Indicadores de Actividad Económica 126

Indicadores de Actividad Económica (IAE) Nº 126
enero
2013

  • Balance y perspectivas de la economía argentina
  • Balance y perspectivas de la regional
 
 

 


Balance y perspectivas de la economía mundial

Durante el año 2012, la economía mundial presentó un cuadro de estancamiento en niveles bajos de crecimiento. Su tasa de expansión medida a través del PBI globalse ubicó en torno al 2,6%, marcando una disminución con respecto al año anterior (3.1%). Una vez más, tras este desempeño global subyacen situaciones diferenciadas, con un alto crecimiento en Asia (superior al 6%), seguido por América Latina y Europa del Este con tasas inferiores (rondando 3%); y en el otro extremo, tasas casi nulas en la zona del Euro (0,2%) y moderadas en Estados Unidos y Japón (2%).

El principal impulso al crecimiento continuó originándose en los países en desarrollo. No obstante, se acortó la brecha en el ritmo de aumento de los ingresos con respecto a países desarrollados. Por un lado, las diferencias en tasas de crecimiento resultaron menores debido a la importante mejora de Japón y leve recuperación en Estados Unidos; y por otro, el efecto negativo de la crisis global sobre países en desarrollo, y que incluso afectó el ritmo de expansión de la actividad económica en China.

El volumen de comercio internacional perdió dinamismo en el 2012, cerrando el año con una variación positiva del 3,2%. De este modo, se afi rmó la tendencia a la reducción en el 2010 (12,6%) y en el 2011 (5,8%). En estos años, presiones políticas han propiciado el retorno de prácticas proteccionistas.

Los principales factores de incertidumbre económica se asociaron a la resolución de la crisis de deuda pública y solvencia financiera en Europa con una evolución positiva en el segundo semestre refl ejada en una menor vola� lidad de mercados fi nancieros), y las dudas en torno a señales de debilitamiento de la marcha de la actividad en Estados Unidos y China.

Las economías más desarrolladas se encontraron con severas dificultades fiscales y altos niveles de desempleo. La posibilidad de aplicación de políticas fi scales expansivas se vio limitada por la débil posición fiscal (alto endeudamiento público), en tanto que el sistema bancario, optaba por una lenta expansión del crédito frente al temor a dificultades de recupero del capital y cobro de intereses.

Abstract de la nota publicada en Indicadores de Actividad Económica (IAE). Si desea recibir la versión completa del informe vía mail, contáctenos a info@creebba.org.ar, o bien puede acceder al archivo haciendo clic aqui.

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Balance y perspectivas de la economía argentina

El año 2012 arroja un balance negativo para la economía argentina. El contexto externo confi rmo los pronósticos desalentadores trazados un año antes. El freno de la economía de Brasil hizo sentir sus efectos sobre las exportaciones de la industria. A ello se sumó una campaña agrícola con un volumen de producción bajo debido a los bajos rendimientos generados por la escasez de lluvias. Esta situación impidió capitalizar los precios de los granos. Todas estas circunstancias anticipaban un año con dificultades y de presupuestos ajustados tanto en el sector público como privado.

El factor no contemplado en las previsiones fueron las medidas radicales adoptadas por la política económica en el primer año de mandato de la nueva administración. Comenzó con un estricto control en los movimientos de capitales a través de operaciones cada vez más restringidas en el mercado oficial de cambios y trabas crecientes a las importaciones. Siguió con la subordinación de la política monetaria a las necesidades de fi nanciamiento del Tesoro Nacional a través de la reforma de la Carta Orgánica del Banco Central. A partir de la sanción de la Ley 26.739, se eliminaron las restricciones para que la autoridad monetaria pueda afectar reservas al pago de servicios de deuda, se aumentaron en forma sustancial los topes de emisión de pesos destinados a fi nanciar al gobierno nacional, y se facultad al Banco Central a regular los montos, tasas y destino del crédito bancario. Pocos meses después, al tiempo que se profundizaba la política de restricciones a las operaciones cambiarias y de comercio exterior, se anuncia la nacionalización de YPF sin indemnización de sus anteriores dueños. La política de estatizaciones seguiría con otras empresas de menos renombre, en tanto que se afi rmaría la intervención estatal a través de fuertes regulaciones como las impuestas a las entidades bancarias (obligación deceder préstamos a pymes y a tasas negativos) y compañías de seguros (imponiendo el destino de sus reservas al fi nanciamiento de proyectos gubernamentales).

 
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Balance y perspectivas de la regional

La actividad económica en Bahía Blanca siguió la tendencia general observada en el resto del país, con un nivel estancado de transacciones a lo largo del año en un marco de gradual aceleración de la infl ación y un ritmo débil de generación de nuevos puestos de trabajo.

La mayor retracción del nivel de actividad se observó en el primer semestre, incluso, se pudo constatar una mayor desaceleración en Bahía Blanca con respecto al resto del país, observándose algunas señales positivas sobre el cierre del año.

El nivel de actividad comercial en la ciudad presenta una estrecha asociación con la evolución de la masa salarial, conformada por empleos y salarios. Un dato significativo del año es el estancamiento del crecimiento del salario real. De acuerdo al índice de salarios elaborado por INDEC, si se toma como referencia los niveles de noviembre de cada año, en 2011 se registró un crecimiento del 28% y del 26% en el 2012. Dado que la infl ación de 2012 se ubicó más de un punto por encima del año anterior (25.3% en el 2011 y 26.6% en el 2012), la variación salarial una vez descontado el aumento de precios habría pasado de cifras positivas en el 2011 (2.2%) a negativas en el 2012 (-0.7%). En otras palabras, la combinación de un menor ritmo de aumento de salarios y un aumento de la infl ación, habría determinado una disminución del salario en términos reales. Cabe agregar que el impacto mayor sería sobre las remuneraciones de la administración pública, dado que en los dos últimos años presentaría un importante deterioro en el poder adquisitivo. La disminución del salario real en el sector habría sido superior al 7%.

 
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