Indicadores de Actividad Económica 132

Indicadores de Actividad Económica (IAE) Nº 138
enero 20
15

 


Balance y perspectivas de la economia mundial

Balance 2014

En líneas generales, el 2014 fue un año de leve crecimiento global con importantes contrastes en el desempeño de las economías más avanzadas y una importante desaceleración del crecimiento de los países en desarrollo. La tasa de crecimiento de la economía mundial estimada para 2014 (2.6%) se habría ubicado levemente por encima del nivel registrado en el año anterior (2.4%). Otra aspecto a destacar es la diferencia entre el primer y segundo semestre, arrojando señales de mejora en la segunda mitad del año.

Entre los países con mayor nivel de desarrollo se acentúo la desigualdad de resultados en términos de crecimiento. La tasa de crecimiento promedio se acercaría al 1,7%. Entre estos, se destacó Estados Unidos con una importante aceleración del ritmo de crecimiento a partir del segundo trimestre, aunque fi nalizaría el año con un registro levemente por debajo del observado en el 2013 (2.1% frente a un 2,2% en el 2013). A partir del mayor nivel de actividad impulsado por el consumo y la inversión privada, la tasa de desempleo sostuvo una tendencia a la baja ubicándose en el 6,2% en tanto que la tasa de inflación presentó primeros indicios de tendencias al alza, fi nalizando en niveles cercanos al 2% anual. Otro dato signifi cativo fue la tendencia a la apreciación del dólar generada por el mayor ingreso de capitales desatado por los anuncios de aumentos graduales en la tasa de interés por parte de la Reserva Federal.

En la zona del euro, el crecimiento habría alcanzado en promedio al 0,8%, mostrando una leve recuperación respecto a la baja observada en el 2013 (-0.4%). Los indicadores del mercado laboral no mostraron signos de mejora y los bajos niveles de inflación (apenas del 0.4% en promedio) no fueron sufi cientes para disipar la amenaza de una nueva tendencia recesiva generada por deflación, pese a los esfuerzos del Banco Central Europeo por estimular el gasto de los consumidores a través de una política monetaria más expansiva centrada en la compra de activos fi nancieros privados. A nivel de países se observaron diferencias importantes; con mejores desempeños en Alemania (1.5%) y España (1.3%), estancamiento en Francia (0.3%) y contracción en Italia (-0.4%).

Los países en desarrollo volvieron a exhibir un mejor desempeño que el de países más avanzados, lo que ha posibilitado que se mantenga el incremento de su participación sobre el producto bruto global. Sin embargo, presentaron una tendencia general a la desaceleración en el ritmo de crecimiento como efecto del menor ingreso de divisas generado por una disminución de la demanda externa acompañada de una baja general del precio internacional de productos primarios. La reducción de la demanda externa respondió al bajo crecimiento de Europa y Japón; y en modo principal, al menor dinamismo de China, principal demandante mundial de materias primas.

Al igual que los países más desarrollados, los emergentes presentaron alta variabilidad de resultados. Los países con mayor dependencia de flujos de inversión extranjera se vieron más limitados para tomar medidas de estimulo a la demanda a partir de políticas monetarias expansivas y por el contrario, debieron recurrir a aumentos en la tasa de interés para contrarrestar presiones devaluatorias sobre la moneda doméstica.

El crecimiento estimado en 2014 para el conjunto de países en desarrollo se ubicaría en torno al 4.4% en promedio. China habría fi nalizado con una tasa del 7,3% anual pero confi rmando una tendencia a la desaceleración en el ritmo de expansión de los últimos años (7.7% de crecimiento en 2013). Países como Rusia y Brasil fi nalizarían con niveles cercanos a cero, muy lejos de los pronósticos de comienzos de año con tasas superiores al 2%. En contraste, México mejoró su desempeño registrando un 2,1% en el 2014 frente a un 1.1% en el 2013. El conjunto de países que conforman América Latina y el Caribe creció apenas por encima del 1%, la tasa más baja desde la crisis del 2009, determinando una contracción del ingreso por habitante.

La reducción promedio del precio de materias primas resultó de poco más del 10%, profundizando la baja observada en el año anterior del 5%. La mayor caída fue para energía con un disminución promedio del 17%, revirtiendo el alza del 4.6% del 2013. En alimentos, la caída fue de casi el 7%, acentuando la baja del 15.5% del 2013. Estas reducciones de precios respondieron a factores relacionados tanto con una mayor oferta como una menor demanda. Por el lado de la oferta, hubo fuerte aumento de producción en el sector agrícola, el minero y el energético; por el lado de la demanda, se notó el efecto de la desaceleración del crecimiento en China. A los factores señalados, se sumó el efecto negativo sobre el precio generado por la baja de cotizaciones a futuro de materias primas que acompañaron la tendencia a la apreciación del dólar. La novedad más sorpresiva del año fue la fuerte reducción del precio de petróleo. La cotización del barril WTI al último día del 2014 registró una baja del 45% con respecto a la misma fecha del año anterior, habiendo alcanzado niveles de casi 107 dólares a mediados de junio. Entre los factores que determinaron el cambio de tendencia se menciona además de la desaceleración en la demanda de países importadores, el fuerte aumento de la oferta por la mayor producción de Estados Unidos generada por yacimientos no convencionales. La baja se profundizó durante el mes de diciembre, después de que se conociera la decisión de no reducir las cuotas de producción por parte de la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP).

 

Perspectivas

Para 2015 se espera que la economía mundial se mantenga en la senda del crecimiento pero a un ritmo moderado en torno al 3% anual.

La política monetaria de Estados Unidos gradualmente comenzará a restringir el ritmo de expansión monetaria para cubrir el riesgo de aceleración en la inflación. Se espera que a partir de 2015, posiblemente en los últimos meses del año, la Reserva Federal inicie un paulatino incremento de las tasas de interés de corto plazo. Si bien no se espera mayores turbulencias fi nancieras durante el año, el anuncio de esta medida es sufi ciente para delinear un nuevo escenario a mediano plazo de la economía mundial en el que se comenzará a perfi lar una desaceleración de los flujos de inversión en economía emergentes y una mayor apreciación de dólar frente a otras monedas. De modo similar, tendría repercusiones negativas sobre el precio en las materias primas y por lo tanto, contribuiría a mantener la situación del 2014 con cotizaciones bajas.

Las perspectivas de crecimiento para países en desarrollo vuelven a exhibir una alta variabilidad de pronósticos, en un marco de desaceleración general para este tipo de economías. Los pronóstico para China señalan un descenso en el ritmo de crecimiento al 7% del 7.3% del 2014. De acuerdo a estimaciones de CEPAL, el promedio esperado de crecimiento en los países de América de Sur se acercaría al 1.8%.

Para los países emergentes, con fuerte dependencia de exportaciones de productos primarios como es el caso de los sudamericanos, la disminución de precios deterioraría su perspectiva de crecimiento y restaría capacidad para generar divisas a través de operaciones de comercio exterior. De acuerdo a proyecciones del Banco Mundial, se espera nuevas bajas en precios de productos agrícolas y de la energía, en parte compensada con alguna recuperación leve del precio de metales. Por esta razón, a la que se sumaría la disminución de flujos de inversión extranjera, sus cuentas externas exhibirán una tendencia al deterioro en los saldos de cuenta corriente, lo que conllevaría según la respuesta de la política monetaria, de un mayor ritmo de devaluación y/o de disminución de reservas. Esta situación reforzará el desatio para sus gobiernos de aumentar la productividad para ganar competitividad y defender su participación en mercados externos así como perfeccionar sus estrategias para ganar otros nuevos destinos de ventas.

La situación internacional del 2015 presenta varios factores de riesgo que podrían alterar el escenario proyectado de forma signifi cativa. En Europa, además de la difi cultad para superar una larga etapa de estancamiento económico, persiste la amenaza de la deflación y el limitado margen de acción de los gobierno por los altos niveles de endeudamiento. El segundo elemento a destacar es la impredecible evolución de conflictos geopolíticos (Rusia y Ucrania, Medio Oriente). El tercer elemento, consiste en la profundización de caídas de productos primarios, destacándose en este sentido la abrupta baja del precio del petróleo.

 
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Balance y perspectivas de la economia argentina

Balance 2014

La evolución de la economía argentina a lo largo del año 2014 se puede dividir en dos etapas, antes y después de la confirmación del fallo de la Justica de Estados Unidos respecto a la demanda de acreedores que rechazaron las propuestas de reestructuración de deuda pública en 2005 y 2010. La razón principal para trazar esta diferencia es el ajuste en la orientación de la política económica a partir de la confirmación del fallo adverso por la deuda no reestructurada. Antes de que esto sucediera, el gobierno intento corregir algunos desequilibrios a través de cambios en la política monetaria. El objetivo prioritario consistia en contener la pérdida de reservas pese a las restricciones crecientes para la compra de divisas en el mercado oficial. Para ello, se intentaba compensar el menor ingreso de dólares generado por el comercio exterior con la recuperación del acceso al financiamiento externo. Cabe recordar que estas decisiones fueron precedidas por el cambio de gabinete impuesto sobre fines del 2013, a partir del cual, nuevos funcionarios asumieron la conducción de la política económica -nuevo ministro de economía- y de la política monetaria -nuevo presidente del Banco Central- .

Tras la asunción de los nuevos funcionarios, el Banco Central logró contener temporariamente la salida de reservas con medidas extraordinarias -desdolarización de reservas bancarias y adelanto liquidación de exportaciones de granos-. No obstante, tras una brusca alza de la inflación y el tipo de cambio paralelo, se tomó la decisión de devaluar fuertemente el peso frente al dólar. Entre el 22 y 23 de enero, el tipo de cambio oficial pasó de $6,9 a $8 (16% en apenas dos días, la mayor devaluación desde el año 2004). Esta medida marcaría el curso de la economía en los meses siguientes. Su consecuencia inmediata fue una gran aceleración de la inflación y el derrumbe del poder adquisitivo del salario durante el primer trimestre del año. Con el objetivo de contener la presión inflacionaria, el Banco Central aceleró el ritmo de emisión de titulos de deuda para absorber el excedente de pesos en circulación generado por un déficit fiscal indetenible. Las nuevas colocaciones requirieron fuertes aumentos en la tasa de interés. Los bancos encontraron una opción rentable para canalizar su capacidad prestable y por lo tanto, esta inmovilización de fondos fue acompañada de un brusco descenso en el crédito al sector privado.

La caída del poder adquisitivo del salario sumado a la restricción de crédito profundizaron la baja del consumo. Inicialmente, el efecto sobre el mercado de trabajo no fue de magnitud pero se estancó la demanda de empleo – recorte de horas extras, falta de renovación en las bajas de personal - . Con el transcurso de los meses, este factor contribuyó a un mayor debilitamiento del consumo ya en marcha por el derrumbe del salario real acompañado de cortes en la cadena de créditos tanto comercial como bancario.

En dicho marco general, se sumaron situaciones puntuales que tendían a agravar el panorama general. Un caso saliente por su efecto sobre otras actividades, fue la industria automotriz que debió realizar un fuerte ajuste en los niveles de producción acompañando el fuerte descenso de demanda tras el encarecimiento generado por la introducción de importantes impuestos sobre el precio final para autos de mediana y alta gama tanto de origen importado como nacional. A esta dificultad se sumaba las dificultades de abastecimiento de insumos del exterior debido a la negativa del gobierno para autorizar importaciones.

A medida que se fueron cerrando negociaciones entre empresas y gremios durante el segundo trimestre del año, las recomposiciones de ingresos salariales lograron en parte revitalizar temporariamente el gasto. No obstante, los ajustes nominales, en promedio cercanos al 30%, no fueron suficientes para compensar el ritmo de aumento del costo de vida en torno al 40% anual, confirmando una importante pérdida de ingresos para una importante franja de población.

La desaceleración de la actividad económica y cierta calma cambiaria contribuyeron a desacelerar los precios. De todas formas, la inflación se mantuvo por encima de la tasa de devaluación del tipo de cambio oficial y por lo tanto, se comenzó a licuar la ganancia de competitividad introducida por la devaluación de enero.

La desaceleración de la economía fue generando tensiones entre la política monetaria y la fiscal. Desde la conducción monetaria se priorizaba neutralizar la expansión monetaria generada por la financiación del déficit fiscal, en tanto que el Ministerio de Economía presionaba por expandir el crédito y sostener el nivel de actividad. Las posiciones no resultaban compatibles y tornaban incierta la orientación definitiva de la política económica.

En paralelo, el gobierno realizó importantes avances tendientes a normalizar las relaciones financieras con el resto del mundo. Entre los avances más significativos cabe destacar en febrero el pago de indemnización pendiente con REPSOL por la expropiación de su participación accionaria en YPF y en mayo el acuerdo con el Club de París aunque sin aceptar las auditorías del Fondo Monetario. Otro gesto importante para rehacer la relación con los organismos multilaterales de crédito del exterior consistió en el lanzamiento durante Febrero del nuevo índice de precios al consumidor con mediciones significativamente más altas a las que venía informando el INDEC, aunque por debajo de las mediciones privadas. Otra medida significativa fue el anunció de incrementos en las tarifas de gas y agua. El aumentó también se extendería al consumo de electricidad pero en este caso, el nuevo cuadro tarifario recién se implementaría a partir de septiembre.

En contrapartida a dichos avances, se mantenía un déficit fiscal creciente, cada vez más dependiente del financiamiento con emisión monetaria del Banco Central. La autoridad monetaria oscilaba entre contener la inflación o flexibilizar su política para contribuir a sostener el nivel de consumo, pero al costo de mantener una inflación elevada que licuaba la ventaja cambiaria generada por la devaluación de enero. En paralelo, el gobierno anunciaba un aumento cercano al 40% en la asignación universal por hijo (AUH) de $460 a $640, fuertemente devaluada en los meses previos por la aceleración de la inflación.

Transcurrida casi la primera mitad del año se observaba un claro intento de normalizar casi todos los pleitos pendientes con el exterior con el propósito de recuperar el acceso a los mercados internacionales de deuda y revertir la tendencia negativa en el nivel de reservas. Toda esta estrategia presuponía que el fallo adverso para el gobierno en la Justicia de Estados Unidos con respecto al pago de deuda no reestructurada, podría ser apelado o bien revisado por la Suprema Corte de ese país, lo que sumaría nuevas postergaciones en la definición del asunto.

La negación a considerar el caso por parte de la Suprema Corte de Estados Unidos introdujo un cambio drástico en el escenario macroeconómico. La ratificación del fallo condujo a nuevo default por el servicio de los titulos de deuda con legislación extranjera. La justicia norteamericana no autorizó los pagos de deuda reestructurada hasta tanto no hubieras acuerdos entre el gobierno y los fondos con sentencia a favor (holdouts). No hubo progresos en la negociación dado que el gobierno aducía la vigencia de una clausula hasta fin de año que obligaba a igualar el tratamiento de los holdouts con los tenedores de deuda reestructurada.

El 30 de julio Argentina cayó nuevamente en cesación de pagos de deuda reestructurada. Durante este mes se sumó una nueva dificultad: el precio de la soja que se encontraba en niveles elevados, comienza a registrar una fuerte caída en los meses siguientes. En este marco, se observó un fuerte deterioro de expectativas reflejadas en nuevos presiones alcistas sobre el tipo de cambio no oficial y ensanchamiento de la brecha con el tipo de cambio oficial de hasta el 80%.

El default de la deuda reestructurada y la fuerte caída del precio de lo soja determinaron un cambio radical del escenario, frente al cual, el gobierno decidió modificar su estrategia. Se buscó blindar las reservas acentuando las restricciones a la demanda de divisas (cepo cambiario e importador), se tomaron nuevas medidas de estimulo al consumo, se intensificaron los controles y presiones para evitar nuevas subas en el tipo de cambio no oficial, se sancionó una nueva ley de abastecimientos con severas multas e intervenciones a empresas con el propósitos de disuadir intentos por disminuir la oferta de productos. Durante este tiempo, se intentó instrumentar un canje de bonos para eludir la restricción de la justicia norteamericana que impedía el pago de servicios de deuda reestructurada, designando al Banco Nación como nuevo agente de pagos y cambiando los titulos con legislación extranjero por otros con legislación argentina. La propuesta, avalada por ley del Congreso Nacional, no tuvo adhesiones entre los tenedores de bonos y diluyó cualquier expectativa de avance en las negociaciones al menos hasta fin de año.

El cambio en la dirección de la política económica se afirmó a partir de octubre con el cambio de presidente del Banco Central. Se acentuaron los controles en el mercado informal de divisas en tanto que se optó nuevamente por recurrir al atraso cambiario para contener el aumento de precios. La emisión monetaria compensada por colocación de letras del Banco Central entre los bancos, fue sustituida en parte por la emisión de titulos de Tesorería del gobierno ajustados por variación del tipo de cambio. La fuerte caída del consumo contribuyó a reducir las presiones inflacionarias e indirectamente la expectativas de devaluación. El nivel de reservas exhibió un leve aumento a partir de ingresos extraordinarios de divisas – créditos del Banco Central de China, ingresos por licitaciones en el servicio de comunicaciones - y un cierre cada vez mayor de acceso a dólares para importaciones. Por otra parte, al descomprimirse la presión sobre el precio del dólar, se observó una importante retracción en la demanda de ahorristas con autorización para acceder al mercado oficial de cambios (dólar ahorro). La estabilidad transitoria del tipo de cambio sumado a planes de financiación de consumo durable impulsados desde el gobierno facilitó una leve mejoría del consumo sobre fin de año.

 

Perspectivas

Uno de los principales factores que define la posible configuración del escenario macroeconómico del 2015 consiste en la concreción de un acuerdo con los tenedores de deuda no reestructurada con sentencia a favor de la justicia de Estados Unidos. Los resultados deberían llegar en el primer cuatrimestre; más allá de este plazo, resulta poco probable dado quedaría poco tiempo para que el gobierno alcance a capitalizar beneficios y con seguridad deberá pagar altos costos políticos a poco tiempo de celebrarse elecciones primarias. La posibilidad de alcanzar un acuerdo con acreedores antes de ese plazo resultaría baja considerando el tiempo que insume una negociación de alta complejidad, la distancia e inflexibilidad en las posiciones de cada parte, y la reducción en el apremio por estabilizar el frente externo generada por la estabilidad cambiaria y leve alza de reservas observado sobre fin de año. De cualquier modo y pese a las reducidas posibilidades, es un factor que por su alto impacto potencial en la situación económica no puede dejar de ser considerado. De alcanzarse un acuerdo, se reflejaría inmediatamente en aumento de cotizaciones de activos financieros, menores presiones cambiarias, mayores posibilidades de acceder a líneas de crédito para apuntalar reservas y para el sector privado, lo que podría facilitar la eliminación de restricciones a las importaciones, repercutiendo positivamente sobre la producción y el empleo. En caso contrario, la situación tenderá a parecerse mucho a lo observado durante el 2014 con alta tasa de inflación, recesión y deterioro de los indicadores de empleo y pobreza. El contexto externo aporta como dato negativo los bajos precios de los productos primarios y que podrían continuar su tendencia descendente en la medida que aumentos en la tasa de interés en Estados Unidos conduzcan a una apreciación del dólar frente al resto de las monedas. Esta situación tendría una doble repercusión en la economía argentina. Por un lado, limitará las posibilidades de crecimiento de Brasil por el debilitamiento esperado en el ingreso de capitales, lo que podría ser acompañado por un mayor ritmo de devaluación del real como respuesta a la merma en la oferta de divisas. Este factor anticipa un año diticil para un amplio conjunto de rubros de la industria manufacturera que tienen a Brasil como principal destino de exportaciones (automotriz, químico y plástico). Por otra parte, el precio de la soja y otros cultivos se reflejará en menores ingresos de divisas por liquidación de exportaciones. A ello habrá que sumar el efecto negativo de caída de márgenes en la actividad agrícola, y que podría traducirse en una reducción del volumen de transacciones en la densa red de actividades que conforman el complejo agroindustrial sojero.

Como contrapartida de estos efectos negativos, el shock tecnológico en el mercado energético internacional generado por el aumento de la oferta de gas y petróleo de yacimientos no convencionales (shale gas) tendría un importante impacto positivo sobre el saldo comercial por la reducción de compras externas de combustibles en tanto que contribuiría a contener el crecimiento del déficit público por el freno al crecimiento de subsidios al consumo de energía. Cabe agregar que este mismo factor resentiría el ritmo de inversiones en el sur del país relacionados con el desarrollo de yacimientos no convencionales, liderados por YPF. En este escenario y entrando al último año de mandato del gobierno, no cabe esperar cambios importantes en el rumbo de la política económica. Es decir, se mantendrán los pilares actuales:

  • Fuerte crecimiento del gasto público para sostener el consumo, a lo que podría sumarse un mayor ritmo de obra pública, característico de años con elecciones. 

  • Relanzamiento de controles de precios para evitar nuevos saltos en la tasa de inflación.

  • Postergación de ajustes de tarifas de servicios (tal como lo refleja el acuerdo durante enero entre el estado nacional y gobiernos provinciales para no introducir cambios en la tarifa eléctrica durante el año).

  • Emisión de titulos de deuda de la tesorería para descomprimir la presión sobre el ritmo de emisión monetaria para financiar déficit fiscal.

  • Menor ritmo de devaluación del tipo de cambio oficial para asistir en la contención de precios.

  • Mantenimiento de restricciones a importaciones y a operaciones con divisas (cepo cambiario), acompañado de controles estrictos a la compraventa de dólares en el mercado no oficiales.

  • Apuntalamiento del nivel de reservas a través de acuerdos de corto plazo de intercambio de divisas (convenio con China), adelantos de liquidación de exportaciones agrícolas y nuevas propuestas de canje de titulos públicos para diferir vencimientos de servicios de deuda pública a lo largo del año.

  • Subestimación de estimaciones de inflación y pobreza.

  • Expansión del empleo público para amortiguar pérdidas de empleo en el sector privado.

Bajo dicho marco, cabría esperar una tasa de inflación fluctuando en torno al 2% y 2,5% mensual lo que arrojaría una proyección comprendida en el rango del 28 al 35% anual. El año cerraría con una nueva caída en la tasa de crecimiento del producto bruto, lo que permite anticipar una contracción en la demanda de empleos privados. El poder adquisitivo del salario podría estabilizarse después de la fuerte caída observada en el 2014. La relación del déficit público con el PIB tendería a aumentar y se acentuaría el atraso en el tipo oficial de cambio.

El probable plan de medidas económicas para el año 2015 podría alterar su curso forzado por circunstancias apremiantes que impongan al gobierno la necesidad de respuestas urgentes. Entre los factores de riesgo a considerar cabe señalar:

Déficit, emisión y dólar paralelo.El curso de la economía argentina se verá acechado, particularmente durante el primer semestre, por la posibilidad de alzas abruptas en el dólar marginal. Dos factores a monitorear y que podrían anticipar posibilidades crecientes de materialización de este riesgo estarían dados por la aceleración del crecimiento de la base monetaria (circulación monetaria más depósitos de bancos en el Banco Central) y nuevas caídas en el nivel de reservas de divisas pese al control de cambios. El fuerte crecimiento de la base monetaria en diciembre de 2014 ya representa una señal de alarma para los primeros meses del 2015. El exceso de liquidez que esta situación genera, si no se absorbe con colocación de deuda, podría aumentar la presión inflacionaria de enero y febrero, o bien canalizarse a la compra de dólares propiciando nuevas alzas del tipo de cambio paralelo. Esta situación dependerá del grado de consenso de la población sobre la capacidad del Banco Central para sostener nivel de reservas sin grandes devaluaciones del peso. El gobierno cuenta con margen para nuevas colocaciones de deuda y posibilidades de reforzar reservas a través del financiamiento del gobierno chino.

Brasil y soja. El escenario macro ya contempla precios bajos para la soja y un estancamiento de la economía de Brasil. No obstante, no se podría descartar que esta situación sea aún peor de lo previsto. En este caso, repercutiría sobre el ingreso de dólares por comercio exterior. A partir de allí, seguirían dos efectos no excluyentes: más freno a la importación o disminución de reservas. En el primer caso, se profundizaría la caída en el nivel de actividad; en el segundo, aumentarían las expectativas de devaluación acompañadas de una mayor demanda de dólares.

Aceleración de pagos de deuda pública.Representa otro factor que puede generar complicaciones severas, por la imposición de cancelación inmediata de titulos de deuda en cesación de pagos por parte de una mayoría de tenedores de bonos.

Situación social. Una de las diferencias del año con el 2014 será la extensión del cuadro recesivo. La duración del desempleo sumado a un mayor debilitamiento de la demanda de trabajo en el sector privado representa un factor que conlleva un mayor riesgo asociado a situaciones de inestabilidad social.

Los resultados de las primarias de agosto resultarían decisivos en la definición de la marcha de la economía del segundo semestre. De acuerdo a cómo se perfilen las posibilidades de los distintos candidatos y, por ende, el rumbo de la política económica a partir del año próximo, habrá cambios significativos en expectativas de crecimiento económico que podrían materializarse en una intensificación o freno en el ingreso de capitales para concretar oportunidades de nuevos negocios. Esta situación permite plantear la alternativa de una recuperación de la actividad económica en los últimos meses del año, para contrarrestar el débil desempeño esperado durante la primera mitad de 2015.

 

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Balance y perspectivas de la economia regional

Balance 2014

El año comenzó con una fuerte caída del salario real resultante de una brusca aceleración de la infl ación tras la devaluación del peso en el mes de enero. La magnitud de la aceleración en los precios durante este período se refl ejó en la tasa de variación con respecto al mismo mes del año anterior, pasando del 25% en diciembre al 38% a fines de marzo. Esta reacción de los precios generó una importante contracción de la capacidad de compra del salario, si se considera que en el primer cuatrimestre el índice de salarios del INDEC exhibía un aumento del 7% frente a un incremento superior al 16% del costo de vida en Bahía Blanca.

Durante los primeros meses, el sector comercial y de servicios sintió el impacto negativo en el consumo dado que además de la reducción de ingresos de los asalariados, se agregó una claro recorte del crédito. La disminución del crédito afectó a las empresas por varios frentes simultáneos: caída de ventas financiadas con tarjetas de crédito, aumentó en las dificultades de cobro por rechazo de cheques y acortamiento de los plazos de pago requeridos por proveedores. En este tramo inicial no se alcanzaba a advertir señales de destrucción de puestos de trabajo aunque las empresas comenzaron a recortar beneficios al personal y frenar la renovación de bajas para reducir gradualmente sus planteles. La tasa de empleo del primer trimestre disminuyó con respecto a igual período del año anterior, debiéndose destacar que su nivel todavía resultaba alto considerando los registros de años anteriores.

La implementación de nuevos acuerdos salariales durante el segundo trimestre, acompañados de aumentos en el monto de subsidios (Asignación Universal por Hijo), permitieron recomponer parte del poder adquisitivo del salario erosionado por la elevada infl ación del primer trimestre. En los meses siguientes, un descenso del ritmo de infl ación posibilitó estabilizar ingresos y contribuyó a frenar el fuerte retroceso observado en el volumen de transacciones.

El debilitamiento del ritmo de demanda creaba dificultades a las empresas para trasladar a precios el fuerte aumento de costos salariales e impositivos. La baja en los márgenes de ganancias y en la rotación de ventas determinó un cuadro general de rentabilidad baja y con tendencia negativa, reducción de la capacidad para generar ingresos y dificultad para acceder a financiamiento tanto de proveedores como de bancos. En el plano comercial, el freno en las ventas estuvo estrechamente asociado al recorte de planes de pago con tarjetas de crédito.

Una señal elocuente de estas dificultades fue el aumento de locales comerciales vacantes en los principales ejes comerciales de la ciudad. Tal como lo refl eja la estadística de autorización de nuevas obras para emprendimientos comerciales presentó una caída significativa con respecto a los niveles del año anterior. Esta descripción concordaba con los resultados de la encuesta a inmobiliarias locales. Tanto para el segmento de depósitos como de locales, el balance del primer semestre arrojaba saldos negativos en alquileres y compra de inmuebles destinados a la apertura de establecimientos comerciales.

El deterioro de la situación tendía a ser general pero cabía reconocer diferencias de acuerdo a la actividad y características de las empresas. Entre los sectores más afectados por el freno de ventas se destacaba el rubro de ventas de bienes de consumo durable – automóviles, maquinarias, motos, articulos para el hogar -. El efecto negativo también alcanzaba a actividades de servicios personales (cuidado de la salud, turismo, gastronomía) y a empresas (publicidad). En forma independiente del sector, la caída de márgenes de ganancia recaía con mayor intensidad en empresas con estructura de costos fijos elevados, altos niveles de endeudamiento, fuerte dependencia de pocos proveedores y de mercaderías importadas.

El rubro automotor presentó condiciones especialmente adversas. Además de la ya señalada retracción general en la demanda, la implementación del nuevo régimen impositivo para autos de mediana y alta gama determinó un fuerte encarecimiento en el precio de las unidades. El efecto sobre las ventas quedó refl ejado en una fuerte disminución en los patentamientos de unidades nuevas (19% en el primer cuatrimestre comparado con igual período del año anterior, levemente por encima de la variación observada a nivel del país en el mismo período).

La devaluación del peso sumó nuevas dificultades al mercado inmobiliario que antes de la medida se encontraba en un bajo nivel de transacciones por las estrictas condiciones para operar con moneda extranjera. El aumento del tipo de cambio llevaba el precio de las propiedades en dólares a niveles excesivamente elevados, a lo que se agregaba la retracción de la oferta de préstamos dirigidos a la adquisición de viviendas. El efecto negativo sobre el mercado de alquileres resultaba menor dado que esta opción tendía a prevalecer ante la imposibilidad de acceder a la compra o construcción de una primera vivienda.

Por el lado de la construcción, el balance del primer cuatrimestre arrojaba una reducción del 10% en la superficie autorizada para nuevos proyectos en comparación a igual período del año anterior. Si bien la caída en los metros cuadrados planificados para nuevas obras refl ejaba una evolución negativa, el nivel de actividad todavía resultaba elevado si se toma como referencia los registros de varios años anteriores.

Durante este período, uno de los pocos aspectos positivos consistió en una mejor perspectiva de la producción agropecuaria propiciada por un sustancial incremento en el caudal de lluvias (el caudal total de precipitaciones del 2014 registró un crecimiento de poco más del 50% con respecto al año anterior). De cualquier forma, esta mejora en las condiciones de producción tanto en agricultura (aumento de rendimientos) como ganadería (mayor disponibilidad de pasturas), resultaban insuficientes para revertir la situación regular de los productores en la región, debido al estrecho margen de ganancia y el alto nivel de incertidumbre generada por la fuerte intervención estatal en la comercialización de granos y carne vacuna.

La tendencia general negativa en la actividad económica local se mantuvo en los meses siguientes aunque cabe señalar que a partir de octubre comenzaron a advertirse algunas señales de mejora. De acuerdo a mediciones del INDEC, hubo un repunte de la tasa de empleo entre el segundo y tercer trimestre del año (del 41.9% al 43.2%) en tanto que la desaceleración de la infl ación permitió contener la pérdida de poder adquisitivo del salario. Sobre el último bimestre, se agregó una recomposición del crédito al consumo propiciado por un tipo de cambio estable. Estos factores posibilitaron una mejora en la situación general y en el ritmo de ventas.

Pese a los signos de recuperación, el saldo anual arroja un balance claramente negativo con respecto al año anterior. Este resultado queda refl ejado en la comparación de diversos indicadores de la economía local con respecto al año anterior.

  • Infl ación.De acuerdo al IPC CREEBBA la tasa de infl ación del año 2014 se ubicó cercana al 39%, con un alza del 41% en el costo de la canasta de consumo familiar

  • Préstamos. El stock total en préstamos de bancos locales medido al 30 de septiembre medido en pesos corrientes se ubicó un 10% por encima del registro a la misma fecha del 2013. Considerando el nivel de infl ación en el mismo período (40%), surge una caída muy significativa en términos reales

  • Automotores.El total de automóviles patentados en la ciudad durante el año se ubicó un 28% por debajo del total registrado en el 2013, en tanto que la venta de autos usados de acuerdo al número de transferencias anuales cayó en una proporción menor (-10%).

  • Construcción. El total de metros cuadrados y permisos autorizados por el municipio local entre enero y noviembre cayó un 16% y 14% respectivamente, en comparación con igual período del 2013. La baja fue mayor en el segmento de locales comerciales con una reducción de permisos del 20% en el mismo período. La reducción en el nivel de actividad y demanda de empleo en el sector fue amortiguado por la construcción de la nueva usina termoeléctrica, obras de reforma y ampliación de la capacidad de producción en las plantas del Complejo Petroquímico y la oferta de créditos del gobierno a tasa subsidiada para la construcción de nuevas viviendas.

  • Inmuebles.El total de escrituras inscriptas entre enero y noviembre presentó una caída del 26% con respecto a igual período del año anterior.

  • Embarques portuarios.El volumen de granos embarcados entre enero y noviembre disminuyó un 13% con respecto al mismo período del año anterior. Esta baja fue en parte compensada por otro tipo de cargas arrojando una variación del -8% para todo el período.

  • Ventas.El volumen de ventas de las empresas locales según el índice CREEBBA presentó una mejora del 3.6% entre octubre y diciembre, aunque el balance de este mes con respecto a igual período del año arrojó una caída del 4,8%.

 

A modo de síntesis general, el balance del conjunto de la actividad económica se refl ejó en los resultados de la encuesta de coyuntura CREEBBA. El gráfico siguiente presenta en cada bimestre el indicador saldo de respuesta de la situación general. El mismo se obtiene por diferencia entre el porcentaje de empresas que manifiestan estar mejor con respecto a aquellas que señalan estar peor, en ambos casos comparando la situación general de cada bimestre con respecto a igual período del año anterior. Los resultados se obtienen a partir de una encuesta realizada a casi un centenar de empresas representativas de la ciudad. Como se puede observar, durante 2013 el saldo fue neutro, revelando una situación general estable. En tanto, durante 2014, se observa un deterioro de las condiciones generales y, por lo tanto, el balance arroja un resultado negativo acorde con la descripción trazada antes a partir de distintos indicadores. A partir de la información expuesta cabe concluir entonces que el balance anual arroja un desempeño negativo para la actividad económica local. La economía local no escaparía al cuadro recesivo general observado a nivel del país.

En resumen, 2014 fue el año de ajuste del gasto de las familias y que se refl eja en una contracción significativa del consumo privado, impulsado por la fuerte reducción del salario real que siguió a la devaluación del peso en enero, reforzado en los meses siguientes por la disminución del crédito, el debilitamiento gradual de la demanda de empleo y el deterioro de las expectativas generales.

Abstract de la nota publicada en Indicadores de Actividad Económica (IAE). Si desea recibir la versión completa del informe vía mail, contáctenos a info@creebba.org.ar, o bien puede acceder al archivo haciendo clic aqui.

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