CREEBBA - Indicador de Actividad Económica - IAE Nro. 62

Indicadores de Actividad Económica (IAE) Nº 62
mayo 2002

 


 

 

Nota Editorial

Los futuros de la Argentina

El grave problema económico del país no podrá superarse hasta tanto no se defina y afiance un nuevo orden político. El papel de las instituciones es clave para el despegue y únicamente cuando se reinstaure la confianza en las mismas estarán dadas las condiciones necesarias para el mismo.

Es importante advertir que en todo este tiempo, el país irá recomponiendo los graves desequilibrios macroeconómicos que precipitaron la crisis. La devaluación ha generado empresas más competitivas a costas del empobrecimiento de los argentinos.

Lamentablemente, los desequilibrios macroeconómicos se están ajustando a través del doloroso camino de la inflación y licuación de ingresos, cuando bien pudo hacerse con ajuste planeado sobre el gasto público y mediante reformas estructurales pendientes.

El país se ha sumergido en una crisis sin precedentes en su propia historia, y de una complejidad tal que cuesta encontrar antecedentes en las experiencias de otros países. Sus efectos han sacudido los cimientos mismos del orden político y económico de la Nación, poniendo en duda derechos tan esenciales para el funcionamiento de cualquier economía como el propio derecho de propiedad.

Al intentar trazar una perspectiva, conviene diferenciar dos escenarios: uno en el mediano plazo y otro con una proyección de más largo alcance. El punto de inflexión entre uno y otro podría ser la asunción de un nuevo gobierno legitimado por el voto y una profunda reforma política.

El futuro cercano

El futuro inmediato presenta una perspectiva desalentadora. La raíz de la crisis es la ausencia de poder político o la presencia de demasiados poderes en pugna. Aun cuando se definan rumbos apropiados, como recientemente se hiciera en el último acuerdo con los gobernadores provinciales, su importancia se ve desdibujada por cuanto no se reconoce capacidad ni convicción en la actual administración de avanzar rápidamente en la dirección propuesta.

De esta manera, el futuro de la actual administración, y por ende del país, depende del apoyo político para implementar el programa de gobierno enmarcado por el Acta de los 14 Puntos. Frente a esta situación, cabe diferenciar dos posibles escenarios. En el primero hay apoyo legislativo a través de la sanción de las leyes requeridas y de los gobernadores mediante la reducción de déficit de las administraciones provinciales acordada en el último pacto fiscal. El segundo se caracteriza por la falta de avances y la agudización de la crisis. En estas circunstancias, caben dos posibilidades. Una alternativa podría ser que, en un contexto caótico, se decida llamar a elecciones anticipadas. La segunda posibilidad consiste en que el presidente intente resistir la presión al llamado a elecciones, recostándose sobre nuevos aliados en base a una política populista. La diferencia con respecto a la anterior es que profundiza y extiende la agonía.

Resulta difícil anticipar qué curso tomarán los acontecimientos. No obstante, el panorama es desalentador porque en el mejor de los escenarios contemplados, el objetivo a alcanzar sería "administrar la crisis". En términos más concretos, alcanzar esta meta significaría mantener el diálogo con el resto del mundo a través de los organismos financieros internacionales y evitar la posibilidad de una nueva hiperinflación o estallido social, según cuál acontezca primero. Cualquiera de estas dos últimas alternativas conducirían al abismo de la anarquía.

El control de la inflación requiere neutralizar la carrera dólar-precios, a través del freno a la emisión monetaria y de señales coherentes del gobierno que impidan un mayor deterioro de las expectativas. El malhumor social reconoce múltiples causas adicionales al deterioro del poder adquisitivo, entre las que se puede destacar la licuación e indisponibilidad de ahorros en el sector bancario, el desempleo, la inseguridad y el desprestigio de la clase política. Actuar en cualquiera de estos frentes puede permitir evitar un rápido desenlace de la crisis en situaciones aún más dramáticas.

Los tiempos se agotan y se torna imperioso interrumpir la dinámica negativa en que se encuentra inmerso el sistema económico. Si se concretan avances dentro de los plazos previstos y se evita la cesación de pagos con organismos multilaterales, podrían surgir gestos positivos de la comunidad financiera internacional, lo que contribuiría a calmar las expectativas. En este marco, el intento de normalización del sistema de pagos a través de la liberación de las cuentas a la vista resulta una medida impostergable. El gobierno arriesga su futuro por cuanto una estampida del dólar puede ser el empujón definitivo a una nueva hiperinflación.

El futuro lejano

El grave problema económico no podrá superarse hasta tanto no se defina y afiance un nuevo orden político. El actual, aún con decisiones acertadas, no tiene chances de recuperar credibilidad, tanto en el plano local como en el internacional. Por esta razón, la oportunidad de empezar a reconstruir el país se verá demorada hasta la asunción de nuevo gobierno.

Siguiendo con la tradición de los últimos gobiernos democráticos, la próxima administración cargará con una pesada herencia. No obstante, en un escenario optimista, si el gobierno de transición logra eludir el caos económico o social, es importante advertir que se habrá realizado una gran parte del doloroso y postergado proceso de ajuste, recomponiendo desequilibrios gestados a lo largo de la última década.

Durante estos años, se fueron agravando los dos problemas críticos de la economía argentina: la falta de financiamiento y de competitividad. Ambos reconocen como una de sus principales causas la excesiva expansión del gasto, principalmente el generado por el sector público. Este proceso desembocó en una fuga cada vez mayor de capitales del sistema y del país.

La recuperación de la economía requiere revertir esta tendencia. Para ello, primero es necesario detener la fuga y luego, atraer capitales. El gran interrogante es quién va a ingresar su dinero a la Argentina después de lo sucedido en los últimos meses, quién se arriesgará a invertir en un país sin seguridad jurídica, con un sistema financiero destruido y sin clase dirigente.

El primer paso es detener o terminar la fuga de capitales y recomponer el sistema de pagos. Esta es tarea de la actual administración. El segundo paso es la recuperación del crédito de emergencia internacional, a través de un acuerdo con el FMI y otros organismos multilaterales, lo que requerirá de importantes reformas en el plano fiscal. El próximo peldaño es recomponer la reservas del Banco Central y recapitalizar al sistema bancario a través de nuevos aportes de sus casas matrices del exterior. Antes deberán redefinirse las reglas del negocio bancario en la Argentina. A partir de aquí, se afirman las bases mínimas para intentar recomponer la confianza de los ahorristas e inversores privados y reconstruir la capacidad prestable del sistema financiero.

Es importante advertir que en todo este tiempo, el país irá recomponiendo los graves desequilibrios macroeconómicos que precipitaron la crisis. Las necesidades de financiamiento "reales" o expresadas en moneda dura (dólares), han disminuido drásticamente tras la devaluación y, por otra parte, se ha generado un importante superávit en cuenta corriente. Esto significa que la Argentina capta ahorro externo a costa de una dramática reducción del gasto interno en términos del PBI. Por otra parte, es posible que está situación se sostenga en el tiempo por cuanto los márgenes de las actividades transables, tanto las exportadoras como las que compiten con importaciones, han presentado una importante recomposición, pese a la insaciable voracidad del estado en la captura de ingresos a través de retenciones a las ventas al exterior.

Estos cambios son reflejados por el cambio de nivel y composición del PBI, y por la nueva estructura de precios relativos (tipo de cambio real). El cambio en la estructura productiva en el país se ve reflejado en el Gráfico 1. En el mismo se advierte un fuerte incremento de la participación de las exportaciones, acompañado por una significativa disminución de las erogaciones corrientes del sector público . Con esta nueva estructura, las exportaciones pueden pasar a desempeñar el rol de motor del crecimiento económico, en tanto que cede el peso del gasto público. De esta manera, se recrean condiciones necesarias pero no suficientes, para el despegue del país. Seguirá faltando confianza y un marco institucional creíble.

La devaluación ha generado empresas más competitivas, a costas del empobrecimiento de los argentinos. Súbitamente, la Argentina ha pasado a ser un país barato para los extranjeros, en tanto que el mundo se torna cada vez más inalcanzable para los consumidores locales. El Gráfico 2 exhibe las diferencias en el valor de una hamburguesa de una marca reconocida en distintos países del mundo. En teoría, el valor del producto en dólares debiera ser el mismo en distintos sitios, pero la devaluación genera distorsiones en torno a este valor teórico de paridad.

Lamentablemente, el país está ajustando su desequilibrios macroeconómicos a través del doloroso camino de la inflación y licuación de ingresos, cuando bien pudo haber optado por la vía del ajuste planeado, principalmente del gasto público, y de las conocidas reformas estructurales pendientes. Esta fue la opción de una clase dirigente que sistemáticamente rehuyó asumir el costo político de gobernar. Quizás sea el costo de una democracia inmadura, incapaz de engendrar verdaderos estadistas.

Gráfico 1

Cabe aclarar que los datos del gráfico son los difundidos por el Ministerio de Economía. La proyección se realiza en base a una serie de supuestos. El gasto corriente proyectado es el establecido en el Presupuesto del año en curso del orden de los 43 mil millones. La variación del PBI en dólares toma como referencia una disminución del ingreso por habitante de 8 mil a 3 mil dólares. Se asume un tipo de cambio promedio de $3 . Por último, se adopta una visión conservadora con una tasa de variación nula en el monto de exportaciones.

Gráfico 2:

 


 

 

La parálisis en el sector de la construcción

La actual crisis económica se manifiesta a través de múltiples indicadores. En particular, la actividad de la construcción constituye un fiel reflejo de la marcha de la economía en su conjunto, debido a la especial dinámica que posee el sector y a sus encadenamientos con respecto a otras actividades económicas. La construcción se relaciona con variables claves como empleo, inversión, ventas de insumos y bienes específicos, créditos y obras públicas, entre otras. De allí la relevancia de analizar la marcha de este sector que entraña importantes efectos multiplicadores. El propósito de la nota aquí presentada es describir la evolución de la actividad constructora en Bahía Blanca, fundamentalmente a través del análisis de las estadísticas de permisos otorgados en la ciudad y de otros indicadores conexos. La serie estadística oficial disponible culmina en diciembre de 2001, por lo que no permite visualizar el impacto sectorial de la devaluación. La hipótesis es que el abandono de la Convertibilidad potenció la paralización de obras pero esta idea será corroborada en un próximo estudio, cuando se disponga de datos del año en curso. Los resultados obtenidos se analizan en el contexto de lo acontecido en el país, para lo cual se repasa también la coyuntura nacional.

Abstract de la nota publicada en Indicadores de Actividad Económica (IAE). Si desea recibir la versión completa del informe vía mail, contáctenos a info@creebba.org.ar, o bien puede acceder al archivo haciendo clic aqui.

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El impacto fiscal del acuerdo Nación-Provincias

La crítica situación nacional actual pone de relieve la importancia de la situación fiscal consolidada como paso fundamental para lograr un acuerdo con el Fondo Monetario Internacional. La situación fiscal consolidada comprende los resultados del nivel nacional y también incluye a los provinciales. Esto introduce una característica particular que es el incremento en la cantidad de agentes involucrados en la negociación. Ya no se trata de un acuerdo entre el nivel central de gobierno y el FMI, sino que este último condiciona su disposición al diálogo a la existencia de un acuerdo previo que debe darse entre la nación y los estados provinciales. Como consecuencia de esta particularidad, debe surgir la solución cooperativa donde todos se comprometen al cumplimiento de determinadas condiciones. Al no tratarse de una negociación donde hay cuestiones redistributivas, sino que es un caso donde los beneficios del acuerdo son compartidos por todas las partes, puede ser factible que se logre el acuerdo por unanimidad. Como todos estarán peor si ese nuevo resultado no se logra siempre hay un incentivo para llegar a algún acuerdo, aún a costa de pasar por un largo período de negociación donde el énfasis de los participantes estará centrado en obtener una mejor posición relativa. Esta demora en el logro del consenso puede repercutir negativamente dado el escaso tiempo con el que se cuenta dada la situación económica actual.

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El desempeño exportador regional durante 2000 y 2001

El objetivo del presente informe es fundamentalmente describir el movimiento exportador regional de los años 2000 y 2001, tomando como fuente de información principal los registros de la Aduana de Bahía Blanca. De este modo, se completan los informes que CREEBBA pública regularmente sobre el comercio exterior de la región. Por otro lado, los datos relevados desde 1992 hasta la actualidad permiten analizar puntualmente una serie de cuestiones tales como la diversificación de productos, el comportamiento de los nuevos destinos, la concentración o atomización de las operaciones y la relación valor/volumen de los envíos. La participación de Bahía Blanca y la región en el total de exportaciones nacionales es relativamente bajo, rondando esta última década el 6%. Sin embargo, cabe aclarar que estos son datos basados en el valor de las exportaciones, y dado que el perfil exportador de la región es básicamente de productos a granel (alto volumen y bajo valor), se verifica que tomando los datos basados en el tonelaje, el porcentaje sea mayor (en algunos años, superior al 10%).

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Posibilidades para la forestación en la región

El punto de partida para el análisis de las posibilidades que presenta el sector forestal en la región son los sustanciales aumentos que presentan diversos indicadores del mismo a nivel nacional en los últimos años. La superficie con bosques implantados han crecido en forma notable respecto a la que se podía observar a fines de la década de 1980, numerosas y cuantiosas inversiones ampliaron la capacidad de producción de diferentes sectores vinculados a la actividad forestal, generando nuevos puestos de trabajo y aumentando las exportaciones. El objetivo del presente informe es presentar, dentro de la serie de estudios relacionados con las posibilidades alternativas de crecimiento que presenta el sector agropecuario regional, una primera aproximación al análisis del potencial productivo que la actividad forestal presenta para la región. El sector forestal incluye una cadena agro-industrial, que involucra desde la producción de las plantas en el vivero, hasta la transformación industrial en cualquiera de sus fases. La cadena de producción del complejo forestal se inicia con la extracción primaria de los bosques, en la cual se obtiene la madera en rollo en estado natural. A partir de la madera en rollo se logran como productos finales el carbón y la leña, y como insumos para las etapas subsiguientes, la madera para pulpa, las trozas y otros tipos de madera de uso industrial.

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