CREEBBA - Indicador de Actividad Económica - IAE Nro. 64

Indicadores de Actividad Económica (IAE) Nº 64
septiembre 2002

 


 

 

Nota Editorial

El día después

  • Transcurrido ya un semestre desde el formal abandono del régimen de Convertibilidad, la situación económica comienza a arrojar signos de estabilización.

  • En un contexto más estable, surgen indicios que permiten apreciar la magnitud del impacto de la crisis sobre la economía local.

  • Indicadores tales como situación de las empresas locales, empleo e ingreso de los hogares, entre otros dan cuenta del nuevo orden económico.

Durante todo este tiempo, la sociedad ha ido asimilando los efectos negativos de la devaluación y la confiscación de ahorros, a costa de un notorio cambio en los hábitos de consumo de la población y de las decisiones de producción e inversión en las empresas. Esos cambios representan una respuesta racional al cambio de contexto originado por las continuas y sorpresivas modificaciones de reglas por parte del gobierno.

En este marco, la economía fue convergiendo a una situación relativamente estable. La convergencia queda reflejada en el freno a la caída de la producción industrial y a la estabilización del tipo de cambio nominal. De este modo, se arriba a un nuevo punto de equilibrio transitorio, caracterizado por la destrucción del crédito, la desvalorización de la moneda doméstica, un fuerte cambio de precios relativos y una dramática contracción del nivel de actividad productiva.

Evolución de la economía local durante el primer semestre

En el plano local, la situación de las empresas captada a través de la encuesta de coyuntura ratifica este diagnóstico. Los resultados exhiben una gradual estabilización de la actividad en niveles muy bajos. En varios rubros, se advierte una menor intensidad en la competencia generada por el cierre de empresas. Paralelamente, el nivel de transacciones se redujo a niveles mínimos por la fuerte reducción de ingresos de la población y la virtual extinción del crédito bancario y comercial .

En el contexto descripto, se han difundido algunos indicadores adicionales que permiten apreciar la magnitud del impacto de la crisis sobre la economía local. De la información disponible, la evidencia más clara surge de las estadísticas oficiales de estimación del nivel de ocupación. El porcentaje de población con empleo en la ciudad (32%) es el más bajo de las últimas dos décadas. El efecto de la crisis se tradujo en una fuerte contracción del empleo en el transcurso del último año, representando una pérdida superior a los 8 mil puestos de trabajo. Cabe aclarar que la última medición surge de un relevamiento realizado en mayo y que ,por lo tanto, no refleja debidamente la situación actual. A partir del respaldo de otras evidencias disponibles , resulta razonable suponer que esta tendencia negativa en la tasa de empleo haya progresado y que, por lo tanto, la reducción de puestos de trabajo sea aún mayor. La disminución de empleos se ha ido alimentado de la caída de los niveles de actividad de las firmas y el cierre de empresas.

A fin de tomar una idea de magnitud del impacto directo en términos de ingreso, y bajo el supuesto de adoptar la mediana del ingreso asalariado medida por la misma encuesta oficial de $400, la contracción del empleo representaría en principio una merma de ingresos anuales del orden de los $ 38 millones.

La calidad del empleo

El proceso de destrucción de puestos de trabajo decrece en intensidad si va acompañado de un disminuciones en el nivel de productividad del trabajo y, consecuentemente, de un nivel promedio de remuneraciones menor. No hay mediciones que permitan afirmaciones concluyentes en este sentido. No obstante, algunos resultados proveen cierto respaldo a la hipótesis anterior.

Es sabido que el concepto de empleo incluye puestos de trabajo precarios, entre los que se contempla el caso de beneficiarios de programas de empleo público. De acuerdo a información suministrada por funcionarios municipales, se estima que la actualidad, unas 8.500 personas desarrollan tareas laborales bajo esta modalidad . Comparando con respecto al año anterior, la cifra de beneficiarios se habría triplicado. El aumento de personas en esta situación ha permitido amortiguar la caída de la tasa de empleo. Sin embargo, como se señalaba más arriba, el crecimiento en la participación de ocupaciones de baja productividad, de carácter transitorio y con remuneraciones mínimas refleja el deterioro de las condiciones laborales de la población local desde el plano cualitativo, reforzando las conclusiones negativas derivadas del análisis cuantitativo.

Se podría explorar un poco más la posibilidad del deterioro en las condiciones de trabajo, a través de los cambios advertidos en la composición funcional y sectorial del empleo. Normalmente, estos cambios tienden a ser muy graduales. Repasando los resultados provisorios del último relevamiento oficial en la ciudad y comparándolos con respecto a un año antes, se advierte una fuerte descenso del nivel de empleo en la construcción y transporte. Esta disminución se compensaría con una mayor participación del empleo orientada a la prestación de servicios sociales y personales. De acuerdo a los resultados oficiales, estas actividades representan más del 35% de los puestos de trabajos existentes en la ciudad.

Entre estas actividades hay sectores con perspectivas complicadas, determinando un panorama desalentador en torno a la continuidad laboral de sus empleados. Uno de los casos más notorios es el sector financiero, el que inevitablemente deberá enfrentar una fuerte reestructuración que apunte a reducción en la cantidad de entidades y una sustancial disminución en sus costos estructurales. En una situación similar se encuentran las empresas privatizadas prestadoras de servicios públicos. Su viabilidad depende de una renegociación de contratos cuya resolución, por el momento, luce complicada y distante. Otro sector destacado es el de Administración Pública. Dadas las fuertes restricciones presupuestarias, resulta improbable que el sector en su conjunto pueda sostener el nivel de empleo. Si lo hace, será a costa de una fuerte reducción del poder adquisitivo de las sueldos de los empleados estatales.

A grandes rasgos, podría decirse que los sectores amenazados comparten alguna de las siguientes características: 1) están orientados al mercado local (por ejemplo, comercio minorista); 2) son sectores prestadores de servicios personales; 3) dependen de las transferencias de la Administración Pública Provincial y Nacional; 4) dependen del crédito bancario (por ejemplo, la construcción); 5) dependen de importaciones (por ejemplo, representaciones comerciales); 6) dependen de la inversión de la empresas (por ejemplo, cierta ramas de servicios profesionales).

Cuadro de situación

En resumen, la situación local podría esquematizarse en los siguientes términos. El punto de partida de este diagnóstico es, en el marco de una gran incertidumbre, el reconocimiento de un fuerte descenso del nivel de actividad económica, explicado por la caída en el nivel de ingreso y una menor propensión al gasto debido a las expectativas negativas de la población con respecto a su situación futura.

Por otra parte, la disminución de la actividad se ha potenciado por la desaparición del crédito comercial y bancario, lo que limita aún más la capacidad de gasto de los consumidores y de inversión de las empresas.

La reducción de ingresos proviene de caídas en las remuneraciones al trabajo y al capital invertido. En el primer caso, hay claras evidencias de una fuerte baja en el número de empleos. También es razonable suponer que este proceso ha sido acompañado de caídas en el ingreso nominal asociadas a la precarización del empleo, tanto público como privado. El efecto negativo sobre la capacidad de consumo de la población se completa con el fuerte deterioro del poder adquisitivo generado por la suba de precios en el transcurso del año.

Los efectos negativos sobre el nivel de actividad por la disminución del gasto interno podrían estar siendo amortiguados por un cambio en la composición de la demanda de los consumidores locales, con una mayor participación de compras en bienes y servicios de empresas de la ciudad en detrimento de aquellos provenientes de empresas no locales, particularmente del exterior .

Finalmente, cabe reconocer matices o situaciones diferentes a nivel de los distintos subsectores que conforman la economía regional. A grandes rasgos, el cambio de precios relativos propicia una mejor perspectiva para actividades con potencial exportador y una interesante oportunidad de adquisición de activos reales para inversores extranjeros. Estas oportunidades representan casi la única posibilidad de revertir el deterioro de las condiciones de vida en que se halla sumida la región desde el comienzo de la recesión, hace ya más de cuatro años. Sin embargo, su concreción se ve condicionada por factores generales y específicos de la zona. Entre los primeros se puede citar la falta de financiamiento, la dificultad de acceso a mercados externos y el riesgo de nuevas crisis políticas y económicas. En el plano regional, se puede agregar como factor condicionante, la inexperiencia o falta de conocimiento para desarrollar estrategias de ventas en mercados externos.

El cuadro del "día después" es el de una región con una economía sumergida en una de las peores crisis de su historia, pero con potencial de despegue a partir del aprovechamiento de una rica dotación de recursos

 


 

 

Encarecimiento de los productos alimenticios

Más allá de la evolución general de los precios al consumidor que, en lo que va del año se incrementaron casi un 36% como consecuencia de la devaluación, existe una sensación generalizada acerca de que el aumento del costo de la vida y el deterioro en el poder adquisitivo son mayores. La explicación reside en que los alimentos ocupan la fracción más importante del presupuesto familiar y representan el consumo más básico e impostergable. Inclusive, dentro del rubro alimentos, los productos que encabezan los aumentos son los más necesarios para la alimentación familiar: aceite, harinas, arroz, huevos y lácteos, por mencionar algunos. Esto significa que el impacto inflacionario es en verdad más importante para muchos consumidores que lo que parecen reflejar las estimaciones globales. El propósito de esta nota es explicar de manera sencilla el funcionamiento y forma de cálculo de los índices de precios y comentar sus principales limitaciones y sesgos, a fin de comprender el por qué de la percepción extendida acerca de que estos indicadores no captan de manera completa la realidad. Adicionalmente, se presenta un apartado con el análisis detallado del aumento de los alimentos en el año, teniendo en cuenta que se trata del principal capítulo de consumo, sobre todo para los sectores de ingresos más bajos. El objetivo es presentar la información que subyace a los resultados generales del IPC en esta categoría en particular y que normalmente queda en un segundo plano, tras las variaciones más agregadas.

Abstract de la nota publicada en Indicadores de Actividad Económica (IAE). Si desea recibir la versión completa del informe vía mail, contáctenos a info@creebba.org.ar, o bien puede acceder al archivo haciendo clic aqui.

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Cebolla: alternativas de producción y comercialización

Continuando con la serie de análisis sectoriales, se ofrece en esta oportunidad un completo informe acerca del mercado regional de la cebolla, de especial interés, sobre todo en el nuevo contexto económico. El objetivo del presente estudio consiste en comparar tres alternativas de producción de cebolla para exportación, incorporando además los costos de la cadena logística desde el lugar de producción hasta el puerto de embarque. Se analizarán las dificultades y puntos críticos de la cadena, así como las ventajas de cada una de las alternativas, realizando también un análisis de los riesgos potenciales que entraña quedarse en la producción convencional y/o pasarse a producciones con estándares de calidad más exigentes. Cabe destacar que esta nota fue realizada en conjunto con técnicos de la EEA INTA Hilario Ascasubi y de la Fundación Barrera Fitosanitaria Patagónica (FunBaPa), a fin de poder detallar más acabadamente aspectos en los que cada una de las instituciones tiene injerencia, tales como producción, control y certificación de calidad, comercialización y logística de exportación.

Abstract de la nota publicada en Indicadores de Actividad Económica (IAE). Si desea recibir la versión completa del informe vía mail, contáctenos a info@creebba.org.ar, o bien puede acceder al archivo haciendo clic aqui.

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Cambios en la distribución del ingreso local

Las cifras sobre desempleo recientemente publicadas para Bahía Blanca encienden luces de alerta acerca de la situación social. Además de los indicadores relacionados con el nivel de empleo, existen otro tipo de mediciones que sirven para tener una visión más integral del problema. Se trata de los indicadores que miden la distribución del ingreso y pueden clasificarse en dos grupos principales: los que se concentran en la distribución funcional de la renta y los que lo hacen en la distribución personal de los ingresos. La distribución funcional distingue los ingresos provenientes de la remuneración de los distintos factores productivos, es decir trabajo, capital, recursos naturales no renovables y actividad empresarial. La suma de las participaciones correspondientes a cada categoría funcional necesariamente será igual al 100% del ingreso nacional. La distribución personal se refiere a la comparación entre personas o grupos de personas que reciben diferentes niveles de ingreso. Para ello hay que tener en cuenta el monto absoluto de la suma de ingresos que tienen las distintos personas, cualquiera sea su origen, es decir, independientemente de si corresponden al trabajo, capital u otro factor de producción. Dado que, en principio, las diferentes personas tienen distintos montos totales de rentas es necesario agruparlas por "clases", "capas" o "estratos" de ingreso. Así procede por ejemplo el INDEC para realizar sus estimaciones, las cuales se analizan en detalle en la nota que aquí se ofrece.

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Panorama de la actividad ganadera regional

Se ha señalado, desde diversos ámbitos, que el sector agropecuario en su conjunto ha sido uno de los principales beneficiarios de la devaluación ocurrida a principios de este año. Si bien esta posición es aceptada mayormente para el caso de los principales cultivos agrícolas, la opinión acerca del resultado para la actividad ganadera no se presenta con completa unanimidad. Diversos factores, que van desde la elevada participación del alicaído mercado interno en el consumo de carne y la dolarización de los insumos hasta la necesidad de no descuidar los avances logrados en la lucha contra la aftosa, afectan la rentabilidad de la actividad y le hacen perder terreno frente a la agricultura. El presente informe tiene por objetivo efectuar un descripción de cuál ha sido el comportamiento de la principales variables vinculadas a la actividad ganadera durante el período posterior a la devaluación, analizando, a partir de ellos, los posibles escenarios que se plantean para la actividad, con especial énfasis en los aspectos de mayor interés para la actividad ganadera de la región.

Abstract de la nota publicada en Indicadores de Actividad Económica (IAE). Si desea recibir la versión completa del informe vía mail, contáctenos a info@creebba.org.ar, o bien puede acceder al archivo haciendo clic aqui.

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