CREEBBA - Indicador de Actividad Económica - IAE Nro. 77

Indicadores de Actividad Económica (IAE) Nº 77
noviembre 2004


 

 

Nota Editorial

 


La oportunidad de una región económica

  • Definir una estrategia de crecimiento para Bahía Blanca y su amplia región de influencia requiere definir objetivos de mediano y largo plazo, así como comprometer y coordinar esfuerzos del sector público y privado.

  • El posicionamiento en la región de un nodo de servicios logísticos en torno a los puertos de Bahía Blanca, significa erigir un centro de captación e irradiación de flujos comerciales, nuevas inversiones y actividades más competitivas.

  • Con la orientación de una región pujante proyectada al resto del mundo el gobierno provincial deberá asumir el rol de líder propulsor de la construcción de una coalición de intereses para motorizar y concretar un cambio trascendente.

La situación internacional, del país y de la Región Sudoeste de la Provincia de Buenos Aires abre una gran oportunidad para comenzar a dar forma a una estrategia de crecimiento, proyectando al exterior una amplia fracción del territorio de la Provincia a través de los Puertos de la ría de Bahía Blanca. El desafío impone la necesidad de elaborar una visión regional de los objetivos estratégicos, de comenzar a definir objetivos de largo y mediano plazo para impulsar el crecimiento económico de la región; de comprometer y coordinar esfuerzos de entidades regionales del sector privado y gobiernos municipales para alcanzar estas metas.

Esta visión comienza a ser delineada y plasmada a partir de los decisivos avances en los últimos años, para consolidar un eje de integración en la región Norpatagónica, que uniría a la región Sur de Chile con la región SO de la Provincia de Buenos Aires, a través de la mayor parte del territorio de las provincias de Río Negro, La Pampa y Neuquén. La integración de esta vasta región comienza a concretarse a partir del afianzamiento de un sistema de transporte trans e intermodal que conecta los puertos sobre la costa del Pacífico y el Atlántico, cruzando la cordillera de los Andes a través del Paso Pino Hachado, ubicado en la Provincia de Neuquén.

El crecimiento de las cargas en los últimos años refleja la consolidación de esta ruta como vía de transporte. De acuerdo a la información de la Dirección General de Aduanas, a fines de la década pasada, circulaban por el Paso poco más de 20 mil toneladas anuales. Para fines del año en curso se proyecta un volumen de cargas que podría aproximarse a las 250 mil toneladas. Entre las cargas que circulan se destacan combustibles líquidos y gaseosos, cemento, carbonato de calcio, dolomita, cerámicos, caños de acero y plástico, papel, avena y madera. El incremento en el volumen de cargas fue propiciado por una sustancial mejora en la transitabilidad a través de inversiones en pavimentación, señalización, equipamientos para el despeje de nieve y mejoras edilicias para el servicio de aduana a ambos lados de la cordillera.

A partir de últimos estudios realizados por el CREEBBA - Fundación Bolsa de Comercio, se verifica que el incipiente servicio intermodal actual esta en condiciones de competir frente a otros sistemas ya consolidados pero maduros. Esta situación representa también una de las principales fortalezas del Corredor Trasandino del Sur dado que se advierten enormes oportunidades para seguir mejorando la eficiencia, reducir costos y mejorar la calidad de las prestaciones frente a las alternativas con las cuales compite. Estas oportunidades están ligadas fundamentalmente a tres factores: el crecimiento de las cargas, el balance en las cargas del servicio y una mayor concurrencia de operadores de servicios logísticos.

Con estos antecedentes, el Corredor Bioceánico Trasandino del Sur en pocos años más podría presentarse como una ruta destacada del comercio internacional, impulsado por el efecto sinérgico de inversiones trascendentes que comienzan a concretarse en la actualidad. La primera de ellas es el inicio de la construcción del ramal ferroviario en dirección a la frontera con Chile. Esta tan anhelada como postergada obra se complementa con la próxima construcción de la Plataforma Logística en el área portuaria de los Puertos de la Octava Región de Chile y, con la construcción de la Terminal Multipropósito y la puesta en marcha de la Zona Franca Bahía Blanca – Coronel Rosales, del lado de los puertos de la ría de Bahía Blanca.

El propósito de promover la concreción del Corredor interoceánico, como se señaló al inicio, trasciende la idea de consolidar un sistema de transporte. El proyecto representa un punto de partida para afianzar una estrategia de desarrollo regional basada en la integración de las economías regionales en la Región Norpatagónica y su proyección al resto del mundo. Significa la oportunidad de integración entre regiones con abundante dotación de recursos y diversos sectores productivos; desde la actividad agropecuaria hasta el turismo, pasando por la fruticultura, la energía, la minería y la pesca. Una eficaz red de transporte permitiría consolidar un conjunto de mercados (Concepción, Alto Valle, Bahía Blanca, Santa Rosa) que en forma individual tienen dificultades para alcanzar la dimensión suficiente como para estimular el desarrollo de actividades con alto grado de especialización e innovación y, por lo tanto, con dificultades de competir en el exigente entorno competitivo actual. Esta red representa un marco apropiado para la generación de nuevas oportunidades de negocios y un poderoso estímulo sobre quienes deben aprovechar estas nuevas oportunidades, los empresarios emprendedores.

El afianzamiento del Corredor hasta llegar a las costas chilenas sobre el Pacífico, generaría un amplio conjunto de nuevas oportunidades de comercio e inversión para la región, contribuyendo en forma decisiva a consolidar su perfil como las principales plataformas logísticas del Sur Argentino. El posicionamiento en la región de un nodo de servicios logísticos en torno a los puertos de la ría de Bahía Blanca, significa erigir un centro de captación e irradiación de flujos comerciales, abrir nuevas oportunidades de inversión y potenciar el crecimiento de sus actividades más competitivas, con núcleo en las cadenas de valor en torno a la industrias agroalimentaria y petroquímica.

La estrategia para alcanzar este objetivo debe desarrollarse en varios frentes. En primer lugar, requiere primero aunar las voluntades de los actores regionales en torno a una visión compartida de una región integrada, competitiva y pujante, impulsada por el aprovechamiento de una rica y diversificada dotación de recursos, infraestructura logística, una estratégica posición para insertarse en los mercados internacionales. Con esta sólida base política y económica en el sur de la Provincia, se debe procurar avanzar en la integración del eje Norpatagónico argentino y chileno.

Estos sustanciales avances en materia de infraestructura van acordes con un nuevo escenario en el que se destacan grandes posibilidades de crecimiento de actividades exportadoras en la región del Corredor, principalmente basadas en la explotación y procesamiento de su rica dotación de recursos naturales. Con sólo considerar la probable concreción de inversiones en explotación de yacimientos, se añadirían entre uno y dos millones de toneladas adicionales de cargas por año al sistema de transporte del Corredor Norpatagónico. A ello habría que sumar el probable crecimiento en las actividades exportadoras existentes, como por ejemplo la fruticultura en el valle del Río Negro, la horticultura en el Valle del Río Colorado, la industria química y petroquímica en Bahía Blanca. El crecimiento en el volumen de cargas se puede afianzar si se logra captar una parte creciente del comercio internacional entre el Sur de Chile con el MERCOSUR y la Unión Europea. Existen vías adicionales de expansión del comercio y por lo tanto, de la demanda del servicio de transporte internacional de cargas, generadas por la firma de tratados de libre comercio entre Chile con el NAFTA y la Unión Europea, así como las renovadas perspectivas de apertura y desarrollo de los mercados para la producción agropecuaria argentina a partir de la posible reducción de subsidios en países desarrollados y la irrupción de China en el Comercio Internacional.

Todas estas oportunidades podrán ser capitalizadas en la medida que se afiance la competitividad de los servicios de los operadores logísticos en el Corredor. Se han dado pasos importantes con la concreción de inversiones en infraestructura y el desarrollo de una masa crítica de cargas que permite una operación continua y previsible. La próxima etapa debe apuntar a generar una sensible reducción en los fletes a través del balance de los flujos de cargas en dos tramos fundamentales, el cruce por cordillera y la salida por los puertos sobre ambos océanos; así como inducir a una mejora del servicio propiciando un marco de reglas estables y claras que propicie una mayor competencia en prestadores de servicios logísticos.

Importancia de la integración regional como política del estado provincial

El proyecto de integrar la Región Norpatagónica representa una política del Estado Provincial para promover el crecimiento económico del sur de la Provincia. La propuesta apunta a corregir las desigualdades espaciales generadas por décadas de desequilibrios en las políticas públicas que tendieron a la centralización de la actividad económica. La intención consiste en recuperar las pequeñas poblaciones del interior de la provincia a través de la generación de nuevas oportunidades de empleo, permitiendo un crecimiento armónico y equilibrado de la provincia

El desarrollo del Corredor interoceánico y los avances en la integración de la Región Norpatagónica permitirá revertir arraigadas y viejas falencias estructurales, como la ausencia de un desarrollo perfil exportador a nivel de las pequeñas y medianas empresas y la falta de estímulos para el crecimiento de una clase empresaria dispuesta a asumir riesgos en negocios con conceptos innovadores. En pocas palabras, esta propuesta puede ser el punto de partida para la generación de nuevas oportunidades de inversión, instalando un marco de mayor competencia que incentive la búsqueda de una mayor eficiencia y un mejor aprovechamiento de los recursos económicos de la región del SO de la Provincia.

El Gobierno de la Provincia de Buenos Aires ha acompañado el proceso de promoción del corredor de la región norpatagónica a través de múltiples acciones tendientes a su consolidación como vía de integración con Chile. El antecedente más reciente es la firma del “Protocolo de intenciones para la integración y el intercambio entre las provincias de Buenos Aires y Neuquén de Argentina y la Región del Bio Bio de Chile” en el marco del encuentro binacional de empresarios organizado por la Municipalidad de Bahía Blanca y la Bolsa de Comercio de Bahía Blanca, el 3 de mayo pasado. Antes de este acto, se pueden destacar múltiples gestiones y acuerdos que de alguna forma han contribuido a este presente auspicioso. En todas estas gestiones, la Provincia ha contado con el incondicional apoyo y aporte del Sector Privado a través de la acción de la Bolsa de Comercio de Bahía Blanca y el Ente Promotor del Corredor Bioceánico, como principales entidades privadas promotoras del Proyecto.

En contraste con la actitud de anteriores administraciones, el actual Gobierno Provincial ha manifestado su interés de promover el desarrollo de la región del Sur de la Provincia. La región espera y confía en que el Gobierno Provincial reafirmará una vez más su compromiso de trabajar para consolidar el crecimiento regional. El Corredor Bioceánico como vía de integración de la Región Norpatagónica puede ser una buena oportunidad de apoyar un proyecto propulsor del desarrollo de la Región Sudoeste de la Provincia de Buenos Aires, con la visión de consolidar en este territorio una plataforma de servicios logísticos para una amplia fracción del territorio de la República Argentina. El desafío es grande, pero también el entusiasmo, impulsado por los logros y las perspectivas alentadoras. Orientado y motivado por la visión de una región pujante proyectada al resto del mundo, el Gobierno Provincial deberá asumir el rol de líder propulsor de la construcción de una coalición de intereses para motorizar y concretar un cambio trascendente, un punto de inflexión en la economía regional.

 


 

 

Flujos de exportaciones desde la región

Se presenta un detalle exhaustivo de los flujos de mercadería que se oficializan en Bahía Blanca y salen de las fronteras del país por una aduana distinta . Aún a sabiendas de que existe un segmento de operaciones que no se capta en este análisis por no oficializar los despachos en Bahía Blanca, la identificación de las operaciones expuestas en este estudio contribuye a caracterizar el perfil exportador de la región. La importancia de la caracterización de estos flujos radica en la identificación de productos, destinos y modos de transporte de las mercaderías que son originarias de la región pero no se canalizan a través del puerto local. Por otro lado, la información permite depurar qué productos son factibles de ser captados para canalizarlos a través del puerto, descartando algunos por los destinos adonde son enviados.

Cuando se habla de Bahía Blanca como aduana de salida, indefectiblemente se hace referencia al puerto local y al modo de transporte marítimo. Por el contrario, cuando se hace referencia como aduana de oficialización, se pueden encontrar producciones exportables regionales que salen de los límites del país por otro punto geográfico, registrando por lo tanto otra aduana de salida. El trayecto entre el lugar de producción y el punto de salida se cubre por medio de transporte carretero o ferroviario. El total de cargas oficializadas en Bahía Blanca suma alrededor de 8,8 millones de toneladas, de las cuales el 97,5% sale por la misma aduana, y el 2,5% restante lo hace por otros puntos del país. El análisis de esta edición se concentrará en la proporción minoritaria, intentando identificar los diferentes flujos de mercadería.

Abstract de la nota publicada en Indicadores de Actividad Económica (IAE). Si desea recibir la versión completa del informe vía mail, contáctenos a info@creebba.org.ar, o bien puede acceder al archivo haciendo clic aqui.

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La salud como seguridad social

La salud de las personas tiene características de bien contingente, es decir que los individuos no pueden prever qué necesidades en materia de salud van a tener a lo largo de su vida. Por este motivo, puede ocurrir que no tomen recaudos para enfrentar posibles enfermedades. Una forma de obtener cierta protección es la compra de un seguro. Los individuos, pagando primas a las compañías de seguros, obtienen una cobertura para enfrentar las contingencias relacionadas con su estado de salud.

Los programas de seguridad social no son mas que formas de seguro contra determinados riesgos, cumpliendo una función análoga a la de los seguros privados. La seguridad social tiene como objetivo reemplazar, en parte, los ingresos de los individuos cuando sufren contingencias. Tal como se menciona anteriormente, esta función podría ser cumplida por seguros privados que satisfacen la misma necesidad. No obstante, existen diversos argumentos que justifican la intervención estatal en la seguridad social. Estos son repasados en la presente edición y además se analiza la cuestión del financiamiento, el impacto de la crisis y las cifras para el caso particular de Bahía Blanca.

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Potencial de desarrollo de las terminales de granos en el puerto local

La importancia de analizar el gasto público reside en que las erogaciones del gobierno alteran en forma directa la asignación de recursos que surgiría del funcionamiento del mercado o de las decisiones de los particulares. El funcionario público basa sus decisiones en consideraciones distintas a las que tiene en cuenta un agente económico del sector privado. Además, cuando el estado determina una absorción compulsiva de fondos de la comunidad, altera el destino que ésta le hubiese dado de otro modo.

La intervención estatal a través del gasto público es un poderoso instrumento para modificar la equidad y eficiencia de la economía y alterar el bienestar de la sociedad. Analizar las tendencias en la composición del gasto importa en la medida en que se detectan las áreas, finalidades o jurisdicciones a las que se confiere mayor importancia relativa, lo cual configura el perfil del estado y sus prioridades en términos de asignación de recursos.

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