Indicadores de Actividad Económica 132

Indicadores de Actividad Económica (IAE) Nº 132
enero 20
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Balance y perspectivas de la economia mundial

Balance 2013

Durante el año 2013, se observaron tasas moderadas de crecimiento en Estados Unidos (1.7%) y Japón (1.8%). China habría alcanzado una tasa menor al promedio de los últimos años (7.7%) en tanto que Europa presentó una leve contracción (-0.4%). El lento crecimiento de las principales potencias económicas fue acompañado por bajas tasas de inflación en torno al 1,5% en Europa y Estados Unidos y del 2,5% en China.La tasa de desempleo mostro una reducción en Estados Unidos (7.5%) y ascendente
en la zona del euro (12%).

El año representó un período de transición con una reducción en la diferencia de tasas de crecimiento entre países avanzados y en desarrollo. El efecto de la desaceleración en los mercados emergentes, en modo particular en China, se ha reflejado en un estancamiento del precio de la materias primas, y siendo el más afectado el precio de los metales y en menor medida, de alimentos. En el caso del petróleo, se mantuvo elevado por las tensiones geopolíticas en Medio Oriente y Norte de África. En este marco de interrupción de mejoras en los términos de intercambio y disminución en las posibilidades de acceso a crédito externo, los países en desarrollo comenzaron a enfrentar un escenario menos propicio para su crecimiento.

Estados Unidos se sostuvo por el sólido avance de la demanda privada, lo que permitió compensar la retracción del gasto público. El crecimiento durante la primera mitad del año fue bajo, por el freno de un mayor ahorro fiscal. En la segunda mitad se advirtieron mejoras en la demanda de viviendas y reducción de los niveles de endeudamiento privado. Este cambio positivo se reflejo en una caída significativa de la tasa de desempleo del 10% a l niveles cercanos al 7%. Otro dato alentador para el país fue la reducción del déficit de cuenta corriente, debido al aumento de la producción interna de energía.

La economía Europa dio señales positivas en dirección a superar la profunda recesión de los últimos años, aunque a un ritmo muy lento y con severas dificultades para generar empleo. La demanda se mantuvo débil dado que tanto en el sector público como en el privado, el excesivo nivel de endeudamiento tras la crisis financiera, continuó generando renuencia a aumentar gastos. La fragilidad del sistema financiero y el temor de los bancos a aumentar su cartera de créditos representaron un severo obstáculo a la política de expansión monetaria del Banco Central Europeo. La dificultad para avanzar con reformas que permitan aumentar el nivel de competencia y productividad, ha sido un factor adicional que explica la lentitud del proceso de recuperación europeo, en modo particular, en los países de la periferia más afectados por la crisis. De todas formas, la evolución positiva posibilitó un repunte de los índices de confianza y, a medida que fueron cediendo las urgencias, proyectar una desaceleración del ritmo de ajuste fiscal.

China atravesó por un período de desaceleración. El gobierno optó por reducir la tasa de crecimiento para afianzar la estabilidad financiera y orientar la economía por una expansión más equilibrada y duradera, con un mayor peso de la demanda interna.

Japón registro una fuerte recuperación del nivel de actividad alentada por las políticas de expansión de la demanda del gobierno.

Brasil cerró un año de bajo crecimiento con una tasa cercana al 2,4% anual, pero marcando una recuperación con respecto al 1% del año anterior. El nivel de actividad a lo largo del año presentó un comportamiento irregular con alzas y bajas, resultado de adaptaciones de las empresas a cambios en la política monetaria, fiscal, cambiaria y de crédito. Por un lado el consumo mantuvo su tasa de expansión pero se observó una fuerte desaceleración del a inversión privada a partir del segundo semestre. Las empresas ganaron competitividad por una aceleración en el ritmo de depreciación del real, pero sintieron el efecto adverso sobre la demanda del aumento de la presión infl acionaria sobre los ingresos de la población y la mayor dificultad de acceso al crédito por la suba en las tasas de interés.

 

Perspectivas

A partir del 2014 se va delineando cambios importantes en la economía mundial configurando un escenario distinto al observado en la última década. Se acerca un punto de giro en la dirección de la política monetaria de Estados Unidos. El sostenido aumento de los rendimientos de los titulos de la deuda a largo plazo revela que este dato ha sido incorporado a las expectativas de los inversores privados. Consecuentemente, aún cuando la Reserva Federal pueda demorar la política de aumento de tasas de interés, comienzan a observarse cambios en la dirección y magnitud de los flujos de capital internacional. Por otra parte, se confirma la perspectiva de una disminución en la tasa de crecimiento de largo plazo de China que, para descomprimir presiones, debe dar mayor peso al consumo interno y restar protagonismo a la inversión y exportaciones, lo que tendría repercusiones significativas en los flujos de comercio internacional y los precios mundiales de productos primarios.

El pronóstico para la economía mundial es de continuidad en el proceso de recuperación con un aumento la tasa de crecimiento del producto bruto global. Esta situación todavía se ve amenazada por dificultades para aumentar el nivel de empleo en países más desarrollados. La persistencia del problema del empleo limita el apoyo político para avanzar en el proceso de reformas requeridas para impulsar inversiones privadas y alejar la amenaza de una nueva recaída en la actividad económica global. En los países que lideran la economía mundial, todavía se requiere de la asistencia generada por políticas monetarias expansivas en tanto que se acortan los plazos para comenzar a revertir los desequilibrios fiscales incurridos para superar la última recesión. Entre los posibles focos de riesgo que pueden conducir a una recaída del nivel de actividad global se agregan el incompleto proceso de ajuste del sistema financiero del euro y la posible inestabilidad en economías emergentes por la necesidad de enfrentar un proceso de adaptación a un contexto con precios estabilizados de materias primas y menor flujo de ingresos de capitales externos.

En Estados Unidos, las nuevas autoridades  de la Reserva Federal anticiparon continuidad de la política monetaria expansiva pero estableciendo un calendario a mediano plazo para ajustar la liquidez a través de aumentos en la tasa de interés, una vez que se consolide la tendencia alcista de los niveles de actividad y empleo. La política fiscal seguirá representando un factor de riesgo en la medida que los acuerdos de corto plazo para autorizar mayores niveles de endeudamiento no sean sustituidos por un acuerdo político que permita una gradual consolidación de la situación financiera a largo plazo.

Las dificultades en Europa se mantendrán, particularmente por el excesivo endeudamiento de las empresas y el todavía extenso camino por recorrer para lograr sanear el sistema financiero. La recuperación se verá facilitada por un menor ritmo de ajuste de los déficits fiscales pero obstaculizada por el encarecimiento del crédito externo, aunque se espera que prevalezca el primer efecto.

Japón deberá comenzar a consolidar el frente fiscal amenazado por niveles muy elevados de deuda pública y sumar reformas estructurales para potenciar sus posibilidades de crecimiento a largo plazo. Por lo tanto, las perspectivas del país dependerán de la capacidad del gobierno para manejar el delicado equilibrio entre retirar estimulos y emprender reformas a un ritmo que sostenga el proceso de recuperación pero que permita comenzar a consolidar la situación fiscal a largo plazo.

La perspectiva luce más complicada para economías emergentes. Frente al plan de la Reserva Federal de iniciar un proceso de alza gradual en las tasas de interés para disminuir el riesgo de resurgimiento de ascenso en la tasa de inflación, se enfrentan al desatio de afrontar un menor ritmo de ingresos de capitales. Con menos financiamiento externo, la mayor amenaza recae sobre aquellos países que no aprovecharon la abundancia de capitales de los últimos años para encarar reformas en sus estructuras que permitan un crecimiento sustentado en mayores niveles de productividad. Un retroceso pronunciado y mayor al esperado en las economía de países emergentes (Brasil, Rusia) restaría dinamismo al proceso de recuperación de la economía mundial.

De acuerdo a los análisis del FMI, los factores de riesgo a mediano plazo más destacados serían los siguientes: (a) estancamiento del crecimiento en la zona del euro, (b) problemas fiscales en Estados Unidos o Japón, (c) ascenso repentino de la inflación en economías avanzadas, (d) disminución del crecimiento potencial en China y salida de capitales en economías emergentes en general.

 
Abstract de la nota publicada en Indicadores de Actividad Económica (IAE). Si desea recibir la versión completa del informe vía mail, contáctenos a info@creebba.org.ar, o bien puede acceder al archivo haciendo clic aqui.

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Balance y perspectivas de la economia argentina

Balance 2013

El año 2013 arroja como principales resultados un leve repunte del nivel de actividad, con un nivel de empleo estable, acompañado de un alto nivel de inflación y la consolidación de dos déficit que amenazan el curso de la economía del país en los próximos años: el déficit en cuenta corriente y el fiscal.

El gobierno inició el año con el objetivo de llegar a las elecciones legislativas de octubre con un alto nivel de consumo, apoyado en el impulso del gasto público y el crédito, estabilizar la tasa de inflación en torno a los niveles del año anterior y sostener el nivel de reservas. Para ello, resultaba fundamental definir los acuerdos salariales con subas no mayores al 22% anual. La reducción del impuesto a las ganancias a través del aumento en el ingreso mínimo no imponible estuvo muy por debajo de las expectativas de los gremios y por lo tanto buscaron compensar planteando mayores porcentajes de ajuste en salarios. Por otra parte, se aceleró la tasa de inflación a partir de enero. Estas complicaciones extendieron el período de negociaciones más de lo esperado. La postergación de la recomposición de salarios se reflejó en un debilitamiento del ritmo de consumo en la primera mitad del año, pese al congelamiento de precios impuesto por el gobierno a partir de abril.

El aumento de expectativas de devaluación condujo a un menor ritmo de liquidación de divisas por exportaciones y una mayor demanda de dólares en el mercado informal, generando importantes subas en su cotización y de la brecha con respecto al tipo de cambio en el mercado oficial. Al aumentar la diferencia entre el tipo de cambio oficial y el marginal se reforzaron los incentivos de los exportadores para no liquidar exportaciones, continuó la demanda de pasajes y compras en el exterior (pese al encarecimiento de estos servicios generado por medidas de la Administración Federal de Ingresos Públicos), y de adquisición de vehículos importados de alta gama. El resultado fue un fuerte salto en la demanda de divisas en el mercado oficial de cambios que sumado al uso de reservas por parte del gobierno para atender el servicio de la deuda y el debilitamiento del saldo comercial (importaciones crecían a mayor ritmo que exportaciones) determinaron una salida neta de dólares y una gradual caída de la disponibilidad de divisas del Banco Central. En este marco, con el transcurso de los meses se sumaron nuevos factores de preocupación tanto en el frente interno como externo. En el plano externo, el precio internacional de la soja exhibía una importante disminución con respecto al nivel promedio del año anterior. A ello se sumaba la incertidumbre generada por el fallo adverso de la justicia de Estados Unidos en torno a la deuda con los acreedores que no accedieron a los canjes de bonos y el alto grado de complejidad para negociar un acuerdo definitivo. En el plano interno, se aceleró el ritmo de inflación pese a los esfuerzos del gobierno por extender los acuerdos de precios, en tanto que el déficit fiscal tendía a profundizarse, alimentado por un nivel creciente de importaciones de combustible y subsidios dirigidos a sostener la oferta de energía.

Promediando el año, con el propósito de revertir el deterioro de expectativas, apuntalar el ritmo de consumo y sostener el nivel de reservas, el gobierno anunció nuevas medidas para disminuir la presión tributaria, facilitar la repatriación de capitales no declarados y descomprimir la presión alcista del tipo de cambio en el mercado marginal. El dólar marginal registro un importante descenso pero el efecto fue transitorio porque finalmente retomo la senda alcista. Los instrumentos para repatriar capitales no tuvieron mayor aceptación y no se pudo revertir la tendencia negativa del nivel de reservas. El nivel de actividad repunto levemente acompañado de un mayor ritmo de consumo.

Tras los comicios de octubre y la confirmación de un resultado adverso para el oficialismo anticipado en las elecciones primarias, el gobierno introdujo cambios importantes en el gabinete de ministros. Se anunciaron una serie de medidas tendientes a normalizar las relaciones con el exterior, desincentivar la adquisición de automóviles y paquetes turísticos por la vía de nuevos aumentos en la presión impositiva, reducir la brecha cambiaria a partir de una intensificación del ritmo de devaluación del peso y gestionar acuerdos para acelerar el ingreso de divisas. Tras una mejora de expectativas, estas se fueron diluyendo debido a la prolongada ausencia de la Presidente por razones de salud, el conflicto social desatado por el reclamo de mejoras salariales de las fuerzas provinciales de seguridad y la crisis de abastecimiento de energía eléctrica.

 

Perspectivas

El año 2014 presenta una perspectiva complicada y con numerosos factores de incertidumbre. La presión sobre el tipo de cambio, aceleración de la inflación y fuerte caída de reservas (pese al estricto control de cambios y de importaciones) delata la necesidad de correcciones en la política económica. La incertidumbre ha congelado el ritmo de inversión y comienza un período en el que no cabe esperar nuevas mejoras en los términos de intercambio. Sin acceso al financiamiento externo, una presión tributaria en niveles récord y un elevado déficit público, se presenta el desatio de aumentar la tasa de ahorro. Las medidas anunciadas en los meses posteriores a las elecciones conducen a pensar que las medidas se irán adoptando en forma gradual y de acuerdo a la evolución de variables que definen la marcha de la situación económica de corto plazo: inflación, dólar paralelo, nivel de reservas, nivel de actividad.

El margen de maniobra de la política económica luce cada vez más acotado. El tipo de cambio y las tarifas de energía y transporte ya no pueden ser instrumentos para contener la inflación. El salario real parece encontrar un techo y por lo tanto, representa otra restricción junto con el estancamiento en la demanda de empleo, para impulsar el consumo. De modo similar, la tasa de interés no se puede sostener en niveles inferiores a la tasa de inflación como vía de estimulo al gasto dado que la prioridad es contener la demanda de dólares a partir de un mayor rendimiento de colocaciones en moneda local. No hay espacios para nuevos aumentos en la presión tributaria y la emisión para financiar el creciente peso del estado en el PIB.

De esta forma, el análisis de perspectivas plantea el interrogante sobre hasta qué punto está dispuesto a avanzar el gobierno para introducir cambios contemplando laslimitaciones señaladas (expresado en otros términos, cuanto más se puede deteriorar las variables macro antes señaladas) y como segundo cuestionamiento, sobre quien recaerá el mayor esfuerzo.

En ese marco, el propósito del resto del análisis consiste en describir un posible escenario a partir de destacar situaciones con alto posibilidad de ocurrencia de acuerdo a las tendencias observadas en el último año, y advertir sobre los principales factores generadores de incertidumbre a partir de los cuales, la situación exhibe dos cursos posibles, mejoramiento o empeoramiento.

Si bien la economía internacional presenta una perspectiva de mejora en términos generales, esta situación no conllevaría impulsos positivos para la economía nacional. Los precios de los granos en el mercado internacional alcanzarían niveles menores al de años anteriores, en tanto que se espera un menor ritmo de crecimiento económico en Brasil, principal destino de exportaciones de manufacturas del país.

El Banco Central continuará con su política de recuperación del atraso cambiario, buscando incrementar el tipo de cambio oficial a una tasa superior a la de inflación según mediciones privadas. De persistir esta política, el margen de rentabilidad de la exportación tenderá a mejorar y podría aliviar la situación de economías regionales.

El menor ritmo de demanda de Brasil y el aumento en el gasto por importaciones de energía tendría un impacto negativo en el desempeño exportador. El aumento de la producción agrícola determinaría un mayor volumen de exportaciones primarias, pero su efecto sobre el ingreso de divisas sería contrarrestado por un menor nivel de precios de los granos en el mercado internacional. Por los factores señalados, cabe esperar una reducción en el superávit comercial con respecto al nivel observado en el último año.

La balanza de servicios se mantendrá deficitaria debido a los mayores compromisos generados por la deuda pública del segundo semestre. Por el aumento de la tasa de devaluación y el recargo a cuenta de impuestos por consumos al exterior, disminuiría la demanda neta de divisas asociadas a servicios turísticos y compras en otros países.

La evolución de la diferencia de cotizaciones del dólar en el mercado informal con respecto al oficial (brecha cambiaria) agrega un factor de incertidumbre. Si el gobierno tiene éxito en acortar esta diferencia, se recompondría el ingreso de divisas al mercado oficial de turistas extranjeros. Por el contrario, si se profundizará la brecha cambiaria, se mantendrá la tendencia a la salida neta de dólares y a la disminución en el ritmo de liquidación de divisas generadas por el sector exportador

Se espera que el año cierre con un nuevo déficit en cuenta corriente debido al menor superávit comercial, insuficiente para contrarrestar el déficit en la balanza de servicios y por lo tanto, el resultado esperado es que se mantenga la tendencia a la baja del nivel de reservas.

El gasto público se verá presionado al alza por el aumento de subsidios al sector energético. En este plano, se añade un nuevo factor de incertidumbre relacionado con la posibilidad y magnitud del ajuste de tarifas que decida y pueda llegar a instrumentar el gobierno.

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Balance y perspectivas de la economia regional

Balance 2013

Tras la caída del nivel de actividad del 2012, en líneas generales el año 2013 exhibió una situación de estancamiento con indicios leves de mejoras. Bahía Blanca presentó una evolución acorde con el cuadro general del país de crecimiento moderado, impulsado por el consumo. Este impulso comenzó a exhibir señales de agotamiento por la dificultad para sostener la masa salarial en términos reales.

No hubo novedades importantes en torno a grandes proyectos de inversión. Por el contrario, el año arranco con la confirmación de la suspensión del proyecto de construcción de una gran terminal de almacenamiento y embarque de potasio, cuya concreción generaba grandes expectativas de impactos económicos positivos en la actividad portuaria local. Esta situación determinó un punto de partida adverso para una amplia red de proveedores comprometidos con el proyecto. En esta primera parte del año, el control de precios impuesto por el gobierno forzó una desaceleración transitoria del crecimiento de la inflación local. No obstante, la imposibilidad de sostener la medida condujo a una fuerte aceleración en la evolución general de los precios de modo que al cerrar el año, la inflación retomaba los niveles del año anterior (en torno al 26%) y con tendencia al alza.

El nivel de actividad del comercio y los servicios por lo general se encuentra directamente relacionado con la evolución de la masa salarial. A lo largo del año se observaron claras dificultades por parte de las empresas para conceder ajustes salariales iguales o mayores a la tasa de inflación. Las negociaciones se extendieron, las recomposiciones salariales se demoraron y una vez acordadas, fueron concedidos en forma escalonada. El impacto negativo de la inflación sobre el poder adquisitivo en sectores asalariados y de ingresos medios en parte fue amortiguado cambios en el régimen del impuesto a las ganancias y monotributo.

Por el lado del empleo, de acuerdo a los resultados de la Encuesta Permanente de Hogares, se observó una gradual declinación por el lado de la demanda. La tasa de ocupación, estimada como la proporción entre ocupados y población total, de ubicarse en torno a un 44% en el primer trimestre, registró poco menos del 42% en el tercer trimestre. En el mismo período, la tasa de desempleo exhibió una evolución inestable en torno al 8%, pero tendiendo a ubicarse por encima del promedio generaldel país. La dificultad en la creación de nuevos empleos también se vio reflejada en la encuesta de coyuntura dado que a lo largo del año resultó clara la ausencia de intenciones en las empresas consultadas para aumentar los planteles de personal. Sin crecimiento en el poder adquisitivo del salario y dificultades para la generación de puestos de trabajo, la masa salarial limitó la posibilidad de aumentar el consumo de la población. En otros términos, resulto claro el efecto de creciente desgaste del ingreso de asalariados y freno en el ritmo de transacciones generado por una inflación con tendencia al alza. En este marco general, dos factores positivos contribuyeron a contrarrestar este efecto negativo: el buen desempeño productivo del sector agropecuario y la expansión del crédito bancario.

La producción agrícola del año 2013 se ubico por encima de los niveles promedio históricos de los últimos años. Comparado con la campaña anterior, se mantuvo la superficie destinada a siembra pero con cambios significativos en la asignación del área, siembra con records de crecimientos de soja y cebada en detrimento del trigo. En este último caso, la superficie sembrada se redujo a los niveles mínimos en términos históricos. En general, la mejora de las condiciones climáticas permitió un aumento de rendimientos de producción.

Las distorsiones de precios generaron cambios significativos en la asignación del área de Los márgenes de la actividad agrícola se vieron presionados por la fuerte suba del costo del gasoil, a lo que se agregaron una mayor presión impositiva (revaluó de campos) e incrementos en fertilizantes y manos de obra alineados con el ritmo de inflación.

Los precios de los granos se encontraron en niveles elevados si se los compara con los de años anteriores. Además de las condiciones del mercado internacional, los precios medidos en pesos recibieron el impulso de la aceleración en la tasa de devaluación de la moneda local. Las dificultades en la comercialización (particularmente de trigo y este año de cebada) sumaron a los productores un factor de incertidumbre debido a una mayor volatilidad y en ocasiones a la ausencia de una referencia clara para tomar decisiones de venta.

Por el lado de la ganadería, como dato positivo debe destacarse el incremento en el número de cabezas de ganado bovino. En contrapartida, pese al fuerte incremento del precio corriente de la hacienda en pie registrado en el último trimestre del año, el aumento fue insuficiente frente al firme avance de los costos lo que determinó un retroceso en los márgenes de rentabilidad.

En resumen, reiterando las dificultades de los últimos años, 2013 sumó como novedad para el sector agrícola de la región Sudoeste, un balance productivo positivo con cambios importantes en la asignación del área sembrada y mejora en los rendimientos de cultivos. En ganadería, el sector mostró señales de recuperación pese al deterioro de los márgenes de rentabilidad

El segundo factor que contribuyó a dar mayor dinamismo a la actividad económica local fue el crédito bancario. A fines de septiembre, el stock de créditos de entidades bancarias locales ascendía a casi $2.930 millones. Con respecto a septiembre del año anterior, el incremento fue del 44%. Esta variación ubicaba a Bahía Blanca junto con Rosario como una de las plazas bancarias con mayor expansión del crédito al sector privado. En el período considerado, el aumento del monto total de la cartera de crédito ascendió a $890 millones; una cifra muy significativa si se considera la dimensión de la actividad económica local.

 

Perspectivas

El entorno macroeconómico general anticipa un año con complicaciones, tendiendo a conformarse un escenario de estancamiento del nivel de actividad, aceleración de la inflación, débil demanda de empleo y caída en el poder adquisitivo del salario. La posible desaceleración de las ventas dificultaría el traslado del aumento de costos a los precios de venta. Como refleja los resultados de la encuesta de fin deaño comentados en la sección precedente, los empresarios locales se preparan para enfrentar una situación compleja, con un mayor impacto de los costos sobre los márgenes de rentabilidad y la preocupación de una intensificación de la presión tributaria.

En el plano local, no se alcanza a divisar factores que puedan plantear una perspectiva sustancialmente diferente a la que plantea la situación general del país. Por ello cabe esperar que se mantengan características similares a las observadas en el 2013. La construcción podría estabilizarse en niveles altos, apoyado en la continuidad de la tendencia alcista del crédito bancario destinado a viviendas, en tanto que la actividad inmobiliaria se mantendría en un nivel bajo afectado por la creciente incertidumbre en torno a la trayectoria del tipo de cambio.

Debido a los cambios impositivos introducidos en la comercialización de automóviles nuevos, cabe esperar una reversión de la tendencia alcista en las ventas del sector aunque persiste un alto grado de incertidumbre en torno a la posible magnitud de la caída. Un comentario similar cabe para toda las actividades relacionadas el turismo en el exterior.

Las crecientes dificultades presupuestarias del sector público tanto provincial como nacional anticipan un año sin grandes avances en torno a la obra pública y severas dificultades operativas para reparticiones del sector con sede en Bahía Blanca (Hospitales, establecimientos educativos).

Con respecto a las perspectivas del sector agropecuario, el cambio de funcionarios nacionales del área generó alguna expectativa en el sector de anuncios que podrían dar impulso a la exportación de carne y trigo.

Ello sumado a la disponibilidad de producción y De continuar la tendencia alcista del precio de la carne abre una perspectiva de mejora, sumado a la disponibilidad de producción de las campañas agrícolas del 2013, podría representar un alivio a la diticil situación financiera de los productores de menor escala. En términos productivos, las condiciones climáticas de comienzos de año distan de ser las ideales y plantean un interrogante en torno a los rendimientos de la próxima campaña de soja, cultivo que cada vez va tomando un peso mayor en la actividad agrícola regional.

Las empresas del complejo petroquímico, además de la conocida dificultad en torno al abastecimiento de gas, podrían verse negativamente afectadas por una desaceleración de la demanda en el mercado interno (menor crecimiento de la economía y en particular, retracción de los niveles de producción del complejo automotriz).

La aceleración de la tasa de devaluación, en la medida que logre recomponer parte de la competitividad cambiaria pérdida, significaría un elemento de mejora. También habrá que seguir con atención las novedades en torno a los esfuerzos de YPF para lograr inversiones que permitan desarrollar los yacimientos de gas convencional. Estas pueden ser señales que pueden anticipar cambios muy significativos en las posibilidades de ampliación de la producción petroquímica local en el largo plazo. Por otra parte, aunque resulte prematuro, no hay que descartar la posibilidad de reanudación del proyecto de construcción de la terminal de almacenamiento y embarque de cloruro de potasio.

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