Indicadores de Actividad Económica 125

Indicadores de Actividad Económica (IAE) Nº 125
noviembre 2012

 

 


Déficit de inversión privada

Una de las variables que más ha acusado el impacto del cambio de escenario desde fines del año pasado ha sido la inversión. De acuerdo a la última información ofi cial, al segundo trimestre del 2012, último dato disponible, la inversión bruta interna fija medida a precios constantes, exhibió una disminución del 15% si se la compara con igual período del año anterior.

El monto de inversiones privadas se ubicaba en torno a los 445 mil millones de pesos corrientes por año, con una participación de poco menos del 20% del PBI. De este total, unos $290 mil millones (65%) corresponderían a construcciones y el saldo restante a equipos durables de producción ($155 mil millones, 35%).

Dado que una parte preponderante de las construcciones se destina a vivienda y por lo tanto, representaría en estos casos una asignación de ingresos a bienes de consumo durable, en particular resulta interesante analizar el comportamiento de la inversión en equipos. Por otra parte, la tendencia observada en los últimos años al retraso del aumento del tipo de cambio con respecto a la infl ación y el rendimiento negativo de las colocaciones en el sistema financiero, han generado un impulso adicional a la construcción, llevándola a niveles superiores a los que cabría esperar en circunstancias normales para el sector.

La inversión en equipos durables de producción se conforma por maquinarias y equipos de transporte. En ambos casos, se puede diferenciar las compras de equipamientos en el exterior (importaciones de bienes de capital) de las realizadas a proveedores nacionales. Un año atrás – tercer trimestre -, su participación sobre el PBI medido en términos corrientes, alcanzaba un máximo histórico de 11%. A partir de este punto, esta relación descendió al 7%. De mantenerse en estos niveles durante la segunda mitad del año, la relación entre inversiones y PBI se ubicaría en niveles similares a la recesión del 2009, con la salvedad que en aquel año el producto bruto cayó en tanto que para este año se espera un crecimiento leve de la economía.

De verificarse esta situación, se vería comprometida la posibilidad de sostener el ritmo de crecimiento de la economía, la demanda de empleo, la productividad laboral, el salario real y el consumo privado. Por ello, resulta relevante explorar posibles señales sobre la marcha de la inversión en la actualidad.

Dado que las estadísticas sobre inversión se publican con un retraso de meses, debe recurrirse a otras variables auxiliares con el propósito de trazar un panorama de lo que cabe esperar en materia de inversiones en el resto del año. Una parte importante de la información buscada se encuentra en los registros de comercio exterior. De la inversión total en equipos durables de producción, más del 50% corresponde a importaciones de maquinarias y equipos de transporte.

De acuerdo a los informes de intercambio comercial elaborados por INDEC, durante el tercer trimestre del año se observó un importante aumento de importaciones de bienes de capital (+42% con respecto al segundo trimestre) y de partes y accesorios de equipos (+22%). De mantener estos niveles en el cuarto trimestre, el año cerraría con un nivel de importaciones de bienes de capital 9% por debajo de los niveles alcanzados en el 2011. De confi rmarse estos pronósticos, la caída en las compras de equipos de producción y sus componentes contribuirán con una disminución de la inversión en equipos durables de producción del 4,5% en el año 2012 y cercana al 2% en la inversión bruta interna fi ja. El resultado dependerá principalmente del propio gobierno y su decisión de acentuar, mantener o flexibilizar el ritmo de autorización para ingresar mercadería extranjera al territorio nacional.

La producción nacional de bienes de capital y material de transporte se ve refl ejada por la encuesta industrial del INDEC, en la evolución de índices de producción de actividades tales como la fabricación de maquinarias electrónicas y equipos de transporte. En estos casos, la información disponible llega hasta el segundo trimestre y en general, se observan bajas en el nivel de producción de hasta el 15% anual.

Del segundo semestre, solo se pueden obtener indicadores muy parciales tales como la venta de maquinaria agrícola de origen nacional que presenta como balance del tercer trimestre del año una importante reducción en el número de unidades vendidas de sembradoras e implementos (superior al 30%) y en menor medida de tractores (-5%). En un cuadro en general negativo para el sector, la excepción es el aumento de ventas de cosechadoras (+13%).

Como dato complementario se presenta la evolución de las ventas de camiones y camionetas en el país. En el período que va desde julio hasta octubre (incluido), el segmento de camiones registro una baja del 23% comparado con igual período del año anterior. En el acumulado de los primeros diez meses del año el balance es negativo con una caída del 13%. Estos resultados contrastan con las ventas de camionetas; en este segmento se observa una recuperación en el período julio-octubre (+4% interanual), lo que permite mejorar el balance de los diez primeros meses arrojando una caída leve (-3%).

En líneas generales, y a partir de datos parciales, insufi cientes para trazar una evaluación general, no se observan indicios de cambios sustanciales que permitan anticipar un incremento en la venta de equipamiento de producción de origen nacional. En el mejor de los casos, un mayor ritmo de producción y ventas en el segundo semestre compensaría la baja registrada en la primera mitad del año.

Como se señalo antes, la inversión bruta interna fi ja se compone del gasto en equipo durable de producción y la construcción. Esta última categoría comprende la construcción por parte del sector privado de viviendas residenciales y otros tipos de obras para uso no residencial. El indicador sintético de la construcción elaborado por el INDEC refl eja una contracción importante de la actividad en el transcurso del año aunque con algún signo de recuperación a partir de septiembre, con una mejora en términos desestacionalizados, del 4,8% con respecto a agosto. Otros indicadores tienden a ratifi car este cuadro. En septiembre se observa un aumento de la producción de asfalto (+16%) y cemento (+8%) con respecto a agosto, aunque estas mejoras resultan insufi cientes para revertir un balance anual negativo en ambos casos.

A partir de lo señalado, cabe esperar una variación negativa para la inversión bruta interna fija, particularmente por la fuerte caída en el primer semestre impulsada por las trabas a las importaciones a bienes de capital y por el freno a la construcción, y que no alcanzarían a ser contrarrestados por la fl exibilización de controles y algunas señales de normalización de la actividad productiva a partir del tercer trimestre.

Cabe agregar que la inversión bruta interna fija no comprende los gastos de capital del sector público. El marcado deterioro de las fi nanzas públicas ha forzado ajustes que llegaron a la inversión pública. El monto pagado, incluyendo transferencias a provincias con destino a gastos de capital, en lo que va del año aumento un 12% en términos corrientes con respecto al mismo período del año anterior y se profundiza el recorte en el tercer trimestre con una caída del 9% en términos nominales, focalizada en una fuerte reducción de transferencias a provincias (-18%). Esta variación refl eja una importante contracción en términos reales, dado que la inflación del período se ubico muy por encima de este nivel. Estos datos confi rman que la caída de la inversión privada es acompañada por un fuerte recorte de gastos de capital del gobierno.

Para el año próximo, la mejor perspectiva para la tasa de crecimiento de la economía – con pronósticos entre el 3 y 4%- debería estar acompañada por el aumento de la tasa de inversión que en circunstancias normales tiende de modo procíclico. A ello se suman amplias facilidades de financiamiento para el crédito a empresas a partir de políticas expansivas del Banco Central. No obstante, si bien puede haber planes de inversión, estos se ven postergados por la difi cultad para predecir sus resultados debido a la amenaza generada por una infl ación creciente, la falta de respuestas del gobierno para revertir el atraso cambiario, el cuasi cierre del mercado de divisas y el clima de inestabilidad política. En algún momento, estos factores “micro” que afectaban a actividades puntuales, por acumulación de efectos pueden impactar de forma significativa en la macro, aun con contextos internacionales favorables. El estancamiento de la inversión agregada podría ser una evidencia en este sentido. 
 

Abstract de la nota publicada en Indicadores de Actividad Económica (IAE). Si desea recibir la versión completa del informe vía mail, contáctenos a info@creebba.org.ar, o bien puede acceder al archivo haciendo clic aqui.

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Características estructurales de la economía local

La nota presenta como objetivo reconocer aspectos de la estructura económica de la ciudad de Bahía Blanca tomando como base los datos del Censo Nacional Económico presentados al año 2004. Para ello, se presentarán indicadores que determinen la especialización, diversificación y concentración de la economía bahiense, tomando como referencia la estructura económica del país.. Dentro de los indicadores presentados se encuentran el cociente de localización regional (CLR), el Índice de Herfindahl-Hirschman (IHH), el coefi ciente de diversifi cación (CD) y el indicador denominado número de sectores equivalentes (NSE). Principalmente se trabajará con el dato de valor agregado expresado tanto en Argentina como en Bahía Blanca para los distintos sectores, a un nivel de desagregación de dos dígitos del Código Industrial Internacional Uniforme (CIIU). Para algún caso podrán presentarse también indicadores respecto a empleo y establecimientos en cada una de las dos jurisdicciones mencionadas.

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Restricciones a la inversión en ganadería

La evolución de algunos indicadores del sector ganadero regional permite observar cambios respecto a las existencias vacunas en los últimos dos años. En base a las primeras campañas de vacunación anual durante el periodo 2011-2012 el stock acumula un crecimiento del 13%, revirtiendo la abrupta tendencia decreciente del periodo 2007-2010, aunque todavía se ubica cerca de un 25% por debajo del que existia al inicio del ciclo de liquidación. La etapa de recomposición en las existencias se produce en un periodo caracterizado por cotizaciones promedio de la hacienda en pie que duplican los máximos históricos en dólares corrientes. En un marco general de certidumbre económica, este escenario debería generar los incentivos sufi cientes para que la inversión se canalice hacia esta actividad y acelere el ciclo de recuperación. Pero la actualidad muestra una realidad distinta dado que la tasa de crecimiento del stock se ha reducido en el periodo 2011-2012 y en el siguiente análisis se pretende encontrar cuales podrían ser las razones principales que explican esta evolución.

El proceso productivo en la ganadería vacuna requiere un largo periodo de tiempo para cumplir el ciclo completo desde que se toma la decisión de inversión hasta que se obtiene el resultado de la misma. Esto determina una de las principales barreras de ingreso y en donde el contexto económico-político general a nivel país, cumple un rol importante dado que la actividad demanda un marco de estabilidad prolongado en el tiempo. Actualmente el capital necesario para ingresar a la ganadería es elevado en términos históricos y dado el marco de incertidumbre macroeconómica, el riesgo asociado a la actividad es alto. Al mismo tiempo la evolución del mercado cambiario durante el último año y sus implicancias en las decisiones de inversión dentro del sector representan una limitante adicional a la entrada. Se subraya este factor porque la política cambiaria en los últimos meses ha distorsionado las expectativas sobre la trayectoria futura del tipo de cambio ofi cial. Estos aspectos sumados al análisis de otros indicadores sectoriales, se abordarán en el presente estudio con el objeto de fundamentar el comportamiento relacionado a la inversión sectorial en los últimos dos años.

 
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Sector educativo bahiense

Como parte del programa de estimación del aporte de los diferentes sectores a la economía local se encuentra el cálculo correspondiente al sector de enseñanza. En estudios anteriores se avanza sobre el sector educativo de gestión pública, mientras que en esa ocasión se completan los cálculos correspondientes a los establecimientos de gestión privada. La educación presenta particularidades que deben ser contempladas al momento de evaluar la situación del sector, especialmente si se tiene en cuenta la forma de fi nanciamiento adoptada en la provincia de Buenos Aires, la que repercute directamente sobre los resultados en el partido de Bahía Blanca. A lo largo del estudio se analiza la oferta educativa según niveles y modalidades, el impacto sobre la generación de empleo docente y las remuneraciones, contrastando los resultados obtenidos con el resto de los sectores de la economía.

 
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Tendencias de la construccion y mercado inmobiliario

El seguimiento de los indicadores de la economía real proporciona elementos claros y objetivos para realizar, junto con la observación de otras variables, una evaluación del cuadro actual, las tendencias y las perspectivas de la economía en su conjunto. En el actual contexto, caracterizado por una desaceleración y caída de distintos indicadores de actividad, infl ación sostenida, restricciones en el mercado cambiario, retracción en el crédito al sector privado y expectativas crecientemente desalentadoras, interesa particularmente analizar el impacto sobre el sector de la construcción y el mercado inmobiliario, por su efecto multiplicador y su papel dinamizador en la economía real. A nivel local se dispone de diversos indicadores cuya lectura permite obtener un diagnóstico preciso de la situación y perspectivas de la construcción y la actividad inmobiliaria: cantidad de emprendimientos autorizados por el municipio, superfi cie cubierta proyectada, costos de obra, cotizaciones inmobiliarias, actos de compraventa escriturados, montos operados e hipotecas inscriptas, entre otros. La presente nota abordará el análisis de los mencionados indicadores, a fin de obtener conclusiones sobre el desenvolvimiento reciente del sector y las perspectivas que a partir del mismo pueden plantearse.

 
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