Indicadores de Actividad Económica 137

Indicadores de Actividad Económica (IAE) Nº 137
noviembre 20
14

 

 


Familias y empresas en plan de ajuste - Nota Editorial

  • La caída del consumo revela que la economía de los hogares se encuentra en pleno proceso de ajuste de gastos, mientras el consumo público mantiene un elevado ritmo de expansión.

  • En la ciudad, diferentes indicadores reflejan signos de un fuerte debilitamiento de la actividad comercial, que constituye uno de los sectores fundamentales de la economía bahiense.

  • El volumen de ventas de las empresas locales en septiembre-octubre arroja, en promedio, caídas del orden del 4.8% con respecto al bimestre anterior y del 12% en términos interanuales.

Los datos oficiales confirman una clara desaceleración de la actividad económica. Al segundo trimestre, la tasa de variación del PBI resultó nula con respecto a igual período del año anterior. La economía pierde dinamismo por el freno en el consumo privado. La misma fuente oficial revela una creciente contracción del gasto privado reflejada en caídas del consumo medido a precios constantes en el primer y segundo trimestre del año (-1.1% y -2.5% respectivamente).

En el Gráfico 1 se puede apreciar dos datos destacados de la marcha de la economía; por un lado se advierte el rol determinante del gasto privado en la tendencia de la actividad económica general reflejada en el PBI y por otra parte, su fuerte desaceleración a partir del comienzo del inicio de la política del cepo cambiario: del 10-11% en el 2011, pasando por 4%-6% del bienio 2012-2013, a un nuevo piso con tasas negativas para la última etapa del 2014-2015, pero que se podría esperar perfore el nivel del -2%.

Un dato a tener en cuenta es que la caída del consumo se da desde bases altas por cuanto en los últimos años ha registrado tasas positivas de crecimiento, promediando un 6,6% real en el período 2010 a 2013. En este último año, se situó en el 4,3% de acuerdo a datos oficiales, por lo que de pasar a un valor nulo o negativo en el 2014, pondría en evidencia el brusco freno del gasto de los consumidores. Aún en la última crisis (2009), de acuerdo a las estimaciones del Ministerio de Economía, el ritmo de consumo disminuyó pero se mantuvo positivo por encima del 3% anual. Con estos antecedentes, 2014 se perfila como el peor año del consumo desde la salida de la crisis 2001-2002. Sin embargo, cabe agregar que, más allá del freno en el gasto de los consumidores, el nivel “ajustado” actual no resulta bajo y aún permite un nivel de transacciones alto en comparación al de hace dos o tres años atrás.

La caída del consumo revela que la economía de los hogares se encuentra en pleno proceso de ajuste de gastos. Este resultado responde al salto de la inflación que de acuerdo al IPC CREEBBA, ascendió del 25% en el 2013 a poco más del 40%. En este contexto, se estima que los salarios podrían finalizar el año con un recorte de su poder adquisitivo superior al 5% en promedio. Si a ello se agrega la contracción del empleo, la caída en la demanda de crédito y el deterioro de expectativas de las familias en torno a la situación futura, no sorprende la evolución negativa del consumo privado y que particularmente se ha acentuado en el último año.

En contraposición al esfuerzo de las familias, el sector público mantiene un ritmo de expansión de gastos “reales” en torno a un 4% promedio de acuerdo a datos del primer semestre (ver Gráfico 1). Estas tendencias han modificado la composición del consumo total. En los últimos años, la participación del consumo público sobre el total ha ido aumentando en forma gradual a expensas del gasto privado. El estado eludió el ajuste y de acuerdo a datos oficiales, expande sus gastos a un ritmo superior al 40% anual, financiando la brecha entre recaudación y erogaciones, con aumento en la emisión y endeudamiento interno. El círculo se cierra con aceleración de la inflación, atraso salarial, estancamiento de la inversión y caída del empleo privado. El aumento del déficit público y el ajuste de gastos privados son dos caras de la misma moneda.

La retracción del consumo presenta diferencias en intensidad de acuerdo al tipo de gasto: bienes durables, servicios y bienes no durables. La retracción del consumo privado se notó claramente en el rubro de bienes durables. Esta categoría se conforma por construcción de viviendas residenciales, adquisición de vehículos, articulos para el hogar e indumentaria.

Un indicador elocuente de la reducción de gastos de las familias se observa en la venta de articulos para el hogar. Durante el segundo trimestre del año, excepto en el rubro de televisores que tuvo un crecimiento destacable durante el período del campeonato mundial de futbol, se observan caídas muy fuertes en el volumen de ventas de otros rubros significativos como equipos de aires acondicionado, computadoras, teléfonos celulares y heladeras. El rango de caídas se encuentra entre el -25% y -35%, si se toma como referencia los registros del mismo período del año anterior (Ver Gráfico 2).

La retracción de la demanda se extiende a la mayoría de los rubros. De acuerdo a datos del INDEC, el monto de ventas de supermercados se contrajo un 7% en septiembre. La variación con respecto a igual mes del año anterior fue positiva en un 35%, pero considerando que la inflación del período fue del orden del 40%, la caída en volúmenes se acercaría al 5%. Por otra parte, la facturación de shoppings y centros de compras (CABA y GBA) habría descendido un 9.4% en septiembre, registrando un aumento de solo el 26% en términos nominales con respecto a igual mes del año anterior. El efecto ha sido mayor para los locales dedicados a la venta de productos electrónicos y gastronomía.

Otros indicadores relacionados con la dinámica del consumo también convergen al mismo diagnóstico. En todos los casos, la última observación disponible corresponde al mes de agosto, excepto patentamientos de automotores. En general, las variaciones arrojan resultado negativos, tanto si se lo compara con el mes anterior a la medición, igual mes del año anterior o el acumulado del año con respecto a igual período del año anterior. Si se toma este último indicador a modo de balance del 2014, por citar algunos casos destacados, además del conocido derrumbe de ventas en el sector automotor (reflejado en disminución de patentamientos de -26.7%), se observan resultados negativos en otras actividades como el transporte de carga, circulación de vehículos en rutas principales, uso del servicio de transporte automotor urbano de pasajeros y el uso de energía eléctrica (Ver Tabla 1).

Situación en Bahía Blanca

La actividad en Bahía Blanca sigue la tendencia general del país. La Tabla 2 presenta un conjunto de indicadores que reflejan esta situación. Al comparar con respecto a igual período del año anterior se observa una caída generalizada de los mismos, a excepción de depósitos y préstamos en bancos de la ciudad. Estos últimos, al estar expresado en moneda corriente, exhiben un crecimiento alto en un contexto de alta inflación. No obstante, las variaciones son inferiores a las del IPC CREEBBA para el mismo período; es decir, que en términos reales, durante el primer semestre del año en curso se observó un estancamiento de los depósitos y una fuerte disminución de los préstamos. Otros indicadores también reflejan signos de debilitamiento de la actividad comercial. El consumo de combustible al igual que la compraventa de automóviles han frenado su crecimiento, hay una fuerte contracción de la actividad hotelera acompañada de una merma en el movimiento de pasajeros por el aeropuerto local. La construcción durante la primera mitad del año redujo su nivel de actividad medido por autorización de superficie para nuevas obras, aunque se sostiene en el segmento de obras destinadas a viviendas residenciales. Resulta notable la caída en la venta de motos nuevas (el volumen de ventas desde enero hasta septiembre resultó poco más de la mitad con respecto a igual período del año anterior) y la compraventa de inmuebles de acuerdo al número de escrituras realizadas. El debilitamiento de la actividad comercial generó una retracción del interés por aumentar la oferta de espacios destinados a la actividad comercial. La autorización de permisos de construcción de locales hasta mayo ya exhibía una caída del 24%.

En la zona industrial portuaria, los indicadores seleccionados también reflejan un balance parcial negativo. De acuerdo a datos oficiales, el volumen de gas despachado a industria hasta agosto resultaría inferior al del 2013; en tanto que el volumen de embarques de granos por las terminales del puerto local, hasta el mes de septiembre registran una importante disminución con respecto al mismo año (-25%).

Para evaluar el impacto sobre las ventas, a partir de octubre la encuesta de coyuntura CREEBBA incorporó una nueva medición dirigida a estimar la tasa de variación promedio del volumen de ventas de las empresas de Bahía Blanca. La primera medición surge de respuestas obtenidas de 65 empresas de la ciudad. El indicador arroja en promedio caídas del 4.8% con respecto al bimestre anterior y del 12% con respecto a igual mes del año anterior. Con caídas de esta magnitud y márgenes de ganancia comprimidos por el aumento de los costos en comparación a precios de venta, el resultado esperado es un año con un fuerte deterioro de la tasa de rendimiento de las empresas locales. Es importante señalar que tras esta medida agregada de variación en el volumen de ventas, subyace una amplia dispersión de resultados a nivel de las empresas que conforman la muestra, sin dejar de observar que predomina el porcentaje de casos con variaciones negativas con respecto a las positivas.

El cuadro de situación se explica por un conjunto amplio de factores. Entre ellos, hay tres significativos a tener en cuenta: el poder adquisitivo del salario, el nivel de empleo y el monto agregado de crédito. El salario bruto promedio en Bahía Blanca al mes de septiembre se ubicó en torno a los $10.600. Tomando como referencia, el índice de salarios publicado por INDEC, la pérdida de poder adquisitivo en el término de un año fue del 4% promedio hasta dicho mes. Este cálculo tomó como referencia el IPC CREEBBA. Además de la pérdida salarial, el empleo exhibió una evolución negativa en el primer semestre del año. La tasa de empleo del primer y segundo trimestre se ubicará por debajo de los niveles observados en el año anterior. Se acaban de difundir datos de la Encuesta Permanente de Hogares correspondientes al tercer trimestre, con una llamativa reversión de tendencia generada por un aumento en la tasa de empleo de 1,3% (del 41.9 del segundo trimestre al 43.2% del tercer trimestre). Si se mantiene la tendencia en próximas mediciones, contribuiría a frenar la tendencia de deterioro observada en el consumo, pero el efecto sería visible en el último tramo del año. Por último, la reducción del nivel de crédito ha sumado otro obstáculo a la dinámica del consumo. La reducción alcanza tanto al crédito bancario como comercial. Con respecto al primero ya se hizo mención a la baja en términos reales en el stock promedio del primer semestre con respecto al mismo período del año anterior. Del segundo no se cuenta con acceso a registros que reflejen la reducción en el orden local, pero el efecto es visible a nivel general del país y responde a la restricción de acceso al financiamiento por parte de las empresas que las induce recomponer su capital de trabajo a través del recorte de crédito a clientes y buscar diferir pagos a proveedores. Sin embargo, cabe señalar que en el mes de octubre, a partir de la encuesta de coyuntura se ha observado cierta recomposición de facilidades de pago a clientes a través de promociones con planes de cuotas fijas con tarjeta de crédito que ha permitido dar un leve impulso positivo a las ventas en comparación a los magros niveles de meses anteriores.

Perspectivas

La perspectiva del consumo para el próximo año no es positiva. De persistir el rumbo actual de aislamiento y control cambiario con represión financiera, la situación podría tornarse complicada por la extensión de la recesión y el agravamiento del clima social. El freno a la disminución de reservas del Banco Central (adelanto de liquidación de exportaciones agrícolas, acuerdo con China) ha significado un alivio transitorio y una interrupción momentánea en la tendencia de deterioro de expectativas. El endeudamiento en el mercado interno con titulos ajustados por la cotización del dólar ha permitido un mayor grado de control de la expansión monetaria. La disminución observada en el ritmo de emisión de moneda, sumado al aumento de tasas de interés, el atraso del tipo de cambio oficial, el descenso forzado al tipo de cambio paralelo y la persistencia de la recesión, han restado presión al aumento de los precios. Aún con estos factores, la inflación se sitúa en torno al 2%-2.5% mensual. De lograr mantenerse estos niveles, significaría una proyección de hasta el 35% anual, y preanunciaría otro año de duras y prolongadas negociaciones salariales.

La situación económica en gran medida dependerá de la capacidad del gobierno para ofrecer señales claras en cuanto a su posibilidad de atender compromisos de pagos al exterior. La perspectiva de acceso al financiamiento externo tanto del sector público como privado a través de un acuerdo con los tenedores de deuda en cesación de pagos podría representar una mejora sustancial en la perspectiva del consumo, perfilando un escenario de freno en la caída e inclusive leve repunte con respecto a la situación actual. Un cambio de expectativas podría ser aprovechado por el gobierno para retomar políticas de estimulo al consumo y aumentos del gasto público en los meses previos a los comicios de octubre, lo que traería aparejado el riesgo de una nueva aceleración en la tasa de inflación.


 

Abstract de la nota publicada en Indicadores de Actividad Económica (IAE). Si desea recibir la versión completa del informe vía mail, contáctenos a info@creebba.org.ar, o bien puede acceder al archivo haciendo clic aqui.

volver atrás

 

 


 

Aporte de la construcción privada al producto bruto local en 2013
  • Se estima que el valor agregado por la construcción privada a la economía de Bahía Blanca durante 2013 asciende a 1.443 millones de pesos, un 0,4% por debajo de la cifra de 2012.

  • Si se tiene en cuenta la inflación registrada durante 2013 para ajustar la variación del aporte sectorial en términos corrientes, el resultado es una caída del 20% en términos reales.

  • El estancamiento en la cantidad de proyectos de obra planificados y de la superficie autorizada, sumado al fuerte avance de los costos de construcción incidieron en la baja performance sectorial.

Continuando con la serie de estudios dedicados a la estimación del producto bruto de la ciudad de Bahía Blanca y su tendencia, se incluye en la presente nota la actualización de uno de los sectores más relevantes para la economía local, que es el de la construcción privada. El desenvolvimiento de la actividad de la construcción representa un indicador fundamental de la marcha de la economía en su conjunto por constituir el principal dinamizador de la actividad, presentar numerosos encadenamientos y aportar el efecto multiplicador más importante, siendo la principal fuente de empleo directo e indirecto. La participación de la construcción privada local en el PBI del sector construcción a nivel país es del orden del 1% y se constituye como una de las actividades de mayor peso en relación al valor de la producción nacional. Asimismo y en el marco de la desaceleración e ingreso a la fase recesiva del ciclo económico en el país, la construcción ha evidenciado un estancamiento y posterior caída durante el año pasado y el presente, tal cual lo revelan las estadísticas de permisos en total del país y en las distintas localidades relevadas, entre las que figura Bahía Blanca, como se verá luego. En tal contexto cabe preguntarse en qué medida dichas condiciones, sumadas a la inflación y la devaluación cambiaria, han incidido en el aporte del sector a la economía bahiense durante 2013, aspecto que es abordado en el presente informe. En la primera parte de la nota, se resumen los principales pasos metodológicos para estimar el aporte sectorial. En la segunda parte, se ofrecen los resultados obtenidos y la comparación con las cifras de 2013, a fin de obtener conclusiones.

 
Abstract de la nota publicada en Indicadores de Actividad Económica (IAE). Si desea recibir la versión completa del informe vía mail, contáctenos a info@creebba.org.ar, o bien puede acceder al archivo haciendo clic aqui.

volver atrás

 


 

La contrubución del sector Enseñanza a la economía bahiense

Como parte de las tareas de actualización del producto bruto de Bahía Blanca se presentan en esta edición los resultados correspondientes al sector Enseñanza para el año 2013. De acuerdo a las estimaciones iniciales efectuadas para 2012 el producto bruto de todos los sectores de actividad es de 20.800 millones de pesos aproximadamente, correspondiendo al sector Enseñanza, Servicios Sociales y del Salud un 8,8% de ese total, ubicándose por detrás de los sectores industrial y comercial que son los que efectúan el mayor aporte a la economía bahiense.

La actividad de Enseñanza, según lo estipulado por el Código CIIU revisión 3, se encuentra encuadrada el grupo M, división 80 y tiene, a su vez, cuatro subdivisiones. En la M.801 se incluye a “Enseñanza primaria”, en M.802 a “Enseñanza secundaria”, M.803 comprende “Enseñanza superior” y M.809 a “Otros tipos de enseñanza”.

Dicha clasificación comprende tanto a la enseñanza de gestión pública como la de gestión privada para todos los niveles de educación y todas las modalidades. Se conoce como educación de gestión pública a aquella que es gratuita, mientras que los fondos que financian la actividad son aportados completamente por el sector público, ya sea nacional, provincial o municipal. En Bahía Blanca la mayor parte de los establecimientos de gestión pública son financiados por el estado provincial, siendo excepcionales aquellos casos donde Nación y municipio financian la actividad.

En el caso de la enseñanza de gestión privada quienes asisten a este tipo de unidades educativas deben pagar una matrícula o arancel para poder acceder al servicio. No obstante esto, ante la insuficiencia de presupuesto público destinado a educación y, fundamentalmente, por las falencias en la infraestructura edilicia del sector que hacen que la oferta pública no alcance a cubrir las necesidades de la población, existen establecimientos educativos que si bien son de gestión privada reciben un subsidio estatal que contribuye a la financiación del servicio. De este modo, el estado provincial aporta recursos corrientes que se destinan al financiamiento de la planta docente de la educación de gestión privada como forma de suplir dicha insuficiencia.

De acuerdo a las estadísticas brindadas por la provincia de Buenos Aires, en Bahía Blanca existen más de 400 establecimientos educativos en todas las ramas y modalidades, que captan más de 95 mil alumnos en total. Esta cifra representa algo del 2% del total de establecimientos de la provincia. Entre los niveles inicial, primario y secundario, se agrupa más del 78% del total de establecimientos educativos y por consiguiente la mayor parte de la matrícula.

Con respecto a las modalidades de gestión, en términos agregados podría señalarse que aproximadamente un cuarto de las instituciones de educación es de gestión privada, mientras que el resto se encuentra completamente a cargo de la gestión pública. Esta participación es inferior a la observada en el total de la provincia, donde un 33% de los establecimientos está manejado por el sector privado.

 

 
Abstract de la nota publicada en Indicadores de Actividad Económica (IAE). Si desea recibir la versión completa del informe vía mail, contáctenos a info@creebba.org.ar, o bien puede acceder al archivo haciendo clic aqui.

volver atrás


 

 

El salario de los trabajadores bahienses

A partir de la aceleración de la inflación observada en el año desde el 28% al 40% anual, una de las variables de más afectadas ha sido el salario. En un contexto de retracción en la demanda de trabajo por la caída de la inversión y el nivel de actividad general, los ajustes de salarios acordados a lo largo del año en general han resultado insuficientes para compensar el avance de los precios. El propósito del siguiente análisis se centra en la evolución del poder adquisitivo de los ingresos salariales y en particular, a partir de los datos disponibles, se intentar aproximar un salario promedio en la ciudad.

Como punto de partida, se traza una descripción breve del mercado de trabajo del país, con algunas referencias sobre la conformación y dinámica en la creación de puestos de trabajo en los últimos años. Seguidamente se describe la trayectoria del poder adquisitivo del salario en los últimos años y en particular, durante el último año.

Con el marco de referencia anterior, la segunda parte del trabajo se focaliza en Bahía Blanca. En primer lugar, se presenta la metodología simple para aproximar un salario promedio representativo local. Seguidamente y aplicando el índice de salarios del INDEC se proyecta una evolución del salario promedio local durante los últimos años. A efecto de facilitar la interpretación de la evolución del poder adquisitivo, se describe los cambios en el poder de compra en términos de productos básicos de la canasta de consumo familiar. Por último y para captar los efectos de cambios en el empleo, se describe la evolución de los ingresos salariales. A partir de un índice propio elaborado a partir de este último indicador, se caracteriza la importancia de Bahía Blanca como centro de consumo comparándola con un conjunto de ciudades importantes del país. Finalmente, se realizan algunas consideraciones sobre la importancia y evolución de los ingresos de los trabajadores no registrados.

 
Abstract de la nota publicada en Indicadores de Actividad Económica (IAE). Si desea recibir la versión completa del informe vía mail, contáctenos a info@creebba.org.ar, o bien puede acceder al archivo haciendo clic aqui.

volver atrás


 

 

El estado en la renta agrícola regional

La presión tributaria global ha experimentado en los últimos años un crecimiento muy importante en varios sectores de la economía nacional. Entre los más afectados se encuentra el agropecuario que actualmente soporta una de las cargas tributarias más elevadas de la historia, principalmente del orden nacional. Esta tendencia creciente en la última década a partir de la estructura tributaria predominante, ha provocado que en regiones donde la productividad por hectárea es limitada por cuestiones agroecológicas y errática producto del clima, se convierta en una actividad altamente riesgosa. Este es el caso del sudoeste bonaerense.

Actualmente, la evolución de las principales variables macroeconómicas a nivel nacional y un escenario de menores valores de los granos a nivel internacional respecto a campañas precedentes, ponen en evidencia la fragilidad de los sistemas de producción predominantes a nivel regional. En el sistema tributario actual los impuestos distorsivos como los derechos de exportación que no tienen relación con la capacidad contributiva de cada contribuyente, han pasado a representar una parte destacada en la recaudación tributaria global. Este elemento plantea la necesidad de analizar con mayor énfasis el efecto de la carga tributaria sobre los resultados para cada sistema de producción.

Este trabajo se propone analizar la carga tributaria actual sobre un modelo agrícola representativo en el sudoeste bonaerense, evaluando la incidencia desagregada de los tributos nacionales, provinciales y municipales que lo gravan. Para esto se describe la composición y funcionamiento del sistema tributario de aplicación directa y se calculan los resultados económicos bajo tres supuestos: libre de impuestos, con tasas e impuestos de orden municipal y provincial y por finalmente con la incorporación de los impuestos de orden nacional.

 
Abstract de la nota publicada en Indicadores de Actividad Económica (IAE). Si desea recibir la versión completa del informe vía mail, contáctenos a info@creebba.org.ar, o bien puede acceder al archivo haciendo clic aqui.

volver atrás




SUSCRIBIRSE