Indicadores de Actividad Económica 136

Indicadores de Actividad Económica (IAE) Nº 136
septiembre 20
14

 

 


Inflación, recesión y pobreza - Nota Editorial

  • En lo que va del año, la ciudad ha exhibido una mayor tasa de destrucción de puestos de trabajo en comparación a lo observado a nivel general del país. Si la tasa de actividad no hubiera disminuido, la tasa de desempleo del segundo trimestre en la ciudad se habría ubicado en el 12%.
     

  • La situación de ingresos de la población local se ha deteriorado por la caída del empleo, los bajos niveles de salarios para las principales actividades local y el alto peso de la informalidad que margina a un importante sector de la población del acceso a servicios de seguridad social y financieros.
     

  • Los efectos negativos de la disminución del empleo y aceleración e la inflación recaerán con mayor intensidad sobre los sectores de menor nivel de ingreso. El presupuesto que determina la línea de pobreza amenaza con una importante alza en los próximos meses, en tanto que podrían aumentar los hogares sin ingresos.

Los últimos datos oficiales sobre la evolución del mercado de trabajo en la ciudad confirman el cuadro de recesión severa que atraviesa la actividad económica. Considerando una población total de casi 320 mil habitantes, la caída del nivel de empleo en 1.9 puntos porcentuales desde fines del año pasado hasta el segundo trimestre del año en curso, significaría una disminución del orden de los 6 mil puestos de trabajo en lo que va del año. Este proceso se habría agravado durante el segundo trimestre, dado que de cada cuatro bajas en lo que va del año, tres corresponderían a este período.

Si bien Bahía Blanca presenta porcentajes de población ocupada superiores a los indicadores del país, esta diferencia se acorta por cuanto se observa una caída más acentuada del indicador a nivel local. De esto se desprende que, en lo que va del año, la ciudad ha exhibido una mayor tasa de destrucción de puestos de trabajo en comparación a lo observado a nivel general del país.

La baja del empleo acentúa la tendencia a la baja de la masa salarial iniciada con la pérdida de poder adquisitivo por la fuerte aceleración de la inflación a partir de enero. Tomando como referencia un ingreso promedio mensual de $5.500 en marzo, la reducción de empleo habría significado una reducción del orden de los $250 millones del circuito comercial durante la primera mitad del año.

La baja en el empleo se refleja en un importante aumento del desempleo. Bahía Blanca lidera en el país los rankings de desempleo junto con Córdoba y Rosario. A diferencia de estas ciudades, afectadas por la crisis de la industria automotriz, la ciudad no presenta un factor puntual que pudiera explicar un incremento repentino en el nivel de desempleo. Por el contrario, el agravamiento del desempleo local responde a un proceso gradual durante el último año y medio: del 6.5% en el primer trimestre del 2013, paso a niveles cercanos al 8% durante el segundo y tercer trimestre, con un nuevo salto a casi el 9% en el cuarto trimestre y primer trimestre del año en curso, para alcanzar el nivel cercano al 10% en el segundo trimestre. Por otra parte, cabe notar que la situación de Bahía Blanca como una de las ciudades con mayor índice de desempleo no es reciente, lo que de alguna forma refleja dificultades más de orden estructural que coyuntural.

Visto en perspectiva y para fijar una referencia, el nivel de desempleo actual en Bahía Blanca, cercano al 10% de la población económicamente activa, se aproxima a los registros de la anterior crisis del 2009, aunque todavía significativamente por debajo de los máximos históricos observados en 1995 y 2002.

El aumento del desempleo registrado en la ciudad podría haber sido mayor de no registrarse la baja en la tasa de actividad. Este último indicador refleja la oferta de trabajo, agrupando tanto a los que tienen empleo como aquellos que sin tenerlo, realizan una búsqueda activa. En la ciudad, el porcentaje disminuyó 1.2 puntos porcentuales (del 47.6% en el primer trimestre al 46.4% en el segundo). La incidencia sobre el desempleo es muy significativa, por cuanto representaría un retiro del mercado laboral de más de 3.800 personas en el período y por lo tanto, una reducción del mismo orden en la necesidad de creación de puestos de trabajo para no agravar el
desempleo. De no mediar esta reducción, la tasa de desempleo del segundo trimestre en la ciudad se habría ubicado en el 12%.

A grandes rasgos el cuadro de situación actual en el mercado laboral en Bahía Blanca se podría sintetizar en los siguientes términos. Considerando una población en torno a 320 mil personas, la población activa ascendería a 150 mil. De este total, unos 15 mil no encontrarían trabajo. De los 135 mil empleos, alrededor de 7 mil puestos corresponderían a trabajos de jornada parcial (subempleados, con dedicación menor a las 35 horas semanales). Por otra parte, unos 30 mil puestos de trabajo no tendrían descuento jubilatorio y por lo tanto se desempeñarían en el mercado informal. De estas cifras, cabe concluir que sumando desempleados y empleados sin acceso al beneficio de la seguridad social, la población con dificultades de empleo ascendería a no menos de 45 mil personas. A este total, habría que agregar subempleados que aún haciendo aportes no pueden alcanzar una jornada laboral completa. Por otra parte, habría que contemplar a los ingresantes del mercado laboral netos de las bajas y que se refleja en el crecimiento de la población activa. Suponiendo que la misma crece al ritmo de la población, significaría una necesidad de generación de más de mil empleos por año para ubicar a los nuevos postulantes.

Por otra parte, y de acuerdo a los datos oficiales, el empleo en organizaciones del sector público ha presentado una participación cada vez mayor sobre el empleo total local. A fines del 2013, este tipo de empleos tenían un peso del 18% lo que significaría que poco más de 24 mil puestos de trabajo dependerían de la administración púbica. El peso de estas actividades sobre el empleo total local exhibe una tendencia al alza
en los últimos años. Comparando la participación sobre la ocupación total al cuarto trimestre de cada año se observa que de casi el 13% en el 2006, en el 2010 había ascendido al 14%, para pasar al 18% en 2013. Cabe agregar que a diferencia de años anteriores, el último dato arroja en Bahía Blanca una participación del empleo público sobre el empleo total mayor al observado a nivel general del país.

Además de la participación alta y con tendencia creciente del sector público en el empleo local, la composición del empleo destaca como principales fuentes de demanda de trabajo al comercio (22 mil puestos), industria (19 mil puestos), construcción (15 puestos), enseñanza (13 mil puestos) y servicio doméstico (11 mil puestos). De las cinco actividades, a excepción de industria, el promedio de remuneraciones en el resto tienden a ser bajos en comparación al promedio general. Dos de ellas, construcción y servicio doméstico presenta un grado de informalidad mayor al resto. A ello, habría que agregar el bajo nivel de salarios de la administración pública provincial y en menor medida nacional, generado por las crecientes dificultades de financiamiento del gasto público.

De lo señalado hasta este punto cabe concluir que la situación de ingresos de la población local se ha deteriorado por la caída del empleo, los bajos niveles de salarios para las principales actividades que conforman el empleo local – incluyendo una participación creciente de puestos de trabajo en el sector público-, y el alto peso de la informalidad que margina a un importante sector de la población del acceso a servicios de seguridad social y financieros. Esta situación debilita la actividad comercial en el mercado local y presenta como correlato, un porcentaje elevado de población (próximo al 29% de la población total) que no alcanzan el umbral de ingresos para acceder a cubrir una canasta de bienes y servicios que permita cubrir sus necesidades básicas (canasta básica total). El costo de esta canasta para una familia de integrada por dos adultos y dos menores, al mes de agosto rondaría los $5200. De este total, unos $3000 corresponderían a gastos para cubrir necesidades de alimentación (canasta básica alimentaria).

La situación no presenta buenas perspectivas. La demanda de empleo local tiende a debilitarse tal como lo refleja el indicador oficial de empleo. Por otro lado, de acuerdo a la encuesta de coyuntura CREEBBA y tal como lo refleja el Gráfico 1 , en los últimos meses se mantiene elevado el porcentaje de empresas que informan reducciones de planteles de personal, ubicándose muy por encima del porcentaje de empresas que han aumentado sus planteles.

La inflación se ha desacelerado pero se mantiene en torno al 2% mensual. La posibilidad de una nueva corrección en el tipo de cambio antes de fin de año, sumado al ajuste de tarifas de servicios, podría significar una importante merma del poder adquisitivo. El sector público, principalmente el provincial, ya no tendría capacidad para amortiguar la caída del empleo privado. Por otra parte, los efectos negativos de la disminución del empleo y aceleración de la inflación recaerán con mayor intensidad sobre los sectores de menor nivel de ingreso. Las familias pobres no acceden a descuentos, gastan todo su ingreso en alimentos. La asistencia estatal a través de la AUH – asignación universal por hijo – se devalúa por la falta de ajustes frente al
avance de los precios. El presupuesto que determina la línea de pobreza amenaza con una importante alza en los próximos meses, en tanto que podrían aumentar los hogares sin ingresos y aquellos que pese a conservar un empleo, no alcanzan con su ingreso a cubrir estos gastos mínimos. El agravamiento de la situación social tenderá a acentuarse en el cuarto trimestre del año, período que en últimos años ha revelado un marcado crecimiento del nivel de conflictividad. La medida más efectiva en el corto plazo para comenzar a revertir este cuadro sería un fuerte descenso de la inflación pero no están dadas las condiciones para que esto ocurra en el corto plazo. Por otra parte, también es importante advertir un núcleo de población cada vez más significativo que por déficit de formación ve cada vez más lejana la posibilidad de inserción laboral. Esta pobreza estructural no se resuelve aún con recuperación de la demanda y del poder adquisitivo del salario.

Abstract de la nota publicada en Indicadores de Actividad Económica (IAE). Si desea recibir la versión completa del informe vía mail, contáctenos a info@creebba.org.ar, o bien puede acceder al archivo haciendo clic aqui.

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Incidencia de los alimentos en la inflación

Durante 2014, la tasa de inflación se ha acelerado con respecto a períodos anteriores, constituyéndose en una de las principales preocupaciones para el gobierno en materia de política económica. De hecho, el avance de los precios ha sido tal que prácticamente ya ha consumido la ganancia de competitividad lograda con la importante devaluación del tipo de cambio oficial de principios de año.

Como es sabido, la inflación es un fenómeno altamente regresivo. Esto significa que suimpacto, medido en pérdida de poder adquisitivo del dinero, es proporcionalmente más fuerte sobre los sectores de bajos ingresos, que son aquellos que tienen que destinar todo o prácticamente todo su ingreso a consumo y que carecen de posibilidades de refugiar recursos en alternativas que se actualicen al ritmo inflacionario y los proteja de la merma del poder de compra. En particular, en un contexto inflacionario, interesa  preocupa de un modo particular el comportamiento de precios de los alimentos, que
determinan el gasto mínimo de supervivencia primordial y que representan la mayor fracción dentro del presupuesto familiar, cuestión que adquiere mayor importancia en los segmentos de menores ingresos de la población.

¿Cómo ha sido el avance de los precios de alimentos en comparación la tasa inflacionaria global desde la devaluación de 2002? ¿Ha habido una brecha entre ambas tendencias? Y, en caso de haberla, ¿cómo se ha comportado a lo largo de estos años? Estas son las preguntas que busca responder el presente informe. Adicionalmente, se realiza un análisis de variabilidad de precios dentro de cada categoría de alimentos, a fin de obtener conclusiones acerca de la incidencia de marcas propias y segundas marcas, promociones y regulaciones tales como las vigentes bajo la denominación “Precios Cuidados”. Dichos factores determinan un diferencial entre el precio máximo y mínimo vigentes en el mercado para cada variedad de alimentos y el propósito del estudio es analizar el comportamiento de esos diferenciales en el tiempo, a fin de obtener conclusiones acerca de cómo inciden los mencionados factores en contextos de aceleración inflacionaria.

 
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El aporte del Complejo Petroquímico a la economía bahiense durante 2013

El complejo petroquímico local realiza un significativo aporte a la economía de Bahía Blanca y la región, encabezando el listado de sectores que más contribuyen al Producto Bruto del partido.

Si bien la actividad del polo petroquímico tuvo un alto impacto sobre la economía local ya desde el momento de su creación, a partir del gran proceso de inversión llevado a cabo entre 1998 y 2002, mediante el cual se duplicó la capacidad productiva del complejo, se verificó una modificación sustancial en la estructura económica que alteró las participaciones relativas de todos los sectores productivos. Tan es así que, actualmente, de cada diez pesos de ingresos que se generan en Bahía Blanca, dos corresponden a la industria petroquímica local.

Del total de valor agregado que genera el complejo hay una parte destinada a remunerar al capital invertido en las empresas y otra parte que se dedica a la retribución del trabajo empleado en la producción petroquímica. De acuerdo a las últimas estimaciones del CREEBBA, durante 2013, las empresas que conforman la Asociación Industrial Química (AIQ) pagaron 515 millones de pesos en remuneraciones a sus empleados propios residentes en el partido. A modo de comparación se puede mencionar que el municipio local gastó durante el mismo período 321 millones de pesos. Si se tiene en cuenta que las empresas del polo tienen aproximadamente la mitad de los empleados que tiene la Municipalidad se tiene una idea más cabal de los elevados niveles promedio de remuneración dentro del sector.

En Bahía Blanca hay cerca de 130 mil empleados, es decir que con los 1.300 que las empresas de la AIQ emplean directamente estarían colaborando con la generación del 1% del empleo. Este porcentaje adquiere una mayor relevancia si se tiene en cuenta que solamente cuatro empresas emplean el 1% de los trabajadores bahienses. Si además se considera que, de acuerdo a los resultados estimados por el CREEBBA, en total en el partido hay algo de 11 mil establecimientos en todos los sectores de actividad se concluye que el 0,04% de los establecimientos genera el 1% de los empleos y paga remuneraciones por encima del promedio.

De acuerdo a los resultados de le Encuesta Permanente de Hogares (INDEC) para el cuatro trimestre de 2013, en Bahía Blanca la tasa de desocupación fue del 8,7%. Si no existiera el Complejo Petroquímico, la tasa de desocupación habría sido del 9,5%, casi un punto porcentual más.

 
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La importancia del puerto local

El puerto de Bahía Blanca cuenta con características de infraestructura que lo ubican como uno de los más aptos para el comercio de bienes primarios, tales como granos, aceites vegetales y subproductos. Con base en un informe de la Dirección de Mercados Agrolimentarios (DIMEAGRO), entidad dependiente del Ministerio de Agricultura, Ganadería y Pesca de la Nación (MAGyP), y datos de los propios puertos,se puede apreciar sus principales ventajas competitivas.

La información allí revelada presenta las características de los 10 puertos cerealeros más importantes de Argentina. Las principales comparaciones se dan según el número de terminales disponibles para este tipo de cargas, el calado del puerto y su capacidad de almacenamiento de productos a granel, tanto sólido como líquido.

Una de las principales características que distingue al puerto local son muelles de atraque con un máximo de 50 pies de calado lo que permite la operación de los buques de mayor porte en el sistema portuario del país.

Bahía Blanca junto con Necochea cuentan con cinco terminales cerealeras, encontrándose ambas por detrás de San Lorenzo (12), Rosario (9) y Diamante (6). Por otra parte, por capacidad de almacenamiento de graneles sólidos, Bahía Blanca es el tercer puerto del país, después de San Lorenzo y Rosario. En cuanto al almacenamiento de productos primarios en estado líquido, sobre un total de diez puertos, la mitad cuenta con infraestructura de este tipo. Este grupo incluye al puerto local.

Del total de cereales y oleaginosas producidos en el país, alrededor de un 40% en promedio se exporta sin ningún tipo de procesamiento, según surge de datos obtenidos de DIMEAGRO.

 
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Una década de intervenciones en la ganadería regional

Desde el año 2005 las políticas de orden nacional aplicadas sobre todos los eslabones de la cadena de la carne vacuna generaron efectos distorsivos sobre uno de los sectores más representativos para la economía regional. Una gran cantidad de intervenciones implementas sobre la actividad durante la última década, dieron como resultado final, entre otros, pérdida de riqueza, efectos redistributivos entre los
distintos eslabones de la cadena y mayores cotizaciones del producto al consumidor.Los fundamentos que aún hoy se presentan para justificar las intervenciones se asocian a evitar el incremento en el nivel general de precios. Lejos de cumplir con eseobjetivo los resultados han sido totalmente opuestos y al mismo tiempo los impactos se trasladarán al mediano y largo plazo en la evolución de los principales indicadoressectoriales.

Desde el año 2005, momento a partir del cual comenzó una aceleración en el nivel general de precios, su “control” pasó a ser uno de los objetivos prioritarios del sector público, y teniendo en cuenta que la carne vacuna es el producto con mayor ponderación en este indicador, este sector se convirtió en un sector estratégico a controlar. Es solo a partir de este razonamiento, que se encuentra una explicación a la desproporcionada cantidad de reglamentaciones que implementó el estado, intentando regular de esta manera, un sector caracterizado por la gran atomización en sus integrantes, tanto del lado de la oferta como de la demanda.

Con el objeto de analizar la evolución de la cadena de la carne vacuna durante la última década, el siguiente informe aborda el análisis desde una visión estructural considerando los últimos 10 años transcurridos. El contexto estuvo planteado desde el inicio del periodo analizado a partir de en un marcado conflicto de intereses, entre los integrantes de la cadena de la carne vacuna (desde el sector productivo hasta el sector frigorífico) y el poder ejecutivo, el que fundamentó su conducta intervencionista, en la defensa de los sectores de menor poder adquisitivo. Los resultados a largo plazo de esta política intervencionista se presentarán en este informe con el objeto de poder demostrar que no se obtienen efectos positivos con la adopción de medidas distorsivas.

 
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