CREEBBA - Indicador de Actividad Económica - IAE Nro. 67

Indicadores de Actividad Económica (IAE) Nº 67
marzo 2003

 


 

 

Nota Editorial

Agenda para el desarrollo local

Estos meses debieran ser un tiempo de reflexión y discusión de propuestas. Tras la crisis subyacen problemas estructurales locales cuyo origen se remonta largamente en el pasado.

Las ciudades y empresas que prosperan comienzan por tener una visión clara de hacia donde pretenden llegar y porque. La próspera Bahía Blanca de primera mitad del siglo pasado es un buen ejemplo.

Recrear un clima de negocios y apoyar a los nuevos emprendedores son acciones saludables para alcanzar una economía vigorosa

Se inicia un año trascendente por la proximidad de las elecciones y por el inicio de un nuevo período de gobierno. Estos meses debieran ser un tiempo de reflexión y discusión de propuestas. En Bahía Blanca, tras la crisis subyacen problemas estructurales cuyo origen se remonta largamente en el pasado. La coyuntura política y económica distrae la atención de cuestiones fundamentales para retomar la senda del crecimiento económico duradero. El siguiente análisis presenta una interpretación sobre las barreras que impiden el despegue de la economía regional. El objetivo consiste en brindar una contribución al necesario debate sobre las temas o problemas que debieran integrar la agenda de futuros gobiernos. A tal fin, se propone un listado, no exhaustivo, de diez grandes problemas que condicionan o crean barreras al crecimiento económico regional

 1. Desempleo y pobreza

Los niveles actuales de desempleo y pobreza no son sostenibles en el tiempo. La grave crisis laboral representa un factor desestabilizante para cualquier sociedad. La contrapartida es un mercado interno sin capacidad de consumo y empresas débiles sin expectativas de crecimiento. Al contraerse el mercado, disminuyen las oportunidades de inversión en aumento de escala, especialización e innovación. Esto determina una tendencia negativa en la productividad del trabajo y por lo tanto, del nivel de salario real . Por otra parte, la informalidad o economía negra, margina a una cada vez mayor fracción de la población del crédito y limita la capacidad de gasto; en tanto que las empresas informales tienen menos posibilidades de proyectarse al exterior, lo que supone una nueva restricción al potencial de crecimiento.

El desempleo es un problema de orden macroeconómico y se nutre de distintas vertientes. Por el lado de la demanda, una cantidad creciente de trabajadores sin aptitudes para los nuevos empleos y sin cultura emprendedora ; por el lado de la oferta, dificultades para la generación de nuevos puestos de empleo. Pese a ser un problema general, la acción local puede ser relevante. Las trabas "ocultas" que frustran nuevas inversiones e impiden la concreción de nuevos emprendimientos, significan la destrucción de futuros puestos de trabajo. Al momento de explicar la crisis de desempleo, los emprendimientos "abortados" son tan importantes como el cierre de establecimientos.

2. Economía dual

Existe un bajo grado de articulación entre las grandes empresas del Complejo Portuario y el resto de las actividades productivas locales. Existen dificultades para generar enlaces con empresas locales. Las empresas del Polo deberían aspirar al desarrollo de proveedores locales en virtud de la ventaja que supone la proximidad geográfica; y facilitar la formación de encadenamientos productivos sobre la base de las materias primas que elaboran. Si bien hubo avances, estos son insuficientes. Para que estas redes o "clusters" sean perdurables deben fundarse en razones de conveniencia y no por imposiciones bajo presión. Las grandes empresas no son un mercado "cautivo" de proveedores locales. Los proveedores locales deben tener oportunidades de integrarse a la "cadena de valor" de las grandes empresas.

3. Desinversión y descapitalización

Representa la pérdida de capital físico, humano y financiero. La descapitalización presenta múltiples vías como el desgaste de la infraestructura de transporte y servicios públicos, la emigración de profesionales altamente calificados, la transferencia neta de recursos captados por el sistema financiero y la obsolescencia del equipamiento productivo. Sus efectos se reflejan en una disminución de la capacidad productiva y de generación de ingresos de las empresas locales.

4. Mercado local pequeño

El desarrollo de empresas competitivas requiere el estímulo de una demanda local a gran escala, exigente y con un ritmo sostenido de crecimiento. La región carece de masa crítica para el despegue de las empresas a través de la atención a clientes locales. Se encuentra en una zona marginal con respecto a los grandes centros de consumo en la región centro del país. Sus mercados naturales - la Norpatagonia - presentan un tamaño importante pero con clientes dispersos, encareciendo su atención. Para expandir los mercados y por ende la capacidad de crecimiento económico, se requiere atender tres objetivos: (i) Integración regional de la Norpatagonia, que en la práctica se traduce en generar, incentivar y apoyar contactos entre empresas de la región; (ii) Atracción de flujos de inversiones y comercio para dejar de ser un punto marginal y pasar a ser un nodo de transferencia de cargas y agregación de valor de la producción de economía de la región patagónica y cuyana (objetivo fundamental), (iii) aprovechar las demandas locales que pueden contribuir a la formación de empresas de alta competitividad . A través de estás vías, la región vería facilitada su proyección a los mercados internacionales.

Al margen del éxito que se pueda alcanzar en la consecución de estos objetivos, la restricción impuesta por el tamaño del mercado seguirá conspirando contra las posibilidades de crecimiento. De igual forma que una pyme, en términos regionales resulta improbable que las actividades prosperen al menos en sus fases iniciales por ventajas de escala. Por esta razón, deberá apostarse a la diferenciación y la innovación; más que al liderazgo en costos.

5. Insuficiente desarrollo del mercado local de capitales

El mercado de capitales tiene un rol vital al canalizar los ahorros hacia inversiones rentables. En la ciudad predominan sucursales de entidades bancarias con administración centralizadas en Capital Federal y otros puntos del país. Su negocio principal ha consistido en captar ahorros locales, prestar servicios a ahorristas de administración de medios de pago y canalizar una parte a préstamos prendarios e hipotecarios. El mercado de crédito a empresas no pudo desarrollarse al mismo ritmo. Las razones podrían atribuirse a: (a) no representa el negocio central de las sucursales locales, (b) las entidades encuentran dificultades para identificar empresas con proyectos rentables y capacidad de repago, (c) el proceso centralizado en la Administración Central resta agilidad en la concreción de operaciones. Esta situación se observa desde hace décadas, con una salvedad. Años atrás existían entidades de origen local con fuerte presencia en otros puntos del país, que permitían dotar de mayor dinámica al segmento de banca empresaria.

Existe un grave problema en la asignación del ahorro en Bahía Blanca. Esto genera una situación paradójica: ahorristas que aceptan exponerse a mayores riesgos pero no pueden identificar o acceder a emprendimientos con potencial de crecimiento e inversores que no pueden encontrar socios para concretar sus proyectos. Este problema a llevado a una perniciosa confusión de roles, identificando en una misma persona al capitalista, el emprendedor y el gerente.

Resulta vital recrear un marco institucional que facilite el encuentro entre oferentes y demandantes de fondos a través de instrumentos que brinden una adecuado seguridad jurídica. El escenario actual de colapso del sistema bancario abre una gran oportunidad para construir nuevos canales de crédito.

6. Indefiniciones sobre el rol de la economía regional

Las ciudades y empresas que prosperan comienzan por tener una visión clara de hacia donde pretenden llegar y porque. La próspera Bahía Blanca de primera mitad del siglo pasado es un buen ejemplo. Frente al planteo de cuales son los pilares de la estrategia de crecimiento regional, normalmente la respuesta comienza con un detallado inventario de la abundante dotación de recursos locales como la energía, los recursos humanos y la disponibilidad de materias primas. No obstante, este dato resulta incompleto y quizás inútil, si no existe una respuesta clara de cómo generar valor y crear riqueza a través de su efectivo aprovechamiento.

En la actualidad, algunas situaciones revelan la dificultad para definir el nuevo rol. Se podrían plantear interrogantes con respuestas no del todo satisfactorias: ¿se fomentarán o no nuevas radicaciones de empresas industriales en el Complejo Petroquímico?, ¿qué acciones se tomaran para captar nuevas inversiones externas?, ¿cuales serán las nuevas actividades que lideraran las exportaciones regionales?, ¿qué cadenas de valor se desarrollarán?, ¿qué importancia reviste la integración regional? , ¿cómo se puede impulsar la concreción de proyectos estratégicos como el afianzamiento del Corredor Trasandino del Sur o la Zona Franca?, ¿cómo consolidar una plataforma logística?, ¿qué rol desempeñara la Universidad?, ¿cuál es el grado de compromiso con las propuestas de diversificación del perfil portuario? , ¿cuáles pueden ser los factores de atracción de empresarios, turistas y/ o profesionales?¿cómo transformar los problemas medioambientales en una oportunidad? Todas estas cuestiones representan campos de acción en los que todavía queda un largo camino por recorrer.

7. Dificultad para proyectar ventas al exterior

Históricamente, la región vivió de rentas. La principal fuente de riquezas fue la renta agropecuaria, luego se agrego la renta del Estado. En la década del ochenta se suma la renta financiera. Una década después, estas fuentes de renta desaparecieron pero la gravedad de su efecto negativo a largo plazo no sería plenamente advertida por cuanto la economía se sostuvo con la expansión del crédito; luego disimulada por una recesión general que recién ahora parece comenzar a revertirse.

La renta fue generando riqueza y prosperidad. El bienestar general resto incentivos a la búsqueda de nuevas fuentes de ingreso. Puesto que la virtud crece en la adversidad, la prosperidad local resto energías para el desarrollo de nuevos horizontes. Los negocios se orientaron principalmente a satisfacer un mercado interno cada vez más pequeño. El resultado de este proceso fue la carencia de experiencia exportadora y una enorme dificultad para proyectar ventas de productos de alto valor agregado al exterior. Al no haber necesidad de transporte para cargas generales, no se desarrolló infraestructura de transporte. Hoy, lentamente comienza a exhibirse progresos en relación a los servicios de transportes. De todos maneras, las empresas presentan una importantes desventaja competitivas con el nivel actual de fletes.

Resulta prioritario procurar consolidar actividades que diversifiquen las exportaciones regionales como por ejemplo, las carnes, las hortalizas, la miel, las reparaciones navales.

8. Ausencia de espíritu emprendedor

Al ser una ciudad de rentas, Bahía Blanca no "cultivo" una verdadera clase empresaria. El tipo y magnitud de las inversiones productivas locales revela un espíritu poco emprendedor y con escasa disposición a asumir nuevos riesgos para abrir nuevas oportunidades de negocios. Las dificultades de la hora actual imponen el surgimiento de empresarios emprendedores que confieran una nueva dinámica a los negocios locales. Recrear un clima de negocios y apoyar a los nuevos emprendedores son acciones saludables para alcanzar una economía vigorosa.

9. Débil representación política y reversión de la balanza fiscal

Históricamente, la ciudad ha contado con una fuerte representación del Sector Público. Durante décadas, el Estado ha significado un importante inyección de fondos al circuito económico local a través de la asignación de fondos a representaciones locales de la Administración Pública Nacional. Desde fines de la década del '80 se observan cambios importantes con un claro efecto negativo. Se tiende a revertir la balanza fiscal a través del recorte de gastos y el aumento de la presión tributaria. En este sentido, Bahía Blanca guarda cierta semejanza con Rosario de Santa Fe. Ambas ciudades no son cabeceras de provincia, la racionalización del Gasto de comienza de los noventa fue efectiva porque en las capitales de provincia no se logro o quiso desmantelar la burocracia de la Administración Pública Provincial. La ciudad presenta el agravante de aportar escasos votos en términos relativos. Por esto, la asignación del gasto provincial se encuentra claramente centralizada en el conurbano donde se encuentra la mayor concentración de electores del país

Además de las transferencia regulares para gastos de funcionamiento, la falta de peso político se traduce en una drástica disminución de la inversión pública, lo que compromete seriamente la disponibilidad de servicios por el abandono de la infraestructura. Como ejemplos se puede mencionar, el abastecimiento de agua, la pavimentación y construcción de caminos, las obras comprometidas en la zona portuaria tras la ampliación del Complejo Petroquímico, la falta de apoyo financiero para iniciar la traza del Ferrocarril Trasandino del Sur. Un tercer efecto derivado de la falta de presencia en los niveles superiores del Estado, es el alto costo que la economía local ha debido pagar por las distorsiones generadas por los regímenes de promoción en provincias vecinas. Decisiones políticas como el régimen de reembolsos de los puertos patagónicos, la asignación de fondos para mejoramiento de hidrovías y canales navegables han determinado la extinción de negocios o una competencia desleal para la economía regional, particularmente para el CGPBB. Finalmente, el rol de los representantes locales en niveles superiores de gobierno tiene pocas chances de trascender cuando se defienden intereses locales y por ello, se le presta poca atención. Al no haber control, los intereses locales quedan más desprotegidos.

En resumen, entre los obstáculos que traban el crecimiento se podría señalar: (i) Bahía Blanca no es cabecera de provincia, (ii) es una ciudad patagónica pero que queda excluido de cualquier programa de promoción de actividad económica en la zona, (iii) no hay capacidad de presión o influencia sobre el poder político para acceder a un mayor monto de gasto público en la región; y (iv) el control y presión sobre los representantes políticos locales para que defiendan los intereses económicos de la región resulta débil

10. Gobiernos locales focalizados en la administración

La función de los gobiernos locales debe trascender la correcta administración de los fondos públicos locales y sumar como factor dinamizador y facilitador de la actividad privada. La potencial relevancia de la acción gubernamental, requeriría incorporar nuevas formas de gestión de la actividad pública. Con tales propósitos, resultaría recomendable (i) conformar equipos de funcionarios integrados por los más destacados profesionales en orden a los méritos que estos puedan exhibir por su formación técnica y su trayectoria profesional, (ii) analizar la asignación del Gasto Público local y la medición de su eficacia a través de la relación entre de la relación entre recursos asignados y resultados alcanzados, (iii) un control de gestión de gobierno de acuerdo a objetivos, realizado por auditores independientes, abierto, confiable, actualizado y periódico, (iii) establecer remuneraciones variables con premios y castigos de acuerdo a la eficacia de los responsables de programas para alcanzar objetivos previstos.


 

 

Devaluación e impacto sobre los precios: pass-through

A poco más de un año de la salida de la Convertibilidad, el seguimiento de los precios internos vuelve a adquirir importancia, tras haber permanecido en un segundo plano durante la mayor parte de la década del noventa. Es evidente que, en una economía abierta, con elevada participación del comercio internacional en la estructura productiva, tanto a través de la importación y exportación de insumos intermedios o bienes finales como de flujos de transacciones financieras, la depreciación de la moneda nacional provoca un impacto sobre los precios internos, de mayor o menor magnitud, según la incidencia de una serie de factores.

El grado en que el alza del precio de las divisas se traslada a los precios internos se conoce como pass-through. Resulta interesante observar la trayectoria tipo de cambio-pass-through para derivar conclusiones del nuevo contexto sin paridad "uno a uno", realizar comparaciones con experiencias internacionales postdevaluatorias y, más aún, prever en alguna medida, el porcentaje esperado de traspaso a precios de la devaluación cambiaria en lo sucesivo.

La presente nota intenta cubrir los aspectos antes mencionados. Primeramente expone una síntesis de la composición y determinantes del coeficiente pass-through. En segundo término procede al cálculo del pass-through para el período comprendido entre la salida de la Convertibilidad y la actualidad, a fin de conocer la respuesta de los precios ante cada porcentaje de depreciación del peso. Cabe aclarar que para el cálculo se toma el Indice de Precios al Consumidor de Bahía Blanca, como forma de lograr la máxima aproximación al caso local. Finalmente se presenta un análisis de las cifras, en particular para algunos grupos de bienes de especial interés, y una comparación de las mismas con casos internacionales seleccionados, delineándose además perspectivas con respecto a la trayectoria que podrían seguir estos indicadores en el mediano plazo.

Abstract de la nota publicada en Indicadores de Actividad Económica (IAE). Si desea recibir la versión completa del informe vía mail, contáctenos a info@creebba.org.ar, o bien puede acceder al archivo haciendo clic aqui.

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Oportunidades regionales en la pesca del calamar

El mar argentino posee una gran cantidad de recursos pesqueros, que en la actualidad están siendo explotados, algunos en mayor medida que otros. Uno de esos recursos es el calamar, un molusco migratorio que se desplaza mayormente por la plataforma continental patagónica. Esta especie, de gran importancia económica para el país, atrae a buques extranjeros que se instalan a pescar fuera de las 200 millas, y que muchas veces incursionan en la Zona Económica Exclusiva Argentina, capturando el recurso furtivamente.

Justamente, la relación del país con naciones extranjeras para la explotación del calamar ha tenido algunos cambios importantes en los últimos años, y a partir de ellos, pueden apreciarse algunas actividades en las que la ciudad y la región pueden posicionarse para generar empleos e ingresos.

En una primera parte de esta nota se describirá someramente la actividad de pesca del calamar, resaltando sus particularidades más importantes. Seguidamente, se realizará una caracterización del mercado del calamar, identificando a los principales productores y consumidores. La tercera parte expondrá la estructuración del sector, identificando a los actores anteriores y actuales a partir de los cambios en el marco legal. Por último, se expondrán las actividades que pueden llegar a ser de interés para la región a partir de la pesca del calamar.

Si bien el calamar no es uno de los recursos pesqueros existentes en la ría local, se pone en evidencia en esta nota que el puerto local puede tener algún tipo de participación en la actividad, de la mano de las reparaciones navales o del procesamiento del producto con mayor valor agregado.

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Ingresos fiscales por emisión monetaria

Cuando el estado tiene un déficit fiscal, tiene dos formas posibles de financiarlo. Una, es la utilización de la deuda pública, la cual tiene un costo dado por la tasa de interés que el sector público debe pagar. La otra forma de financiamiento a disposición del sector público es la emisión monetaria.

Durante la convertibilidad, esta última se encontraba limitada por la imposibilidad de emitir si no existía como contrapartida un incremento en las reservas. En la actualidad, luego de la salida de la convertibilidad y el cierre de los mercados más importantes de crédito para Argentina, aparece nuevamente la posibilidad de financiar déficits con emisión. En esta oportunidad se analiza cuáles son los efectos de la emisión monetaria y se ensaya un cálculo aproximado del ingreso que puede significar para el estado.

¿Por qué la emisión de dinero con inflación es un ingreso para el sector público?

El gobierno tiene el monopolio en la creación de dinero, es decir que a través de sus acciones puede modificar la oferta monetaria. Como el dinero es un bien similar al resto de los bienes de la economía tiene un mercado, un precio, da utilidad a las personas y como consecuencia de ello la gente está dispuesta a demandarlo y pagar un precio por obtenerlo.

Cuando el gobierno emite mayor cantidad de dinero que la que las personas están dispuestas a demandar, se genera inflación en los precios de la economía con lo cual todo el dinero que circula vale menos, tiene menor poder adquisitivo. En este contexto, el impuesto inflacionario es un impuesto a la tenencia de saldos reales de dinero, porque cualquier persona que mantenga dinero en su poder pierde una parte de ese valor a causa de la inflación

Cuando se genera inflación, los agentes económicos reaccionan disminuyendo su demanda de saldos reales dado que, en la medida que conserven mayor parte de sus activos en dinero, mayor será la pérdida que sufrirán como consecuencia de la pérdida de poder adquisitivo.

El cálculo del impuesto inflacionario

Se define como "impuesto inflacionario"(1) a la pérdida de poder adquisitivo de los saldos monetarios reales, sufrida por los particulares como consecuencia de la inflación. Esta pérdida de poder de compra es una transferencia a favor de quienes emiten dinero.

En Argentina, durante los años de estabilidad o deflación de precios, la recaudación por impuesto inflacionario fue insignificante para el total de la economía e incluso nula, mientras que a partir del cierre de los mercados de deuda para el sector público argentino a partir del año 2002, el impuesto inflacionario aparece como una herramienta de financiamiento de los déficits fiscales.

A modo de ejemplo puede señalarse que durante 2002, la recaudación por impuesto a las ganancias fue de aproximadamente 4.700 millones de pesos, por el IVA fue de 7.400 millones, los ingresos por el impuesto a los débitos y créditos bancarios fueron cercanos a los 2.500 millones, lo recaudado por Derechos de exportación fue cercano a 2.600 millones, mientras que por el impuesto a los combustibles ingresaron al fisco 1.000 millones. Si se tiene en cuenta que el impuesto inflacionario pagado por los agentes económicos fue en ese mismo año cercano a los 3.900 millones de pesos, y lo recibido por el estado fue aproximadamente de 2.900 millones se pone de manifiesto su potencial recaudatorio. Todas la cifras mencionadas precedentemente se encuentran expresadas en precios constantes de 1991.

(1). Se distingue de este concepto a los ingresos que el estado recibe por Señoreaje, que es el poder de compra que adquiere el sector público como consecuencia de la expansión monetaria. Este ingreso existe independientemente de la existencia de inflación en la economía.

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Rentabilidad del agro: vuelta al punto de partida?

El año que culminó exigió un enorme esfuerzo de adaptación para operar en un contexto de inestabilidad económica. Si bien las características del proceso posterior a la devaluación tuvo características similares a los ocurridos en el pasado, aún quienes transitaron dichas épocas se vieron en dificultades para volver a acostumbrarse a tomar decisiones en medio de la permanente alteración de las relaciones de precios.

Pese a ello, con la cosecha fina culminada y comenzando la gruesa, las estimaciones de producción agrícola como así también los indicadores vinculados a la actividad pecuaria, permiten concluir que el sector ha podido mantener, e incluso incrementar, en el caso concreto de algunos de los principales cultivos, el volumen de producción con respecto a la campaña anterior.

Sin embargo, el período de relativa calma que caracterizó la segunda mitad del año 2002, y la evolución negativa de algunas de las variables que permitieron la existencia de la relación de precios que benefició al sector y permitió la evolución productiva mencionada anteriormente, generaron que ésta se viera fuertemente modificada. Por tal motivo, surge el interrogante respecto a si las nuevas condiciones imperantes en la realidad económica, permitirán mantener el actual nivel de producción por parte del sector agropecuario en el presente año.

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Las exportaciones regionales después de la devaluación

El CREEBBA presenta regularmente un breve estudio sobre el desempeño de la misma. En este caso, se enfocarán las operaciones correspondientes al año 2002. Este año presenta un particular interés por el hecho de ser el primer período de tipo de cambio flotante luego de 10 años de Convertibilidad. En teoría, esto debería favorecer a la actividad exportadora, aunque también es cierto que han surgido diversas dificultades que no permitieron aprovechar al máximo el potencial exportador generado por la devaluación.

Como se pudo observar a lo largo del análisis, el perfil de las exportaciones regionales se ha mantenido prácticamente invariable desde hace ya una década. El grueso de las mismas está compuesto por graneles y una parte muy pequeña por cargas generales, procedentes de las producciones regionales.

Comparando con el 2001, la disminución de las exportaciones oficializadas en Bahía Blanca -tanto en volumen como en valor- y la estabilidad de los envíos externos a nivel nacional, permiten concluir que el mayor impacto de la devaluación no fue un aumento sostenido de las ventas externas, sino un gradual mejoramiento de la balanza comercial por la caída de las importaciones y una mejor ecuación económica para el productor, dado que los precios de los bienes transables están en dólares.

Para un aumento sostenido de las exportaciones, deberían solucionarse previamente los problemas que surgieron en el período post-devaluatorio: aumento de los costos de transporte interno por la suba del gasoil, indefiniciones en las reglas de juego en los primeros meses del año y falta de contenedores por la menor entrada de importaciones, por mencionar algunos.

Finalmente, a nivel regional, cada vez queda más claro que un cambio en el perfil de las exportaciones está sujeto a la entrada de líneas regulares de mercantes en el puerto local. De esa forma, las producciones agropecuarias y agroindustriales de la zona incrementarán el flujo de cargas generales, ya que se ahorrarían el flete interno, pudiendo de esta manera no solamente ahorrar tiempo, sino también ser más competitivas.

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