Indicadores de Actividad Económica 127

Indicadores de Actividad Económica (IAE) Nº 127
marzo
2013

 

 


Explorando los límites del impuesto inflacionario - Nota Editorial
  • La política de financiamiento del gasto público con emisión comienza a encontrar sus límites.

  • Se agudiza la dificultad de las provincias para equilibrar sus finanzas a medida que se acelera la inflación.

  • El gobierno debe dar una respuesta drástica, que puede implicar una reformulación amplia de la política actual.

Novedades del primer bimestre

Transcurrido el primer bimestre del año, surgen nuevos elementos para revisar las perspectivas trazadas en el informe de diciembre pasado. En el mismo se destacaba un repunte leve de la tasa de crecimiento de la economía impulsado por mejoras en el contexto externo, particularmente, por una mejor demanda de importaciones desde Brasil y buenos rendimientos en la campaña agrícola. Adicionalmente, se planteaba alguna duda con respecto a los precios a partir de la tendencia declinante en el precio de la soja en los últimos meses del 2012. Si bien el principal determinante del desempeño de la economía argentina en los últimos años fueron factores externos, también se advertia sobre un mayor peso de los factores relacionados con la situación interna del país y que podrían llegar a contrarrestar el impacto positivo asociados al contexto exterior.

Comenzando por la situación de la economía internacional, cabe destacar ciertos hechos significativos. En líneas generales, algunos indicadores comienzan a reflejar una mejora de la actividad económica en Estados Unidos y en Brasil. Por el lado de Estados Unidos, se informó una caída de los niveles de desempleo durante el primer bimestre. La tasa de desempleo de febrero del 7,7% fue la menor desde el inicio de la crisis fi nanciera en 2008. No obstante, esta mejoría podría verse contrarrestada por el fuerte ajuste fiscal que deberá implementar el gobierno debido a la ausencia de acuerdos políticos para limitar el déficit. En segundo lugar, la economía de Brasil presentó señales de recuperación en el nivel de producción del sector industrial a partir de enero. A ello se suma la posibilidad de que el Banco Central decida aumentar las tasas de interés para contener la inflación dentro de las metas fijadas por la política monetaria, lo que propiciaría una tendencia a la apreciación del real. En síntesis, el balance del contexto externo ha arrojado algunos indicios con impacto positivo en la marcha de la economía del país.

Las principales novedades surgen en el plano interno. El objetivo prioritario del gobierno se podría resumir en llegar a las elecciones legislativas de octubre con un alto nivel de consumo, impulsado por el gasto público y el crédito, una tasa de infl ación estable pero elevada, en torno a los niveles del año anterior, y niveles de reservas con tendencia al alza. Para alcanzar esta meta, resulta fundamental contener las expectativas de infl ación a través de un cierre rápido de acuerdos salariales en niveles cercanos al 22% anual y mantener un tipo de cambio marginal estable. Hasta mediados de marzo, no hubo avances significativos y por el contrario, en un contexto de fuerte aumento de expectativas de infl ación, se presentaban grandes difi cultades para cerrar negociaciones por ajustes de salarios y sostener el nivel de reservas de divisas.

Uno de los obstáculos para avanzar en las negociaciones salariales fue la insatisfacción de la dirigencia sindical en torno a la disminución de la presión tributaria sobre salarios generada por el anuncio del aumento de los niveles mínimos de ingresos no gravados con impuesto a las ganancias. Desde hacía tiempo, había una gran expectativa en torno a la posibilidad de recomponer el ingreso disponible de los asalariados a través de esta medida pero la decisión final se encontró distante de lo esperado por la dirigencia sindical. Más allá de esto, el factor que más deterioro las posibilidades de acelerar el cierre de negociaciones por ajustes de salarios fue, durante diciembre y enero, la aceleración de la tasa de infl ación y el salto en la cotización del tipo de cambio marginal, impulsado por la fuerte emisión monetaria del Banco Central en diciembre para cubrir los elevados requerimientos de financiamiento del gobierno nacional.

La dificultades para avanzar en la defi nición de acuerdos salariales presenta un doble efecto negativo sobre la economía; por un lado, genera incertidumbre en torno a la tasa de infl ación esperada para el 2013 y por lo tanto suma nuevos obstáculos al escaso ritmo de inversión, y por otro lado, retrasa la recuperación del consumo debido a la demora para recomponer el poder adquisitivo de los salarios.

Por el lado de las reservas, las expectativas de mayor devaluación del peso disminuyeron el ritmo de liquidación de divisas por exportaciones de granos en tanto que la prohibición de transferir fondos al exterior y el creciente atraso cambiario frenó el ingreso de dólares por fi nanciamiento externo. A ello se agrego la continuidad en el retiro de depósitos bancarios en moneda extranjera. En resumen, pese al cepo cambiario, disminuyó la oferta de divisas al Banco Central en tanto que se mantuvo un alto nivel de demanda por retiro de dólares. El resultado fue y continúa siendo la gran difi cultad del Banco Central para sostener el nivel de reservas internacionales.

Dado que el ritmo de emisión de moneda continuó la tendencia alcista y, pese a los estrictos controles dirigidos a restringir la comprar de moneda extranjera, el nivel de reservas se mantuvo estancado, los ahorristas percibieron un creciente deterioro del respaldo en divisas del dinero en circulación y por ello, un mayor riesgo de devaluación del peso. Finalmente esta expectativa resulta convalidada por el aumento de la demanda y la retracción de la oferta en el mercado de cambios no ofi cial. En líneas generales, esta situación fue lo que se observó en el primer bimestre del año con un gran salto en la cotización del dólar marginal hasta niveles cercanos a los $8 generando un importante desequilibrio que alimentó expectativas en torno a un posible cambio de régimen con la introducción de tipos de cambios múltiples.De esta forma, la expectativa de devaluación e infl ación, sumaba más incertidumbre a la negociación salarial y por lo tanto alejaba la posibilidad de acuerdos y de recuperación del consumo. Por ello, una vez más, como medida estabilizadora, el gobierno optó por imponer un congelamiento transitorio de precios en principio hasta el mes de abril. La medida logró forzar una disminución temporaria en la tasa de crecimiento de los precios (confi rmado por las estimaciones privadas de infl ación del mes de febrero). Sin embargo, la medida no logró despejar las expectativa de mayor infl ación al no tener efecto sobre factores que explican el aumento creciente de los precios (principalmente el aumento de la emisión de moneda para fi nanciar un creciente défi cit fiscal). Se trata de una herramienta para ganar tiempo, mientras se idean salidas a otros desequilibrios o con suerte, se espera que tiendan a estabilizarse.

A principios de marzo, la cotización del dólar paralelo pareció haber encontrado un equilibrio momentáneo. Igualmente, esto no resulta sufi ciente para descomprimir las expectativas de devaluación por cuanto se espera que el gobierno diticilmente tome medidas para corregir el défi cit, al menos hasta que lleguen las elecciones de octubre y por lo tanto, cabe esperar que en los próximos meses se acentúe su dependencia del fi nanciamiento a través de la emisión de moneda del Banco Central.

Debido a las difi cultades antes señaladas para aumentar el nivel de reservas, cabe esperar que se mantengan las restricciones a las operaciones con divisas y por ello, no se encuentran razones para proyectar mejoras sustanciales en el mercado inmobiliario y el sector de la construcción, excepto por el impulso que pueda signifi car una mayor obra pública y las políticas de expansión del crédito.

En cuanto al nivel de actividad, de acuerdo el EMI, la industria habría exhibido una mejora en enero aunque muy leve y por debajo de lo esperado. El freno a la desaceleración se advierte en la tendencia en los últimos meses de las variaciones con respecto a igual mes del año anterior (noviembre: -1.4%, diciembre; -3.4% y enero: 0.2%) y de la variación mensual sin efectos estacionales (noviembre: -2.1%, diciembre: -0.1% y enero: 0.6%). En cuanto a las exportaciones, comparando enero con respecto a igual del año anterior, pese a la mejora de los precios, la caída de volúmenes determina un menor ingreso de divisas. El mayor retroceso de cantidades en términos interanuales se observa en manufacturas de origen agropecuario (-20%) y energía (-28%).

 

Perspectivas

Más allá de que se concuerde o no con el diagnóstico ofi cial, la marcha de la economía dependerá de la lectura que haga el gobierno y de las medidas que fi nalmente decida tomar. Para ello resulta útil intentar clarificar sus metas. El objetivo prioritario consistiría en llegar a las elecciones con un nivel de actividad elevado, aunque con baja tasa de crecimiento del PBI, y una tasa de infl ación estable pero elevada.

A la luz de la creciente inestabilidad de precios y difi cultad para reactivar la economía, este objetivo plantea dilemas. Una de estas disyuntivas se encuentra entre el propósito de impulsar el consumo de los próximos meses a través de un mayor crecimiento del gasto público fi nanciado con aumentos de emisión monetaria y el riesgo de aceleración de la tasa de infl ación que esta medida conlleva.

En los últimos años, la principal herramienta para contener el alza de los precios resultaba la estabilización del tipo de cambio ofi cial pero al costo de un creciente atraso cambiario y pérdida de competitividad de exportaciones. A partir de este año, el último recurso para fi nanciar el gasto público, el impuesto infl acionario, comienza a encontrar límites. En una economía estancada, el nivel actual de infl ación frena inversiones, y amenaza con afectar el consumo debido a la difi cultad para acordar subas de salarios de una magnitud similar al incremento esperado de los precios. Y aún en el caso que se impusiesen aumentos salariales superiores a la infl ación, el impacto sobre el gasto igual llegaría por una reducción de la demanda de empleo. De modo que lo que limita la continuidad de la política de financiamiento con aumento de la emisión monetaria es su efecto negativo sobre los tres impulsores de la actividad económica: consumo (a través de un menor salario real o demanda de empleo), inversión (a través de la incertidumbre sobre la rentabilidad esperada por la inestabilidad de los precios) y exportaciones (a través del atraso cambiario). A ello se suma la evidente difi cultad de los gobiernos provinciales (en modo particular, la provincia de Buenos Aires) para equilibrar sus finanzas porque al aumentar la tasa de infl ación, se observa que el crecimiento de sus gastos (básicamente remuneración de empleados públicos) sobrepasa el de los recursos propios; generando un clima con claras repercusiones negativas sobre el nivel de actividad.

Por otra parte, al aumentar la infl ación, la expectativa creciente de devaluación, alimentada por las restricciones para operar en el mercado de divisas (cepo cambiario), facilita que el exceso de moneda en circulación se canalice al mercado marginal convalidando tipos de cambios cada vez mayores. Al aumentar la diferencia entre el tipo de cambio oficial y el marginal, se vuelve a acrecentar la expectativa de un peso más devaluado. Por esta realimentación entre brecha cambiaria, aumento de la emisión y expectativas de devaluación, crece la amenaza de precios cada vez más inestables. En este contexto, puede entenderse la reaparición de debates sobre planes de estabilización.

Uno de las alternati vas para contener las subas del tipo de cambio marginal podría ser el aumento de la tasa de interés de los depósitos bancarios. Este camino plantea una nueva disyuntiva, dado que signifi caría un encarecimiento del crédito y por lo tanto, interferiría con el objetivo de sostener el ritmo de crecimiento de la actividad económica.

Otra opción sería aumentar la tasa de devaluación del peso en el mercado ofi cial. El problema es que en la medida que no se contenga la emisión de moneda, se mantiene la creencia de que la brecha se mantenga e inclusive crezca, por lo que esta devaluación se traslada a la cotización del mercado de cambios paralelo y a los precios, neutralizando la mejora de competitividad buscada para los sectores exportadores.

En adelante, la duda se centra en la posible agudización de desequilibrios (tipo de cambio e infl ación) que obliguen a una respuesta drástica por parte del gobierno; signifi cando esto último una reformulación amplia de la política actual. Si la situación pudiera mantenerse – es decir, el dólar marginal se estabiliza y la infl ación no supera el umbral del 30% anual -, la mayor posibilidad consistiría en que el gobierno mantenga los lineamientos actuales (cepo cambiario, controles de precios, aumento del gasto público fi nanciado con emisión, créditos a tasas subsidiadas), y en la medida que se presenten complicaciones, ensaye algunos ajustes marginales y graduales del modo más desapercibido posible (suba de tarifas energéticas, absorción de la expansión monetaria, aumento de tasa de interés, fl exibilización parcial de restricciones para importar o transferir benefi cios al exterior).

Si los desequilibrios se agudizarán y resultará necesaria una intervención drástica para estabilizar las expectativas (es decir, adoptar medidas que signifi quen una reformulación amplia de la política actual), se plantea un segundo interrogante sobre el tipo de decisiones que fi nalmente se adopten para contener los desbordes infl acionarios. En este caso, el gobierno no tendría margen para evitar la eliminación del fi nanciamiento del défi cit con emisión monetaria y frente a esta necesidad, enfrentaría las siguientes opciones: (1) generar nuevo fi nanciamiento, por ejemplo a través de mayor deuda o nuevas expropiaciones, (2) reducir el défi cit a través de una fuerte reducción en la tasa de crecimiento del gasto público con o sin aumentos de la presión tributaria. En cualquier caso, y recordando las respuesta de política económica de los últimos años, cabría esperar una intensifi cación de controles sobre precios y tipo de cambio.

En este planteo de posibles salidas, una devaluación importante (incluyendo la comentada implementación de cambios múltiples) y/o un ajuste fuerte de tarifas de servicios sin un plan creíble en torno al control de la emisión que posibilite contener las expectativas de infl ación representarían medidas insufi cientes.

Por lo señalado hasta este punto, en la configuración de los posibles escenarios para los próximos meses el punto crítico consistirá en monitorear el riesgo de que se acentúen los desequilibrios de precios, Por ello, habrá que prestar atención a variables críticas como la tasa de infl ación privada, la relación entre base monetaria y reservas del Banco Central, la evolución del tipo de cambio paralelo, la marcha de las negociaciones por ajustes de salarios, la evolución del déficit fiscal y la evolución del nivel de actividad.

Por último, un elemento que determinara un agravamiento o mejora con respecto a la situación actual será la resolución de la Justicia de Estados Unidos de América con respecto a la demanda planteadas por tenedores de titulos públicos que no accedieron a las reestructuraciones de deuda propuestas por la Argentina. Hasta el momento, la Corte ha dado pocos indicios sobre la resolución fi nal más allá de ordenar la presentación de un plan de pagos, para lo cual el gobierno argentino elabora una propuesta de canje de titulos. Si la misma fuera aceptada, signifi caría un avance en dirección a revertir el aislamiento del país en el mercado internacional de capitales aunque por ello no cabe esperar que se revierta la falta de fi nanciamiento externo en el corto y mediano plazo. Por el contrario, si se rechaza el planteo, será necesario buscar una rápida salida para cumplir con los próximos vencimientos de deuda pública a pagar en Estados Unidos para no incurrir en una nueva cesación de pagos y colocar al país en una situación muy comprometida no solo por los pagos que deberá hacerse a las partes demandantes sino por el riesgo de nuevas demandas de los tenedores de titulos que aceptaron ingresar al canje de 2005 y 2010.

Abstract de la nota publicada en Indicadores de Actividad Económica (IAE). Si desea recibir la versión completa del informe vía mail, contáctenos a info@creebba.org.ar, o bien puede acceder al archivo haciendo clic aqui.

volver atrás

 

 


 

Situacion del mercado de combustibles en Bahia Blanca

En este informe se mencionarán puntos salientes del mercado de combustibles, partiendo de un análisis a nivel país y llegando a datos de la ciudad de Bahía Blanca. El estudio de mercado desarrollado para la ciudad presenta datos de localización, marcas, volumen de combustible comercializado, número de bocas de expendio, evolución de precios y salarios relacionado con la actividad del sector.

Las fuentes principales utilizadas son la Secretaría de Energía, la Asociación de Estaciones de Servicio del Sur (ADESS), la Federación de Expendedores de Combustibles y Afi nes del Centro de la República (FECAC), la Federación de Empresarios de Combustibles de la República Argentina (FECRA), la Confederación de Entidades del Comercio de Hidrocarburos y Afi nes de la República Argen� na (CECHA), la Asociación de Estaciones de Servicio (AES), el Sindicato de Obreros de Estaciones de Servicio, GNC, Garages, Playas de Estacionamiento y Lavaderos de Autos de la Capital Federal y Provincia de Buenos Aires (SOESGyPE), la Administración Federal de Ingresos Públicos (AFIP), el Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC), sitios webs especializados como enernews.com, surtidores.com e inversorenergético.com, y notas periodísticas elaboradas por consultoras o diarios del país.

 
Abstract de la nota publicada en Indicadores de Actividad Económica (IAE). Si desea recibir la versión completa del informe vía mail, contáctenos a info@creebba.org.ar, o bien puede acceder al archivo haciendo clic aqui.

volver atrás

 


 

Remuneraciones docentes en la provincia de Buenos Aires

El inicio de 2013 se encuentra marcado por las difi cultades para comenzar el ciclo lectivo en las escuelas de la mayoría de las provincias del país, siendo Buenos Aires uno de los territorios donde el reclamo adquiere mayor relevancia, no tanto por la legitimidad o no del mismo, sino por el impacto que tiene una medida de esta magnitud sobre los niños en edad escolar, dada la concentración poblacional que existe en la provincia.

En la provincia de Buenos Aires la cantidad de establecimientos educativos en todos los niveles y modalidades es de 21.400 aproximadamente, de los cuales el 67% es de gestión pública y el resto de gestión privada. Asisten, en total, algo de 4,5 millones de alumnos desde el nivel inicial hasta el nivel terciario. De acuerdo a las proyecciones de la Dirección de Estadística de la provincia esto representaría cerca del 30% de la población bonaerense.

El problema principal se origina en los establecimientos de enseñanza de gestión pública, pero también hay repercusiones en algunos que corresponden a la gestión privada, en virtud de la coincidencia en los reclamos de uno y otro sector. Del análisis se desprende que las remuneraciones no difieren sustancialmente entre sí.

El objetivo de este análisis es brindar una perspectiva de más largo plazo para evitar circunscribir el reclamo a lo ocurrido en los últimos meses o en el último año, tomando entonces datos disponibles desde 1993 hasta llegar a la propuesta de 2013.

 
Abstract de la nota publicada en Indicadores de Actividad Económica (IAE). Si desea recibir la versión completa del informe vía mail, contáctenos a info@creebba.org.ar, o bien puede acceder al archivo haciendo clic aqui.

volver atrás


 

 

Poder adquisitivo de los salarios y bienes raices

Los contextos inflacionarios se caracterizan, entre otras cosas, por generar importantes cambios en los precios relativos y distorsiones en los valores de referencia de la economía. Estos fenómenos introducen, en alguna medida, situaciones denominadas “de ilusión monetaria”, en las que ajustes meramente nominales pueden ser interpretados, al menos parcialmente, como mejoras en el poder adquisitivo. Aunque en países como Argentina, con vasta historia inflacionaria y procesos de aprendizaje por parte de los agentes, los fenómenos de ilusión monetaria se reducen, las defi ciencias en las señales de mercado, alteradas por las subas dispares difi cultan la toma de decisiones en base a una correcta información. En el caso particular argentino, a los cambios de precios relativos propios de la inflación se suman los sesgos de información introducidos por las restricciones en el tipo de cambio en la búsqueda por parte del gobierno de un “ancla” nominal, la creciente brecha entre el dólar ofi cial y el paralelo, la regulación de tarifas, los acuerdos de congelamientos de precios, los cuestionados cálculos ofi ciales de la inflación, la falta de valores de referencia en determinados mercados como el inmobiliario, etc.

En tal contexto como el descripto, los agentes económicos encuentran crecientes difi cultades para una correcta apreciación de su situación en términos reales con respecto a diversos parámetros. En particular, un mercado que se ha visto particularmente afectado por las restricciones cambiarias, el desdoblamiento del dólar, las distorsiones de los precios y los comportamientos especulativos de referencia es el inmobiliario, en donde buena parte de la oferta se ha retirado y la demanda se ha visto sensiblemente afectada.

¿Cómo ha cambiado la situación de los potenciales demandantes de inmuebles en términos reales? ¿Cómo ha evolucionado el poder adquisitivo de los salarios frente a la escalada de precios de los bienes raíces? ¿En qué medida se ha incrementado el esfuerzo necesario de la clase media para acceder a una vivienda propia? El presente articulo intenta, a través del repaso de las variables críticas del sector, responder a estos planteos. Para ello comparará salarios y cotizaciones de propiedades estandarizadas antes de la salida de la convertibilidad y en la actualidad, a fi n de esclarecer el cuadro de situación.

 
Abstract de la nota publicada en Indicadores de Actividad Económica (IAE). Si desea recibir la versión completa del informe vía mail, contáctenos a info@creebba.org.ar, o bien puede acceder al archivo haciendo clic aqui.

volver atrás


 

 

Superficie media agropecuaria. Un escenario actual inviable

La situación estable en términos de valores nominales que caracteriza a la ganadería bovina desde el año 2011 en un contexto de incremento en el nivel general de precios, plantea un interrogante relacionado a la viabilidad de la superficie media agropecuaria a nivel local. En este sentido, considerando el perfil productivo que caracteriza al partido de Bahía Blanca en donde predomina la ganadería bovina, los sistemas de producción existentes y las superficies operativas reales de cada explotación agropecuaria del partido mencionado, se pretende reflejar en el presente análisis la evolución referida a la superficie necesaria que permita generar los ingresos suficientes para adquirir la canasta de consumo familiar 1 y comparar este resultado con la situación real. El objetivo del informe radica en establecer la evolución de la superficie agropecuaria necesaria para cubrir las necesidades de una familia tipo de 4 personas y al mismo tiempo la evolución normal de la explotación como empresa.

En la actividad ganadera los componentes de la estructura de costos reflejan una tendencia creciente en términos de producto, principalmente a partir del año 2012. De esta manera el sector primario requirió de un mayor nivel de producto para cumplir con los gastos vinculados a la producción y por lo mencionado en el párrafo anterior también para la vida personal. La perspectiva no es alentadora dado que existe un sensible deterioro en los resultados sectoriales teniendo en cuenta los sistemas de producción representativos a nivel local, caracterizados por importantes limitantes productivas. En este estudio se consideraron los modelos utilizados por la oficina local del INTA, en los cuales predominan las prácticas de manejo tradicional carentes de intensificación tecnológica.

La importante pérdida de ingresos reales para el sector ganadero en el actual proceso inflacionario perjudica particularmente a la actividad por sus propias características de inercia productiva y comportamiento cíclico. Uno de los principales factores explicativos del escenario que presenta la ganadería, se encuentra en la política económica nacional de atraso cambiario y restricciones a las exportaciones en un momento del ciclo productivo actual donde se verifica una oferta creciente de carne vacuna. Esto determina que el volumen adicional de carne se comercialice en el mercado interno y dada la imposibilidad de reducir la producción instantánea por aspectos biológicos, la oferta excede a la demanda y las cotizaciones a nivel primario manifiesten una estabilidad respecto a los demás bienes y servicios de la economía. Las perspectivas a nivel sectorial en este contexto y ante una demanda interna que comienza a mostrar síntomas de contracción producto del estancamiento económico observado, plantean un escenario altamente probable de menor inversión, aspecto que muy posiblemente termine afectando el nivel de producción global. La menor o mayor intensidad que presente este proceso, desencadenará en una fase de estancamiento o disminución productiva dentro del ciclo ganadero.

A principios del año actual se produjeron aumentos en las cotizaciones corrientes de la hacienda en pie hasta alcanzar los niveles nominales de marzo del año anterior, mostrando un comportamiento de actualización atrasada respecto a los precios. A pesar de esto se mantiene una pérdida en términos reales equivalente al incremento en el nivel general de precios y en base a la situación económica general, no existen argumentos que permitan anticipar nuevos aumentos en el corto plazo, por lo menos mientras se mantenga una oferta excedente como la observada actualmente. Estos factores describen un marco negativo respecto a la probable evolución de la superficie media agropecuaria requerida en el futuro, por lo que el análisis respecto a su trayectoria previa que se describa a continuación, adquiere el carácter de importante en el sentido de establecer la posición en la que se encuentra el sector a nivel local, en vistas de la proyección expresada anteriormente.

 
Abstract de la nota publicada en Indicadores de Actividad Económica (IAE). Si desea recibir la versión completa del informe vía mail, contáctenos a info@creebba.org.ar, o bien puede acceder al archivo haciendo clic aqui.

volver atrás




SUSCRIBIRSE