CREEBBA - Indicador de Actividad Económica - IAE Nro. 56

Indicadores de Actividad Económica (IAE) Nº 56
mayo 2001

 

 

 

 

Nota Editorial

¿Y si Argentina supera la crisis?

La recesión no es la causa para explicar los problemas locales, sino un factor que pone en evidencia falencias en la estructura económica y agudiza sus efectos negativos.

La representación d el funcionamiento de la economía local a través de un sencillo modelo permite de entender las causas del estancamiento en el que se ha sumergido la economía regional.

El problema del estancamiento económico tiene una causa central y es la desinversión durante un extenso período de tiempo

La recesión no es la causa profunda de la difícil situación actual. La recesión acentúa un problema de crecimiento cuyo origen se remonta al largo plazo. Quizás parezca prematuro plantear estos temas pero sería más grave aún ignorar el problema. Resulta indiscutible que la perspectiva local a corto plazo está condicionada por la posibilidad de superar la prolongada recesión en la que se sumergió la economía del país desde fines de 1998. Es un factor completamente exógeno y desde una óptica local sólo resta esperar que esta situación se concrete. A más largo plazo el planteo es diferente, dado que la prosperidad de la región depende de la capacidad local para responder al desafío de generar y aprovechar las nuevas oportunidades de crecimiento de su economía.

Evidencias del estancamiento del ingreso per capita. Sin desconocer la importancia de las grandes inversiones realizadas en el Complejo Petroquímico y de nuevas pero muy incipientes oportunidades que se han abierto en el curso de los últimos años, con proyectos trascendentes como el Corredor Bioceánico y la Zona Franca, la región no presenta una estrategia clara de crecimiento económico. Este problema queda evidenciado por la trayectoria del ingreso local durante los últimos años. El Gráfico 1 presenta la tendencia del ingreso per capita en Bahía Blanca y en el país. La series se elaboraron a partir de la información oficial provista por la Encuesta Permanente de Hogares y estimadas a moneda constante de modo de neutralizar el efecto inflacionario acumulado a lo largo de varios años. El problema del estancamiento local se refleja en la tendencia negativa del ingreso per capita , con interrupciones transitorias en los períodos de auge. Cabe notar también el cruce en la trayectorias de la variable a nivel local y a nivel del país, ocurrida en los primeros años de la década del noventa. De acuerdo a esta evidencia, la ciudad retrocedió en términos relativos con el país y su nivel de ingresos per capita resultaría inferior al promedio. Si bien cabe admitir la precisión de las cifras, para arribar a las conclusiones anteriores es suficiente el respaldo de las tendencias observadas y por otra parte, podría argumentarse que por afectar del mismo modo los datos locales y del país, tiende a afectar a ambos en igual sentido y por lo tanto, aún en el caso de existir diferencias, representa una aproximación razonable al nivel de ingreso relativo.

Repaso del proceso de estancamiento "oculto" de las últimas décadas. Las causas de este problema se remontan al largo plazo y son bien conocidas. Básicamente, de modo gradual, se fueron perdiendo mercados en un amplia región del país. Durante las décadas del setenta y ochenta, estas pérdidas fueran disimuladas por la percepción de rentas financieras y transferencias del sector público, los que se sumaban al sostén tradicional representado por la actividad agropecuaria. La transformación de la década del noventa, impulsada por las privatizaciones, la apertura de la economía y la repentina incorporación de un formidable avance tecnológico en transporte y comunicaciones exponen crudamente el problema del insuficiente desarrollo de empresas competitivas y con inserción en mercados externos. Esta revelación no fue permanente dado que fue eclipsada por dos períodos de auge. El primero de ellos, durante los años 93-94, fue generado como consecuencia de la expansión del país e impulsado por un fuerte crecimiento del crédito. El segundo, durante fines de 1997 y principios del año siguiente, se asocia a las buenas expectativas que acompañaron el anuncio de grandes inversiones en las empresas del sector petroquímico. Finalizada la etapa de construcción de nuevas instalaciones industriales, la ciudad se encuentra con una economía debilitada, con predominio de pequeñas y medianas empresas sin capacidad de exportación, ausencia de planes de inversión y con grandes dificultades financieras. La agudización de la crisis ha desembocado en el cierre de establecimientos con larga trayectoria en la historia de las actividades económicas locales. En este marco, la tasa de empleo exhibe una tendencia declinante y los niveles de desempleo se instalan entre los más elevados del país.

Una explicación a partir de una representación del funcionamiento de la economía regional. Para entender mejor por qué la economía local tiende a contraerse, puede ser útil recurrir a un modelo sencillo cuyo objetivo consiste en representar en forma simplificada su funcionamiento. El Esquema 1 presenta una descripción de la actividad económica en la ciudad, destacando los factores que significan disminuciones en el ingreso (salidas) y aquellas que conducen a incrementos en el mismo (entradas).

La producción local de bienes y servicios determina los ingresos de la población, los cuales pueden ser canalizados al ahorro y al consumo. Los fondos ahorrados pueden volcarse a inversiones en la ciudad o fuera de ella. En el primer caso, junto con otras inversiones directas del resto del país o del exterior, se permite el crecimiento de la capacidad productiva y consecuentemente del ingreso. Este primer circuito representa el proceso de acumulación. Sobre esta base, el ingreso neto de capitales a la economía regional proviene de tres frentes, en el esquema denominado "balanzas". La primera de ellas es la balanza comercial y surge de la diferencia entre las exportaciones y las importaciones de la región, ambas definidas con un criterio amplio que incluye las operaciones con el resto del país. La segunda se puede denominar balanza de capitales del sector privado y es la diferencia entre las inversiones directas y/o financieras que capta la zona y las realizadas fuera de ellas por residentes locales, sea en forma de colocaciones financieras, transferencias o participación en distintos proyectos. La tercera es la balanza fiscal y representa las transferencias del gobierno nacional y provincial en concepto de gastos presupuestarios asignados a la región, neto de impuestos pagados por los contribuyentes locales.

En este marco, resulta más sencillo advertir qué factores han ido generando el estancamiento al que se hacía alusión al inicio. De un modo similar a un globo, un resultado superavitario en las tres balanzas determina el ingreso de más "aire" e inversamente, el déficit tiende a "desinflarlo". Bahía Blanca, por muchas circunstancias, presenta una economía "desinflada". Repasando el esquema, se observa que ha perdido mercados y por lo tanto disminuyeron sus exportaciones. Su principal sector generador de ingresos, la actividad agropecuaria, ha reducido sensiblemente su aporte, en tanto que competidores externos han logrado captar una parte cada vez mayor del mercado local. A diferencia de otras ciudades de igual o menor jerarquía pero con el privilegio de ser capitales de provincia, la racionalización del sector público ha sido efectiva, y esto se traduce en una fuerte disminución del gasto público. Cabe notar, en nítido contraste con el municipio, cuyas erogaciones totales han crecido un 43% en el período 1992 -2000 . El efecto negativo se ve agravado por el continuo ascenso de la presión tributaria.

En el tercer frente, cabe hacer una diferenciación. En líneas generales, ha existido una freno a la inversión productiva en la mayoría de las empresas locales; a excepción del enorme flujos de inversiones en el Complejo Petroquímico concentrado en los últimos dos años.

El aporte del Polo. Es de gran importancia pero insuficiente para sostener la actividad local y las oportunidades generadas por el transporte y el Puerto son todavía muy incipientes. El sector petroquímico, con su gran actividad, asume cada vez más un rol muy importante como fuente de ingresos en la ciudad. Su aporte es muy significativo, tal como se podrá constatar en uno de los estudios que acompaña la presente edición de IAE, y en la medida en que se despeje la incertidumbre desatada por los conflictos sobre su impacto en el medioambiente, todavía hay posibilidades de que se acreciente en el tiempo. También se visualizan posibilidades de que la actividad portuaria vaya retomando protagonismo como impulsora del desarrollo local, a través de nuevos sectores como la pesca, las reparaciones y aprovisionamiento de buques o el desarrollo de una amplia gama de servicios logísticos si se logra afirmar la prestación de servicios de transporte marítimo en contenedores. Pese a que en los últimos tiempos se han dado pasos muy importantes en esta dirección, aún resta mucho por recorrer para que el Puerto recobre un rol de motor de crecimiento y, tal como lo refleja la situación actual, el Complejo Petroquímico por sí solo no es suficiente como fuente de sustento de la economía. De este modo, la actividad se contrae porque no se ha podido compensar el fuerte efecto negativo derivado del retroceso en otros sectores generadores de ingreso. Entre estos se destaca el sector agropecuario al que cabría agregar el sector público nacional y provincial con una fuerte reducción de partidas presupuestarias.

Los problemas de fondo. Estos son las descapitalización ("capitalismo sin capitalistas") y la crisis en los sectores tradicionales y generadores de actividad económica.

Más allá de la identificación de sectores generadores de actividad económica, el problema del estancamiento económico tiene una causa central y es la desinversión o la falta de inversiones durante un extenso período de tiempo. Sería interesante ensayar una explicación sobre las causas de este resultado pero extendería excesivamente el análisis.

La descapitalización de la economía se manifiesta en distintos frentes: la fuga de depósitos a través de colocaciones en el sistema financiero, la obsolescencia y desgaste de infraestructura pública y privada (instalaciones y equipo de capital), la liquidación de existencias de ganado en los campos de la zona y, de modo menos perceptible pero de muy elevado costo, la pérdida de los recursos humanos más calificados por la falta de oportunidades laborales.

Bahía Blanca debe volver a "imaginar" su futuro. Valga este comentario para advertir sobre la necesidad de enfocar los problemas con una perspectiva de largo plazo. La recesión no es la causa para explicar los problemas locales, sino un factor que pone en evidencia falencias en la estructura económica y agudiza sus efectos negativos como el estancamiento del crédito, la extinción de empresas y la pérdida de puestos de trabajo. De este modo, y volviendo al interrogante con que se titula esta nota, si la Argentina supera la crisis, cabría esperar reactivación y normalización de la actividad económica, pero de allí al crecimiento sostenido todavía resta mucho por hacer. Consecuentemente, además de esperar una pronta recuperación de la economía en su conjunto, debería replantearse una estrategia de crecimiento a largo plazo, con el objetivo central de estimular la inversión y la exportación en sectores respaldados por claras ventajas competitivas.

 


 

Evaluando las posibilidades de una reactivación local

 Luego de las medidas anunciadas por el nuevo Ministro, las cuales marcan un cambio de rumbo importante con respecto a los lineamientos centrales de la política económica de los últimos años -apertura de la economía, convertibilidad en dólares de la moneda local, autonomía del BCRA -, resulta interesante evaluar el grado de aceptación o rechazo que las mismas han generado sobre los empresarios. En el siguiente informe, a partir de los resultados de un relevamiento en empresas locales, se intenta aportar algunas precisiones en torno a interrogantes, tales como: ¿existe apoyo a las medidas y proyectos anunciados?, ¿hay un cambio de expectativas?, ¿resurge el optimismo?. En un segundo paso, bajo el supuesto que el gobierno logre revertir las expectativas de empresarios y consumidores, se plantea un segundo conjunto de interrogantes referidos a la posibilidad de reactivación de la actividad económica local en el corto plazo. Más concretamente, interesa buscar respuestas a interrogantes tales como: ¿qué es lo que se puede esperar de aquí en más?, ¿cómo impactaría en la ciudad?, ¿están dadas las condiciones para una reactivación fuerte en la ciudad?, ¿cuales son los principales obstáculos?.

Abstract de la nota publicada en Indicadores de Actividad Económica (IAE). Si desea recibir la versión completa del informe vía mail, contáctenos a info@creebba.org.ar, o bien puede acceder al archivo haciendo clic aqui.

 

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Emergencia fiscal y aumento en la presión impositiva

La actual situación económica se caracteriza fundamentalmente por un delicado problema de crecimiento, basado en las deficiencias de competitividad de sectores claves, un deterioro generalizado en las expectativas y un importante desequilibrio en las cuentas fiscales. Los objetivos planteados por el Ministro de Economía, Domingo Cavallo, apuntan en esencia a mejorar las condiciones de competitividad, corregir el desequilibrio en la estructura de precios relativos (atraso cambiario) mediante una devaluación real que no afecte la paridad cambiaria y cerrar la brecha fiscal. La consecución de las metas planteadas resulta indispensable para sentar las bases de la recuperación y posterior crecimiento de la economía argentina y el cumplimiento de los compromisos con el Fondo Monetario Internacional, que aleje la posible situación de default y que garantice fondos necesarios, en el marco del denominado "blindaje financiero". En el presente informe, se describen y analizan las medidas relacionadas con las reformas arancelarias e impositivas, por representar la parte sustancial del nuevo programa económico.

Abstract de la nota publicada en Indicadores de Actividad Económica (IAE). Si desea recibir la versión completa del informe vía mail, contáctenos a info@creebba.org.ar, o bien puede acceder al archivo haciendo clic aqui.

 

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La pesca artesanal en la ría de Bahía Blanca

El siguiente informe presenta un análisis preliminar de la situación y potencial productivo de la pesca artesanal, prosiguiendo con la serie de estudios relacionados con las posibilidades de crecimiento generadas por el sector portuario.

Según el Consejo Federal Pesquero, la actividad pesquera artesanal marítima se define como: "toda actividad de captura y extracción de productos de mar, peces, moluscos, crustáceos, algas, que se ejerza en forma personal, directa y habitual por pescadores". El sector pesquero artesanal local involucra a numerosas familias dedicadas a las actividades de extracción, comercialización y procesamiento. Aproximadamente 130 pescadores integran la Cámara de Pescadores de la Ría de Bahía Blanca, una asociación de reciente formación.

Todos los actores involucrados en la pesca artesanal están de acuerdo en dos cuestiones importantes. La primera es que la actividad está atravesando una crisis profunda, y en segundo lugar que el problema principal es la escasez de recurso pesquero dentro de la ría. La imposibilidad de acceder a registros estadísticos de la pesca durante la época mencionada no impide realizar una primera aproximación a la disminución operada en la actividad del sector. A partir de consultas a distintas personas que se han desempeñado en la actividad, se puede arribar a una primera idea de magnitud: con 50 embarcaciones trabajando 5 días a la semana y con una producción del orden de los 40 cajones diarios cada una (algunas traían como mínimo 150), y teniendo en cuenta que en cada cajón se almacenan entre 25 y 40 kg. de pescado, se obtiene un total mensual de entre mil a 6 mil toneladas de pescado. Suponiendo que se trabajen solamente 10 meses por año (los 2 restantes, en la temporada baja, se utilizan para reparaciones), esto arrojaría un volumen de producción anual de pescados y mariscos con un nivel no inferior a las 10 mil toneladas. Se puede observar que este cálculo, altamente conservador, supera en más de 10 veces el volumen anual promedio de los últimos 3 años.

En cuanto al flujo de ingresos, de acuerdo a los registros oficiales del volumen actual de capturas y los precios que actualmente pagan las plantas procesadoras al pescador, se estima un valor de producción de aproximadamente 450 mil pesos para el último año. Si se calcula un promedio para los últimos tres años, el valor rondaría el medio millón de pesos. Esta cifra resulta sensiblemente inferior a la que registraría la actividad a principios del '80, dado que si se estima el valor de la producción de esos años a los precios actuales, este resultaría por encima de los 7 millones de pesos.

La falta de pesca en la ría tiene diferentes causas. Por un lado, el camarón y el langostino tienen ciclos naturales, es decir, pueden pasar varios años de escasez y luego vienen períodos de bonanza. De acuerdo a los pescadores consultados, esto ha sucedido muchas veces en la historia pesquera de la ría, inclusive ha habido períodos de hasta ocho años de falta de crustáceos. Con respecto a los peces, las opiniones están divididas. Algunas se vuelcan hacia cómo cambiaron las condiciones de la ría desde la época de mayor auge hasta nuestros días. Según esta postura, los continuos dragados y la contaminación por el vertido de desechos de todo tipo en las aguas del estuario habrían perjudicado el alimento de los peces, con lo cual el volumen que ingresa en la ría es menor, dado que la cantidad es insuficiente. Otros puntos de vista aseguran que la causa principal de la escasez es el mal manejo que se está haciendo fuera del estuario, dado que la presión sobre el recurso aumentó y provocó que ingresara a la ría un volumen menor. Cuando, a mediados de la década de 1980, la flota artesanal marplatense se reconvierte a costeros cercanos y lejanos y comienzan a pescar más al sur, allí comienza a declinar la pesca en la ría. En esa zona de pesca (Claromecó, Monte Hermoso) se produce el desove de muchas especies, lo que impactó sobre la evolución del recurso.

Según los mismos pescadores, los lugares donde más se concentra la pesca requieren un esfuerzo extra, tanto en combustible como en tiempo. Tal es el caso de Riacho Azul, frente a las costas del partido de Patagones. Por eso sería aconsejable profundizar el análisis de la posibilidad de reconversión de la flota. Esto permitiría acceder con menores costos a los lugares donde haya más pesca. De ese modo, se podría competir con las lanchas radicadas en otros lugares (por ejemplo Mar del Plata), se reactivaría la industria local de procesamiento y también la industria naval.

Si el recurso no entra en la ría, para mantener el volumen de pesca y los puestos de trabajo no queda otra alternativa que ir a buscarlo a las zonas de mayor concentración. Esto implica un aumento en el esfuerzo particular de cada pescador: mayores distancias acarrean mayores costos en tiempo y dinero. Por eso, la reconversión de la flota menor hacia embarcaciones costeras de mayor capacidad y con posibilidades de acceder a zonas fuera del estuario se convierte en una posibilidad concreta para que resurja el perfil pesquero de nuestro puerto. La gran cantidad de embarcaciones de menos de 10 metros de eslora se traduce en bajos rendimientos y menores ingresos.

En pos de encontrar una solución a los problemas del sector habría que distinguir, como pilares fundamentales, las medidas destinadas a aumentar la rentabilidad de las explotaciones y las tendientes a ocupar mano de obra en las comunidades costeras. Todas las medidas deberían estar orientadas a recuperar el perfil pesquero que nuestro puerto tenía a principios de la década del '80.

Abstract de la nota publicada en Indicadores de Actividad Económica (IAE). Si desea recibir la versión completa del informe vía mail, contáctenos a info@creebba.org.ar, o bien puede acceder al archivo haciendo clic aqui.

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El aporte de las empresas del polo a la economía local

Hacia finales del año pasado y principios del corriente, se produjo la puesta en marcha de los proyectos de expansión efectuados en las empresas del polo petroquímico de Bahía Blanca, como así también de los nuevos emprendimientos vinculados a este sector. Las inversiones efectuadas en los distintos proyectos alcanzaron los $ 2.500 millones, y al momento de producirse los anuncios de las mismas, hacia mediados de la década del noventa, generaron una gran expectativa entre los distintos sectores productivos de la ciudad, a causa de los posibles beneficios económicos que podrían representar estas inversiones en la economía local. El actual esquema productivo del polo petroquímico local no difiere en términos cualitativos del que ya se ha presentado en estudios anteriores de esta revista. Es decir, la característica destacada del proceso continúa siendo que el bien final de cada unidad de producción se emplea como materia prima del proceso de elaboración de la unidad de producción siguiente . De acuerdo a las estimaciones realizadas a partir de la información suministrada y proveniente de memorias y balances, el aporte de la actividad del complejo petroquímico no descendería de los U$S 125 millones por año. Este importe tal vez parezca menor cuando se lo compara con los montos involucrados en las inversiones o con el costo de producción anual estimado pero reviste suma importancia en términos absolutos para la actividad económica local. En momentos en que la actividad del sector ha sido cuestionada por su innegable impacto ambiental, el objetivo de este trabajo ha consistido en aportar nuevos elementos que permiten abordar el impacto del Complejo Petroquímico desde una perspectiva más amplia, intentado incorporar al planteo una cuantificación de su aporte a la economía de la ciudad.

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