CREEBBA - Indicador de Actividad Económica - IAE Nro. 35

Indicador de Actividad Económica (IAE) Nº 35
noviembre 1997

  • Efectos de las inversiones. ¿Hubo recuperación local?
  • El aporte del Polo Petroquímico a la economía local
  • Reestructuración del comercio: ¿Cuáles son sus efectos?
  • Nuevas estrategias de precios
  • Cambios en los precios minoristas: hipermercados vs. autoservicios
  • Sector construcción: encadenamientos y evaluación con una visión de largo plazo
  • Hacia una economía abierta: el saldo de la balanza comercial

 

Indicadores financieros municipales: Bahía Blanca y su región de influencia (estudio completo)

Algunas consideraciones en torno a la relación provincia-municipios

Continuando con la serie de notas sobre la situación fiscal de los municipios, en esta oportunidad se analiza el desempeño de los gobiernos municipales de los partidos pertenecientes a la región de influencia de Bahía Blanca, a la luz de algunos indicadores usualmente empleados a tal efecto.   A fin de poder realizar comparaciones entre dichos municipios, se gestionó la información necesaria, y de acuerdo al nivel de desagregación requerido, sólo pudieron obtenerse datos correspondientes al año 1995, pese a contar con datos actuales para el municipio local.  Es por ello que las conclusiones que surgen del análisis de los indicadores son de carácter preliminar, hasta tanto se actualicen las series.  Sin embargo, lo anterior no invalida los resultados obtenidos, ya que son el reflejo de la evolución presupuestaria de los gobiernos municipales correspondientes.

La relación fiscal y financiera entre el gobierno nacional y las provincias ha observado un importante avance en los últimos tiempos, si bien restan aún numerosos aspectos por perfeccionar.  En oposición, en el plano provincial, es evidente la presencia de limitaciones en materia de coordinación fiscal con los municipios.  En tal sentido, la existencia de adecuados regímenes de coparticipación a municipios, que relacionen el financiamiento con los servicios que estos últimos prestan, y la disponibilidad de información fiscal-económica para la toma de decisiones son imprescindibles.

Si bien la nación y las provincias deben mantener su disciplina en materia fiscal, la actitud de los municipios frente a la necesidad de ajuste afecta sin dudas a la situación fiscal global.  Por otro lado, son el nivel de gobierno que se halla más próximo a los individuos lo que le asigna un particular interés.

Los regímenes de coparticipación municipal revisten un carácter esencial en la provisión de servicios a la comuna, ya que determinan una porción muy importante de los ingresos de las municipalidades.  La distribución de los recursos de coparticipación entre provincia y municipios ha sido objeto de sucesivas modificaciones, en respuesta a las crecientes necesidades financieras del sector público municipal.  Sin embargo, dichas modificaciones no han respondido a criterios técnicos contemplativos del costo de los servicios prestados por cada nivel de gobierno.

La distribución de los recursos de coparticipación municipal entre los municipios (distribución secundaria) se efectúa en base a una variada y heterogénea gama de parámetros.  El factor dominante en el prorrateo de recursos es la población de cada municipio, a fin de igualar las transferencias per cápita en todo el territorio provincial.  También se consideran la capacidad tributaria potencial de la jurisdicción, la recaudación de impuestos provinciales en cada municipio y algunos indicadores del nivel de complejidad en las prestaciones de salud.

Los indicadores fiscales

Más allá de las transferencias que reciben los municipios en concepto de coparticipación, es importante enfatizar la necesidad de una eficiente gestión pública municipal.  A fin de evaluar esta última cuestión, es habitual el análisis de indicadores del desempeño de los municipios, elaborados a partir de la información provista por sus estados contables.

Debido a las diferencias de tamaño entre los distintos partidos, no resulta muy relevante la comparación entre cifras absolutas de gastos, ingresos y deuda, etc., por lo que se seleccionan para el análisis, relaciones entre las distintas variables.

Autofinanciamiento: se calcula como el porcentaje de recursos propios del municipio sobre el total de gastos. Proporciona una idea de la importancia de los recursos municipales como fuente de financiamiento e indica, a la vez, el grado de dependencia con respecto a las transferencias provinciales. En la medida en que este coeficiente se acerca a la unidad, se refleja una mayor coincidencia entre los individuos que reciben los beneficios del gasto, y los que lo financian.  En ese sentido, Bahía Blanca se encuentra por encima del promedio provincial y mejor posicionada que el resto de los partidos analizados, a excepción del Monte Hermoso, que alcanza el mayor coeficiente de autofinanciamiento. En este último caso cabe aclarar que la situación responde a la existencia de una gran parte de los contribuyentes que no reside en el lugar durante la mayor parte del año, con lo cual, los gastos municipales anuales resultan bajos en relación a la recaudación propia.   En el otro extremo, se ubica Patagones que exhibe la relación más baja entre los partidos considerados.

Recursos tributarios sobre recursos corrientes: los recursos tributarios son, en el caso de los municipios, los que provienen del cobro de tasas y que suponen la contraprestación de servicios.  Los recursos corrientes incluyen, además, los ingresos de otras jurisdicciones por coparticipación, las contribuciones, los aportes no reintegrables, intereses, etc; es decir todos los ingresos que revisten un carácter ordinario.  Nuevamente Bahía Blanca exhibe la mejor performance, superando al promedio correspondiente al total de la provincia, seguido de Tres Arroyos, mientras que Patagones permanece en último lugar.

Gastos en capital sobre total de erogaciones: el indicador brinda una idea de la inversión del sector público municipal ya que deja de lado los gastos corrientes, que se agotan al final del período fiscal. Los mayores coeficientes se observan en Saavedra, Patagones y Salliqueló, que superan ampliamente al promedio provincial.  El municipio local no se encuentra muy bien posicionado en este sentido, exhibiendo bajos índices de inversión en bienes de capital[1]. Sin embargo, hay que distinguir entre inversión financiera, que puede responder a amortizaciones y servicios de deuda originada para el financiamiento de gastos corrientes, e inversión real.  Debido a esta última consideración surge como mejor alternativa, para identificar el verdadero flujo de inversión, el indicador que relaciona inversión física con los gastos totales.  Al considerar dicho indicador se observa que los municipios que poseen un menor porcentaje de gastos de inversión sobre erogaciones totales son Villarino, Tres Arroyos, Saavedra, Coronel Suárez y Adolfo Alsina.

Uso del crédito por habitante: los mayores valores del indicador se registran en los municipios de Patagones y Saavedra.  Aunque no es recomendable un excesivo endeudamiento de los municipios, se puede justificar, en alguna medida, cuando los fondos se destinan a gastos en bienes de capital.  En este sentido, dichos partidos exhiben un coeficiente de bienes de capital sobre el total de erogaciones elevado.  En el caso de Bahía Blanca se observa que, pese a poseer un relativamente bajo coeficiente de uso del crédito per cápita, duplica al promedio provincial, al mismo tiempo que presenta un bajo porcentaje de gastos de capital.

Principales componentes del coeficiente de coparticipación municipal en la provincia de Buenos Aires según Ley 10.559
·       Régimen general: territorio, población e inversa de la capacidad tributaria propia, ponderada por la población.
·       Régimen de salud: cantidad de establecimientos sin internación, consultas y pacientes, nivel de complejidad, número de camas disponibles, porcentaje de ocupación de las camas.
·       Régimen de acción social: incluye los servicios o funciones transferidas a los municipios, excepto la salud pública considerada en el item anterior. 

 

Empleados públicos por habitante: este indicador refleja, en alguna medida, el tamaño del sector público municipal en relación a la magnitud de la población en la jurisdicción correspondiente.  De entre los municipios considerados en esta nota surge que los que más cantidad de personas emplean en el sector público por habitante son los de Monte Hermoso y Tornquist.  Bahía Blanca en cambio, exhibe un coeficiente significativamente menor al de los demás partidos y además constituye la cifra más baja, incluso con respecto al promedio provincial.  Le sigue en forma muy cercana el partido de Coronel Rosales.

En síntesis, del análisis de indicadores precedente se desprende que el municipio de Bahía Blanca se encuentra bien posicionado, tanto con respecto al promedio provincial como en relación a las jurisdicciones de su región de influencia.  En primer lugar, se concluye que Bahía Blanca presenta una elevada capacidad contributiva, tal como se refleja en el indicador que relaciona recursos tributarios propios y corrientes.  Asimismo, se observa un buen indicador de autonomía y una planta de personal relativamente reducida en relación a la población total.  Sin embargo,  existió en Bahía Blanca una utilización del crédito por habitante que duplicó al promedio provincial según cifras de 1995.

Indicadores fiscales de los partidos de Bahía Blanca y su zona de influencia. Año 1995

[1] Según el presupuesto ejecutado de 1996, los gastos en capital sobre el total de erogaciones en Bahía Blanca representaron el 9%

 

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