la demanda sobre empresas proveedoras locales por la mayor escala de operaciones del Complejo Petroquímico, una vez finalizadas las inversiones de ampliación de instalaciones. Pueden existir otros factores que explican la recuperación económica local, pero se ubicarían en un segundo plano en relación a la importancia de los ya señalados.

El Sector Público, a través de la balanza fiscal, limita el crecimiento regional. Por el lado del Sector Público, el aporte al crecimiento de la actividad económica depende del resultado de la balanza fiscal. La misma surge de la diferencia entre la recaudación de impuestos pagados en la ciudad y los recursos transferidos por las administraciones nacional y provincial para financiar sus actividades en el ámbito local. Ambas variables presentan un fuerte crecimiento; pero tomando como referencia la situación general no parece irrazonable suponer que el Sector Público consolidado – excluyendo Municipio – genera superávits en el ámbito local y por lo tanto, sería un factor que tendería a limitar el crecimiento del ingreso regional. El impacto es particularmente intenso en el plano local si se toma en cuenta que la región se caracteriza por el predominio de exportaciones del sector primario. El efecto de las retenciones a las exportaciones no se extiende de manera uniforme en la geografía del país. Las zonas con perfil exportador aportan una proporción mayor de su producto bruto regional y por lo tanto, realizan un mayor esfuerzo para el financiamiento del gasto estatal. Entre estas zonas, sin duda alguna se encuentra la región SO de la provincia de Buenos Aires. Los productores agropecuarios, por estar directamente afectados, han planteado fuertes reclamos; pero no se advierte conciencia sobre este problema y sus efectos indirectos sobre la actividad económica en el resto de los integrantes de la sociedad. En parte, este desequilibrio podría compensarse por la captación regional en distintos planes de inversión pública. Más allá de los anuncios, desde hace años la ciudad no tiene el orgullo de exhibir la concreción y siquiera el inicio de grandes obras de infraestructura pública financiadas por el gobierno provincial y nacional. Esta frustración se acentúa al contemplar el fuerte crecimiento en los últimos años, del monto de partidas para diversos proyectos públicos. A la luz de los resultados, resulta clara la necesidad de reformular las estrategias de defensa y promoción del interés público regional.

La provincia de Buenos Aires presenta problemas financieros para el próximo año. El pronóstico surge de declaraciones de los propios funcionarios provinciales. Pese al fuerte crecimiento de la recaudación provincial y a la exitosa renegociación de la Deuda Pública Provincial en cesación de pagos, para el próximo año se proyecta una situación de déficit generada por los ajustes salariales concedidos a empleados públicos provinciales. Ante la necesidad de no agravar el desequilibrio, se instala una perspectiva con las siguientes posibilidades: (1) aumento de deuda a través del auxilio financiero de la Nación, (2) aumento de la presión tributaria provincial (ya se han anticipado posibles cambios en el impuesto inmobiliario para el próximo año), (3) paralización de proyectos de obras pública en proceso de evaluación, (4) disminución en términos reales de las partidas presupuestarias para reparticiones de la administración pública provincial, incluyendo partida salarial, de transferencias de ingresos al sector pasivo y coparticipación de recaudación a municipios. La situación resultante dependerá de la magnitud del equilibrio proyectado, fuertemente ligado al ritmo esperado de crecimiento en la actividad económica y de las decisiones que finalmente adopto o no el Poder Ejecutivo Provincial. Ante este panorama, caben pocas posibilidades de que el año próximo comience a revertirse el desequilibrio planteado en el punto anterior, al menos, por el lado del Estado Provincial.

La lluvia es uno de los determinantes principales de los cambios en el nivel de actividad económica local. Además de los factores coyunturales asociados a la marcha de la economía del país, existen factores propios de la región que dan amplitud a los cambios cíclicos en su economía. El origen de las fluctuaciones en la actividad comercial local no difiere mucho de lo que normalmente sucedía en la ciudad a principios del siglo pasado. Pese al tiempo transcurrido, las precipitaciones siguen siendo un determinante fundamental de la producción agropecuaria y por lo tanto, de una de las principales fuentes de ingreso de la economía regional. Esto es así, por ser una región semiárida, que no se caracteriza por la abundancia de lluvias y si, por la amplia variabilidad en el nivel de precipitaciones con el transcurso de los años. Esta dificultad de pronóstico y la ajustada relación entre el nivel promedio de lluvias con los requerimientos mínimos para el normal desarrollo de las principales producciones agropecuarias, torno a la naturaleza como uno de los principales factores de riesgo. Su efecto se traslada al mercado doméstico. La escasez de precipitaciones en la campaña 2005 – 2006 ha generado una importante caída de rendimientos en la agricultura regional y consecuentemente de los ingresos aportados por la actividad. Esta situación debiera hacer reflexionar sobre un aspecto no debidamente enfatizado al analizar los factores que condicionan el crecimiento económico local; el rol gravitante para la economía regional de los proyectos de regadío.

La política de control de precios significó una fuerte caída de los ingresos regionales, por su impacto negativo en la ganadería. El objetivo prioritario de la política económica es el control de la tasa de inflación en niveles cercanos al 10% anual. La presión inflacionaria reconoce múltiples causas, entre las que emerge como más importante, la política monetaria expansiva del Banco Central. Para controlar la inflación, la acción oficial se concentró en el producto que mayor incidencia tiene sobre el índice de precios al consumidor elaborado por el INDEC , y que por excepcionales condiciones de demanda en el mercado internacional e interno, presentaba un precio con fuerte tendencia al alza. Los productores ganaderos se han visto perjudicados por la intención oficial de forzar un aumento en la oferta interna, restringiendo exportaciones a través de una serie de medidas que han restado a la actividad, tanto rentabilidad como seguridad jurídica. Las medidas se hicieron sentir en la región, debido a que la ganadería es uno de los pilares de su economía. Como se señalara en estudios anteriores , la fuerte disminución en el precio de la hacienda vacuna ha significado una merma en los ingresos de los productores ganaderos, agravado por la pérdida del valor de capital en existencias de animales. Por otro lado, el efecto sobre los productores agropecuarios fue particularmente intenso por dos factores interrelacionados: la escasez de precipitaciones antes comentada y la condición marginal de la actividad en el área por las condiciones de suelo y clima. La noticia de reapertura de la exportación de carne representa un dato positivo, pero claramente insuficiente para revertir un panorama de la actividad signada por la incertidumbre que generan las tan inesperadas como drástica intervenciones gubernamentales sobre el sector.

La crisis energética es un problema de especial interés en la ciudad, por cuanto interrumpe la expansión de su principal actividad industrial. Uno de los principales factores que explican la radicación del Complejo Petroquímico, es la disponibilidad de gas. Bahía Blanca es un punto de arribo de los gasoductos que transportan la producción de las principales cuencas de gas del país. Una parte importante de esto flujo se transforma y deriva a las empresas del Complejo, representando la materia prima básica de sus procesos productivos. El principal problema en torno al gas gira en torno a su disponibilidad en el mediano y largo plazo, al agotarse las reservas del país por falta de inversiones en exploración y desarrollo de nuevos yacimientos. El gas se perfila como un recurso escaso, cuya oferta interna deberá suplementarse con abastecimiento externo. Si se asegura la provisión, subsiste el interrogante de que impacto puede tener este situación sobre el costo de la materia prima fundamental en el mediano y largo plazo; y por lo tanto, sobre la competitividad de las empresas petroquímicas locales. Mientras persiste este contexto incierto, -y todo indica que así será por un buen tiempo-, es poco probable que se planteen nuevos planes de expansión de la principal actividad industrial en la ciudad, la industria petroquímica.

La expansión de la construcción y el auge del mercado inmobiliario en la ciudad parece llegar a un techo. En tiempos en los que se habla de burbujas inmobiliarias, no son pocos los que plantean la duda si un problema de estas características podría estar desarrollándose en el orden local. Una burbuja inmobiliaria, representa un crecimiento insostenible en el valor de las propiedades impulsada por una demanda creciente. La expansión de la demanda en situaciones de “burbujas inmobiliarias”, es alentada por financiamiento de bajo costo para compradores de propiedades para uso personal (en nuestro país, además del crédito habría que contemplar fondos “fugados” del sistema tras la última crisis bancaria – cajas de seguridad, tenencia de dólares -). La propia tendencia alcista de los precios y la expectativa generalizada de su persistencia, atrae inversores interesados en adquirir inmuebles para su posterior reventa o alquiler. Mientras persiste esta creencia de altos rendimientos, la expectativa de aumentos en los precios es convalidada por cuanto la demanda es sostenida. Otros factores como el crédito o la falta de opciones para el inversor medio, contribuyen a que el ciclo alcista de precios persista. El riesgo con los excesos de demanda en el mercado inmobiliario es cuando por distintos motivos, el ritmo de ventas comienza a decaer al tiempo que la oferta sigue en aumento por la concreción de obras proyectadas en un contexto anterior más alentador. Bajo este escenario, los precios tienden a la baja y cambian las expectativas de los inversores. Situaciones como esta se vivieron en las dos grandes crisis económicas anteriores, a mediados de la década pasado e inicios de la actual. Por el momento resulta improbable que esta situación se reitere en el futuro cercano. No obstante, la encuesta de coyuntura del sector inmobiliario permite advertir una clara desaceleración en el ritmo de transacciones durante los últimos meses, tanto en el segmento de compraventa como de alquileres. En líneas generales, se advierte precios estables y ritmo estable de demanda. En este marco, cabe esperar que la construcción de edificios y propiedades continúe pero a ritmo más moderado al observado en los últimos dos años. Esta situación podría significar otra vía de desaceleración de la actividad económica local, por su impacto sobre la actividad comercial y el empleo.

En el marco de una desaceleración de una demanda de empleo, se podría agravar el delicado cuadro social. La pobreza es un problema todavía grave en el plano local, pese a la clara mejoría de los indicadores desde el año 2003 hasta la fecha. De acuerdo a los resultados publicados al INDEC correspondientes al segundo semestre del 2005, el porcentaje de familias bajo el umbral de pobreza en la ciudad asciende al 20%. Sobre un total estimado de 90 mil hogares en la ciudad, unos 18 mil carecen de ingresos suficientes para adquirir una canasta de bienes y servicios que les permiten un conjunto de necesidades alimentarias y no-alimentarias, consideradas esenciales. De acuerdo a esta misma fuente, más de 5 mil familias, – lo que representa unas 30 mil personas – son consideradas indigentes; es decir, no alcanzan el nivel de ingreso requerido para ara adquirir una canasta de alimentos capaz de satisfacer un umbral mínimo de necesidades alimentarias. Si bien el cuadro social ha mejorado significativamente con respecto al peor momento de la crisis, en el que el porcentaje de hogares pobres llego a un tercio del total de familias, la situación actual no da margen para interrumpir este proceso de mejora. Además de los hogares pobres, habría que contemplar hogares con niveles de ingresos por encima del costo de la canasta básica de bienes y servicios, pero generados a través de empleos no registrados. La informalidad afecta a un porcentaje aún mayor de hogares y revela una situación precaria de una parte importante de la población por cuanto no tienen cobertura ante el riesgo de desempleo y problemas de salud; adicionalmente carecen de posibilidades de acceder al mercado de crédito. Además del nivel de empleo y del salario real, también es importante contemplar la calidad del empleo. Estas variables explican los ingresos de la población, sus posibilidades de consumo y por lo tanto, las perspectivas de demanda en el mercado doméstico. La inflación tiene un efecto devastador sobre los escasos ingresos de los sectores sociales más cadenciados. La persistencia de una tasa de inflación elevada – cercana a dos dígitos anuales -, principalmente de los productos que conforman la canasta básica de consumo, en el marco de un menor ritmo de crecimiento del empleo, puede agudizar el preocupante cuadro social que se observa en la ciudad, y abriría otra vía de debilitamiento de la actividad comercial local.

La coyuntura política local representa un serio obstáculo para pensar estrategias de crecimiento con una visión de largo plazo. La crisis institucional que atraviesa la ciudad durante los últimos meses ha interferido en el desarrollo de los principales proyectos de infraestructura, planificados por el Gobierno Municipal. La indefinición sobre quién recaerá la conducción del gobierno municipal hasta completar el mandato en curso, desalienta la identificación, evaluación y desarrollo de proyectos para impulsar el crecimiento de la ciudad. Cuando parece amainar el viento a favor de los últimos años, más se requiere de la participación activa de su dirigencia política y empresaria para buscar y generar nuevas oportunidad de progreso. Lamentablemente, mientras dure la indefinición de la crisis institucional; la energía, el tiempo y el interés será principalmente absorbido por la delicada coyuntura política.

El principal determinante de la actividad económica local es la situación macroeconómica, la cual cabe esperar ingrese en una fase de gradual desaceleración. Los indicadores de actividad económica local tienden a reproducir el ciclo económico del país. Por ello, al trazar las perspectivas locales, resulta ineludible el analizar la perspectiva económica general. Por las razones apuntadas en el estudio que completa la sección editorial de la presenta edición del IAE, cabe esperar una tasa de crecimiento alta durante el próximo año pero significativamente menor a la registrada en el último año.


 

 

Crisis energética en Argentina

La matriz energética argentina se concentra casi exclusivamente en el petróleo y gas natural, que en conjunto proveen más de 90% de los recursos energéticos utilizados. La importancia del gas dentro de la matriz es creciente en los últimos años llegando en la actualidad al 50%, desplazando además al petróleo, recurso que históricamente ha tenido el primer lugar como fuente de energía. Además, la importancia del gas natural se incrementa también en la matriz secundaria.

Argentina no es un actor relevante en la producción mundial de gas, pero es uno de los que registra mayor consumo del combustible. Esto puede llegar a ser preocupante en un contexto de estancamiento de oferta energética e incremento en la demanda. Tanto en el caso del petróleo como en el gas natural las perspectivas no son alentadoras en el mediano plazo, con un horizonte de reservas que se ha visto reducido drásticamente en los últimos años, pasando desde los 35 años de seguridad en la provisión de gas natural en la década del ochenta a sólo 10 años en la actualidad.

La alta dependencia del petróleo y gas solamente es sustentable en un entorno donde se incorporen reservas mediante actividades de exploración. Esto no ocurre actualmente en Argentina, lo que plantea dificultades de abastecimiento cercanas tanto en petróleo como en gas.

La siguiente nota se concentra en el caso del gas natural, el análisis de su estructura de mercado y su funcionamiento, el comportamiento de la oferta y la influencia que tiene sobre sus perspectivas el precio del producto. También se analiza el impacto que puede tener en la región de Bahía Blanca un problema de escasez del insumo básico de la industria petroquímica, considerando los actores locales en la provisión de gas y la configuración del Complejo Petroquímico bahiense.

 
Abstract de la nota publicada en Indicadores de Actividad Económica (IAE). Si desea recibir la versión completa del informe vía mail, contáctenos a info@creebba.org.ar, o bien puede acceder al archivo haciendo clic aqui.

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Impacto en la rentabilidad ganadera regional

La intervención estatal en la cadena de la carne vacuna, que se inició en septiembre/octubre del año 2005, erosionó la rentabilidad del sector agropecuario regional, donde predomina la actividad ganadera y en particular la cría de ganado. En el presente informe se mostrará la evolución del margen bruto regional de la cría en los últimos años y la incidencia de las variables endógenas y exógenas del modelo supuesto, sobre la rentabilidad ganadera.

El modelo de margen bruto para la región de estudio que se plantea en este informe, parte de supuestos que se obtienen a partir de datos relacionados con la receptividad ganadera, el uso de la tierra, indicadores productivos históricos que caracterizan a la región y la evolución del stock ganadero de los últimos años

 
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El fin de la burbuja inmobiliaria?

Aunque con cierto rezago, el debate sobre si las propiedades están sobrevaluadas o no comienza a instalarse en Argentina. Como ocurre en la mayoría de las grandes ciudades del mundo, en Buenos Aires, los precios de los inmuebles han experimentado una fuerte tendencia alcista. Con diferentes parámetros y valores de referencia, la suba sostenida de los bienes raíces se ha replicado en los principales centros urbanos del país, entre ellos Bahía Blanca. Los potenciales compradores, desalentados en la espera de una eventual baja en las cotizaciones, han terminado convalidando precios elevados, cuya permanencia está hoy en discusión.

Cuando los precios de los activos inmobiliarios avanzan por encima del crecimiento económico general y sobrepasan significativamente un nivel sostenible en el tiempo, alejándose del ingreso medio de la población, se dice que hay una burbuja inmobiliaria. En presencia de un fenómeno de esta naturaleza, surgen varios interrogantes: si en verdad se trata de una burbuja o de un crecimiento fundado; cuánto puede durar la burbuja antes de explotar, haciendo que el valor de las propiedades se adecue al resto de la economía; si la culminación del proceso se materializará en una baja de precios y en qué medida o si simplemente se traducirá en un quiebre de la escalada alcista.

El propósito de esta nota es analizar el fenómeno inmobiliario en la ciudad de Bahía Blanca. Primeramente se repasan las condiciones generales de origen de la denominada burbuja, que remiten al plano internacional. Ya pasando al ámbito local, se presentan indicadores sectoriales que ilustran el crecimiento del mercado en los últimos años y se comentan las causas de esta expansión. En segundo término se hace referencia a los incipientes indicios de desaceleración en el nivel de actividad y se analizan las posibles causas. En función de los elementos presentados, se derivan conclusiones acerca de las perspectivas sectoriales y de la sustentabilidad en las tendencias de operaciones y de precios. En síntesis, el objetivo es concluir si en verdad los indicadores dan cuenta de una burbuja y, en ese caso, si se vislumbra la finalización del fenómeno.

 
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La gestión de la empresa apícola

Desde fines de la década del ’90, el CREEBBA incursionó en el estudio del sector apícola, no sólo a través de investigaciones sino también del trabajo con productores y otros agentes de la cadena comercial. El trabajo interdisciplinario llevado a cabo con los profesionales de la EEA INTA H. Ascasubi permitió abordar los problemas del sector con ópticas complementarias.

A partir de un estudio de caracterización de la apicultura regional, encomendado por el Consejo Federal de Inversiones en el año 2002, se planteó para la región una estrategia de largo plazo para el sector apícola. Entre los objetivos de esta estrategia se explicitó la necesidad de mejorar la eficiencia de las empresas apícolas e incorporar procesos de aseguramiento de la calidad.

Este último objetivo fue el germen de un proyecto financiado por el programa PROCAL, ejecutado formalmente desde el 15 de abril de 2005 al 14 de abril de 2006. El trabajo consistió en el trabajo con cuatro grupos de productores apícolas, ubicados en las localidades de General Lamadrid, Teniente Origone, Tornquist y Villa Iris, brindándoles asesoramiento técnico permanente y capacitaciones en diferentes temas. Justamente, uno de estos temas fue la gestión de la empresa apícola.

¿Qué es gestionar una empresa?

Gestionar una empresa podría ser comparable a pilotear una embarcación. Existe un componente inercial que lleva a la empresa a una situación futura no proyectada por ésta. En términos del barco, se deja llevar por la corriente. En términos de apicultura, las abejas producirán lo que puedan y el apicultor venderá la miel, según las posibilidades y restricciones, como mejor le convenga.

Esa situación futura no proyectada puede ser positiva o negativa, y dado que el empresario no tuvo injerencia en la conducción, seguramente el grado de “bondad” de la situación dependerá fuertemente del contexto. En el caso de una explotación como la apicultura, tendrán fuerte impacto el clima y los precios al momento de la venta como principales factores.

Ahora bien, el productor puede también conducir la explotación como una empresa, imprimiéndole parámetros de eficiencia productiva y económica, analizando alternativas de venta, optimizando los recursos existentes, y fundamentalmente, trazándose objetivos y metas con los que pueda proyectar la situación futura y no dejarse llevar por el componente inercial mencionado.

 

 
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