CREEBBA - Indicador de Actividad Económica - IAE Nro. 66

Indicadores de Actividad Económica (IAE) Nº 66
enero 2003

 


 

 

Nota Editorial

El año del gran ajuste

  • La política económica del gobierno actual generó una violenta redistribución de ingresos entre sectores, regiones, actividades y hasta generaciones. Hubo claros ganadores y perdedores. 

  • En los últimos meses, surgieron evidencias de mayor nivel de actividad. Puede haber reactivación pero no crecimiento. No lo habrá mientras no se defina quien termina de pagar las cuentas pendientes. 

  • Ninguna explicación de la crisis puede soslayar el endeudamiento creciente del sector público y la incapacidad de la dirigencia política para “ajustar” los excesos de gastos en el momento oportuno.

La Argentina concluye un año dramático. El Producto Bruto Interno cayó más del 10%, colapsó el sistema financiero, el desempleo y la pobreza llegaron a niveles récord, se desplomaron lasinversiones y la credibilidad en el exterior se evaporó con la celebrada cesación de pagos.
La devaluación primero y la depreciación después amenazaron con terminar de pulverizar el último intento por recrear una moneda local, el peso. Sin moneda y con la sensación generalizada de que no hay institución que pueda garantizar los derechos de propiedad más elementales, se fueron destruyendo las bases mismas del mercado.

Cuando todo parecía indicar la desestabilización del poder político através de una nueva crisis social, la situación se estabilizó al momento de anunciarse el anticipo de la fecha de la próximas elecciones. Desde aquel momento, se reabrieron expectativas de avanzar hacia una salida del caos, tanto en el frente político, con la definición de un borroso calendario electoral, como en el económico, a través de un inalcanzable acuerdo con el FMI.
Gradualmente se serenó la “maratón” cambiaria y bancaria, protagonizada por ahorristas exhaustos y con acreedores externos resignados, como privilegiados espectadores.

La normalización de la situación permitió apreciar mejor las consecuencias de la crisis sobre una economía que parecía y pudo haber sido, no hace mucho tiempo atrás, un ejemplo a seguir por otros países en vías de crecimiento. La nueva realidad marcó un fuerte contraste con la del pasado reciente. La torpeza de las primeras medidas bajo el rótulo de la “pesificación”, significaron una violenta redistribución de ingresos entre sectores, regiones, actividades y hasta generaciones. Hubo claros ganadores y perdedores. Entre los primeros, se destacaron el sector público, los deudores del sistema financiero, los exportadores y algunas ramas industriales con posibilidad de sustituir importaciones. En el otro extremo, además de los acreedores del sector público, los primeros afectados fueron las clases más pobres, los nuevos desempleados, los trabajadores con ingresos fijos y las futuras generaciones. A estos contingentes se sumaron los ahorristas “acorralados”, los bancos, los consumidores, las empresas concesionarias de servicios públicos. Existen pocos precedentes de un cambio en el nivel y distribución de lingreso de la magnitud observada en la economía argentina, con el agravante de concentrarse en un lapso tan breve de tiempo. Sus efectos resultan devastadores sobre la economía de cualquier país. 

En los últimos meses del año, la economía comenzó a recobrar su marcha. Aparecieron los primeros signos de reactivación, con el estimulante dinamismo de los sectores exportadores entanto que los productores locales reabrieron fábricas destinadas a sustituir artículos antes importados. Mejoraron las expectativas y los argentinos gradualmente nos predispusimos a mantener la vieja costumbre de creer en un nuevo milagro económico.

Lamentablemente, y como es de esperar, sólo cabe la expectativa de que sucedan hechos “normales”. Puede haber reactivación pero no crecimiento. No lo habrá mientras no se defina quién termina de pagar las cuentas pendientes. Hasta tanto no haya una mínima definición sobre estas cuestiones, se mantendrán cerrados todos los canales de crédito del exterior y las posibilidades de financiamiento de nuevas inversiones se verá limitada por la escasa disponibilidad de ahorro interno.

Las consecuencias son inevitables y por lo tanto, la definiciones llegarán, sea por acción u omisión por parte de quienes detenten la representación del Estado. La falta de resolución de cuestiones fundamentales lleva implícito un resultado sobre quienes recaerá el peso de dirimir los desajustes del pasado; y por lo tanto, de persistir esta “estrategia”, anticipa nuevos efectos redistributivos. Estos dependerán de lo que el Estado decida hacer en el futuro en relación a diversas cuestiones centrales, tales como la liberación del mercado cambiario, la forma de restitución de depósitos inmovilizados en el sistema financiero, los pagos de la deuda pública, la reestructuración del Estado, la redefinición del sistema de coparticipación de impuestos con las provincias, el diseño de un nuevo régimen de impuestos y la renegociación de contratos con empresas de servicios privatizados.

A esta altura, pocos están interesados en recordar por qué se llega a este punto. Puede haber muchas explicaciones pero ninguna teoría puede soslayar el endeudamiento creciente del sector público y la incapacidad de la dirigencia política para “ajustar” los excesos de gastos en el momento oportuno. Una vez más, se eligió el camino fácil pero doloroso de “socializar” el ajuste a través de la devaluación y la cesación de pagos de la deuda.

La última palabra, que debiera corresponder a una justicia creíble, no está dicha. La posibilidad de una “redolarización” de los depósitos podría retrotraer la discusión al punto de partida.

 


 

 

Situación y perspectivas de la economía regional

Tiempo de realizar un balance de la economía local en el último año. La evaluación corresponde a una de las peores crisis económicas del país en toda su historia. En el plano económico, los últimos meses del 2000 resultaron decisivos sobre el curso de los acontecimientos del año que finaliza. Durante aquellos meses, la crisis de financiamiento del Estado afirmaba la creencia de una inminente cesación de pagos. por el agotamiento del crédito público. La falta de solvencia del Estado debería repercutir en forma negativa sobre su principal proveedor de fondos, el sistema bancario. En forma preventiva, los inversores y ahorristas fueron retirando depósitos del sistema hasta que este finalmente colapsó. Ante la inminente disyuntiva de dejar quebrar el sistema bancario o de abandonar el régimen de Convertibilidad por la pérdida de reservas del Banco Central, el gobierno decidió actuar evitando las consecuencias del problema y prohibió el retiro de depósitos. El avasallamiento de los derechos de propiedad sobre los ahorristas término por paralizar el entonces débil funcionamiento de la economía del país.

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Cuadro ocupacional Bahía Blanca

Según el INDEC, la tasa de desempleo, que mide la proporción de personas desocupadas sobre la población económicamente activa fue en octubre del 18% para la ciudad de Bahía Blanca. A nivel país, según se desprende de la información recogida en los 31 aglomerados urbanos relevados, el índice de desocupación se situó en 17,8%. De esta manera, una vez más, la ciudad superó a la media nacional en materia de desempleo. Pese a la elevada magnitud del índice de desocupación, el mismo ha registrado una caída con respecto a la medición tomada en mayo, que indicaba un desempleo del 22,3% en la ciudad, y también con respecto a octubre del año pasado cuando éste ascendía al 20,3%. Si bien en la última parte del año la actividad económica ha evidenciado algún signo de recuperación y se abren nuevas perspectivas de empleo en aquellos sectores beneficiados por la devaluación monetaria, la baja en la tasa de desempleo obedece en buena parte a la implementación de planes públicos de empleo. Los programas de empleo ocupan en la ciudad a más de 8.500 personas y, en ausencia de éstos, la tasa de desocupación rozaría el 25%. La conclusión es que resulta positiva la caída en el índice de desempleo pero debe relativizarse ya que aquel sigue siendo muy elevado, con altos niveles de subocupación, precarización laboral y elevada presencia de asistencialismo público.

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Reseña industrial 2002

En base a los resultados del Estimador Mensual CREEBBA calculados a lo largo del año 2002, se realiza una reseña y balance de la situación de la actividad industrial local. El análisis recorre los diferentes rubros incluidos en el relevamiento , a través de la interpretación de indicadores y tendencias. En base a los indicadores de performance históricos, se perfilan las tendencias para 2003.

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Esquemas asociativos para pymes regionales

La situación económica que atraviesa Argentina afecta de un modo particular a las pequeñas y medianas empresas, limitando su potencial de crecimiento a causa de las fuertes restricciones crediticias. La coyuntura actual plantea buenas perspectivas para comercializar con mercados externos. Sin embargo, las pymes primeramente deben sortear una serie de dificultades que les impide aprovechar esta oportunidad en toda su dimensión. La poca infraestructura de la mayoría de las pymes regionales y el escaso conocimiento del mercado externo y operaciones en el campo de la logística, hace que la conformación de alianzas de diversos tipos sea uno de los caminos que, aunque difícil de transitar en los primeros períodos, puede llegar a ser más redituable para este tipo de firmas. El presente estudio analiza los diferentes tipos de alianzas estratégicas con que cuentan las pymes y algunas formas jurídicas asociadas a ellas.

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Nuevas opciones de financiamiento para el agro regional

En el actual contexto económico las fuentes de financiación tradicionales han pasado a ser casi inexistentes. La gravedad de la situación se ve profundizada por la pérdida de seguridad en las estructuras jurídicas que enmarcan los negocios de financiación. La necesidad de recuperar la confianza dentro de los ámbitos comerciales es un prerrequisito importante para que el aparato productivo argentino pueda empezar a generar riqueza nuevamente. Claramente, este nuevo contexto exigirá nuevas formas de establecer relaciones y contratos entre partes, como así también el desarrollo y el aprovechamiento de alternativas de financiación flexibles y seguras para las partes. En esta nota se presentan algunas particularidades referidas al financiamiento al sector agropecuario en los últimos años, como así también su evolución en dicho período.

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