CREEBBA - Indicador de Actividad Económica - IAE Nro. 109

Indicadores de Actividad Económica (IAE) Nº 109
marzo 2010

 


Nota Editorial: Regreso a viejas prácticas

La discusión en torno a la apropiación de reservas del Banco Central por parte del gobierno, los reiterados conflictos entre poderes del estado y la aceleración de la  inflación significaron un cambió drástico a las expectativas de recuperación que cabía esperar durante el resto del año. Los pronósticos de crecimiento de la actividad económica, respaldados por el aumento de la demanda externa y la producción agrícola, se mantienen pero con el interrogante de la magnitud del efecto contractivo sobre la actividad por la incertidumbre que posterga decisiones económicas y la posible intensificación de la fuga de capitales.

Después de haber votado un presupuesto y sin que medien cambios de contexto internacional significativos que justifiquen una drástica revisión de escenarios, el gobierno reconoce públicamente su insolvencia para atender los compromisos de deuda del año y planteando la necesidad ineludible de apropiarse de reservas del Banco Central.

Esta declaración pública por parte de la máxima autoridad del estado, en forma implícita conllevaría admitir que el cálculo presupuestario resulta una ficción y solo el cumplimiento de procedimientos institucionales sin mayor relevancia, impuestos por la práctica democrática. Por el contrario, en cualquier organización pública o privada el presupuesto tiene un rol gravitante como herramienta para ordenar acciones y evaluar su viabilidad financiera. El presupuesto requiere asumir compromisos. Estos limitan la discrecionalidad pero generan confianza. La falta de un cálculo claro sobre la composición y nivel de gastos del gobierno y sus fuentes de financiamiento, revela una carencia elemental en la organización económica del país y el apego generalizado por decisiones de muy corto plazo. Como nadie sabe verdaderamente la situación fiscal, la mayoría de los ahorristas opta por mantener posiciones de alta liquidez, tornando general la percepción de una corrida inminente, aun siquiera cuando no están dadas las condiciones para que esto ocurra. El origen de estas coberturas excesivas o sobreprotecciones tan perjudiciales para la economía es el precio que debe pagar el gobierno por subestimar la importancia de la reputación y la provisión de información confiable.

El déficit de financiamiento, al plantear la duda elemental sobre cual es la verdadera situación fiscal del gobierno, genera una perspectiva preocupante para el resto del año. Si finalmente a partir de una negociación política, no se rechaza la transferencia consumada de reservas al tesoro, la perspectiva es la de un Banco Central maniatado por la necesidad de financiar al gobierno y por lo tanto, sin posibilidad de implementar una política monetaria restrictiva que permitan frenar el proceso inflacionario. Por otra parte, la transferencia de utilidades del Banco Central al gobierno nacional va en la misma dirección al aumentar la cantidad de dinero en circulación. Frente a este aumento de la oferta monetaria, los principales instrumentos de absorción de dinero por parte del Banco Central para intentar cumplir con las metas de expansión monetaria, son los encajes bancarios, la colocación de títulos y la venta de dólares.

La aplicación de cualquiera de ellos, deberá ir acompañada por la necesidad de ventas de divisas para estabilizar el tipo de cambio a efectos de contener las expectativas de inflación, con algún alivio temporario en los períodos de liquidación de exportaciones de granos.

La mayor demanda de dólares tiene como contrapartida una demanda menor de pesos y torna más exigente la tarea de control monetario por parte del Banco Central. Una vez más y repitiendo errores del pasado, todo apunta a un exceso de oferta de dinero que alimentará el alza de precios. La evolución de la tasa de inflación de los últimos meses refleja claramente este proceso. De acuerdo al IPC – CREEBBA, en el primer bimestre la tasa mensual de inflación se ubica en promedio a niveles superiores al 2% lo que arroja una tasa proyectada del 25% anual. Hay factores que permiten anticipar que esta tendencia se mantendrá e inclusive se podría acentuar. Además de la escasez de oferta de productos básicos generados por las intervenciones gubernamentales de los últimos años – carne, lácteos, combustibles -, cabe esperar un fuerte reajuste de tarifas de servicios públicos, alzas en actividades que se encuentran a plena utilización de la capacidad instalada y con una demanda creciente, a lo que cabría agregar la presión de costos generados por aumentos salariales y del tipo de cambio en línea con la inflación esperada para el resto del año. Estos desequilibrios de oferta serán convalidados por un aumento de la circulación de dinero debido a la política expansiva que cabe esperar adopte el Banco Central, condicionado por el avasallamiento de la autonomía de la autoridad monetaria y el creciente déficit del sector público.

Esta situación significaría abrir la puerta del retorno a la práctica del impuesto inflacionario y al estancamiento económico que caracterizó la década del ochenta. La razón económica de la situación actual es la tendencia de fuerte aumento del déficit fiscal durante los últimos años, y cuya responsabilidad recae no solo sobre la administración actual sino sobre los restantes integrantes de los poderes del estado, que debieron reclamar más enfáticamente sobre la necesidad de evitar estos excesos y cumplir con los procedimientos institucionales. A partir de diciembre, la asunción del nuevo congreso con supremacía de partidos no oficialistas genera una fuerte presión sobre el gobierno a través de proyectos de ley que condicionan el plan de fuerte aumento del gasto y su financiamiento para el año en curso. La respuesta gubernamental de insistir por la vía del decreto y el enfrentamiento político sumerge al país en un clima de fuerte inestabilidad política, al que se suma el interrogante de cual es la magnitud real del déficit y como se financiará.

Resulta difícil de aceptar el deterioro de las cuentas fiscales de los últimos años considerando que se contó con un tipo de cambio real muy elevado luego erosionado por la inflación, una quita sustancial de la deuda pública, el auxilio de impuestos distorsivos y precios record de los productos exportables. El deterioro se reflejo en la declinante calidad institucional de las fuentes marginales de financiamiento: retenciones móviles, estatización del sistema de previsión social y finalmente reservas del Banco Central.

La salida no ofrece mucho margen de maniobra. En primer lugar debiera sincerarse cuál es el verdadero nivel de gastos a financiar y sus fuentes de financiamiento, lo que conduce a una revisión integral del presupuesto para el año en curso. En segundo lugar, se requiere una señal contundente para contener las expectativas de inflación. El atraso cambiario es una opción pero con costos que recaen principalmente sobre la rentabilidad de las empresas exportadoras. Una reducción sustancial de la tasa de crecimiento del gasto público nominal y un fuerte compromiso del Banco Central para cumplir con las metas del programa monetario de la gestión anterior, resultan complementos indispensables para intentar retomar una situación normal.

El gobierno ha planteado públicamente que no esta dispuesto a reducir la tasa de crecimiento del gasto público. Dado que simultáneamente se compromete a honrar los compromisos de deuda, de modo implícito esta anticipando su objetivo de incrementar ingresos para cerrar el financiamiento, incluyendo el pleno aprovechamiento de aquellos que pudieran aportarle otras organizaciones estatales como la Administración Nacional de Seguridad Social y el Banco Central. Sin acceso a los mercados de deuda voluntaria, el cierre del déficit conduciría a la colocación compulsiva de algún bono y/o aumento de la emisión de moneda.

El gran interrogante entonces será a cuánta emisión de moneda se deberá recurrir para cerrar el déficit financiero del estado. La conclusión en cualquier caso es que cabe esperar una tasa de inflación mayor que probablemente se ubicará en el rango entre el 20 y 30%. Tal como ilustra la experiencia argentina de las últimas décadas, una inflación de esta magnitud tiene efectos muy negativos sobre el crecimiento y la distribución del ingreso y encierra un grave peligro de acelerarse en forma de espiral. En lo que va del año y en un clima de creciente conflictividad social, la salida de capitales y el freno de la inversión son síntomas claros de que el país tiende hacia un proceso de involución, perpetuando el extenso ciclo de paradas y arranques que caracteriza la evolución de su producto bruto interno. La emergencia actual dirige la atención a las vías de financiamiento no inflacionarias del déficit público; y relega a un segundo plano el tema de fondo y es como hará la Argentina para corregir los graves desequilibrios acumulados en los últimos años. Resta un enorme desafío para la próxima administración, pero para eso todavía falta mucho tiempo todavía. Afortunadamente todavía sopla viento de cola y volvieron las lluvias.

 

Abstract de la nota publicada en Indicadores de Actividad Económica (IAE). Si desea recibir la versión completa del informe vía mail, contáctenos a info@creebba.org.ar, o bien puede acceder al archivo haciendo clic aqui.

volver atrás

 

 


 

Los salarios y su poder adquisitivo para nueva construcción

En un contexto inflacionario como el que vive la Argentina desde la salida de la convertibilidad, producida a finales de 2001, interesa determinar si los incrementos nominales que se aplican a las remuneraciones son acordes a las subas generales de precios. Normalmente se compara la evolución de los salarios monetarios con la tendencia del Índice de Precios al Consumidor, a fin de comprobar si la actualización de ingresos resulta consistente con la inflación minorista o si se encuesta rezagada, a fin de extraer conclusiones sobre del poder adquisitivo de los mismos.

Una alternativa al momento de evaluar el poder de compra de los salarios es confrontarlos con el costo de la construcción y con valores inmobiliarios, indicadores estos últimos que también dan cuenta del proceso inflacionario y que además permiten delinear parámetros de calidad de vida, según las condiciones de acceso de la población.

El ejercicio que se propone en este informe es, en primer lugar, comparar la trayectoria de las remuneraciones al empleo formal con la correspondiente a costo de construcción en Bahía Blanca durante la última década. Esto permitirá concluir si los salarios crecieron al ritmo de la escalada de precios en materiales y servicios requeridos para proyectos edilicios o si, por el contrario, se evidencia un atraso salarial en tal sentido. En segundo término se calculará la cantidad de tiempo que una persona con ingresos medios debería trabajar para construir una vivienda estándar en la ciudad, en caso que destinara la totalidad de su remuneración a tal fin. La observación de este indicador a lo largo del tiempo puede arrojar alguna noción sobre la mejora o deterioro de las condiciones de acceso a la vivienda.

 
Abstract de la nota publicada en Indicadores de Actividad Económica (IAE). Si desea recibir la versión completa del informe vía mail, contáctenos a info@creebba.org.ar, o bien puede acceder al archivo haciendo clic aqui.

volver atrás

 


 

Análisis comparativo del mercado laboral bahiense

En períodos de crisis económicas, la dinámica del mercado laboral resulta de suma relevancia. Los salarios que perciben los trabajadores, y el poder adquisitivo de los mismos, es materia central de estudio para poder interpretar la capacidad de compra de la sociedad, como así también, los costos en los que incurrirán las empresas en relación al “factor trabajo”.

En el período actual de turbulencia económica, incertidumbre institucional, inflación importante y aún viviendo resabios de la crisis mundial, el mercado laboral toma protagonismo, al tener que definirse contrataciones y/o despidos, y al necesitarse un nuevo ajuste salarial que no deje rezagado al ingreso respecto del nivel de precios.

En esta ocasión, y como ya se ha hecho en el IAE 105, se volverá a abordar el mercado laboral bahiense, haciendo foco en comparaciones con otros ciudades y con el país en su conjunto sobre una serie de indicadores que puedan reflejar la situación relativa de la ciudad de Bahía Blanca. Un análisis de la evolución del empleo y el desempleo, arrojará en primera instancia el grado de recuperación o no que han tenido las localidades estudiadas. Asimismo, se observará la masa salarial mensual estimada para cada una de ellas, con el objetivo último de alcanzar un salario promedio del lugar. Este vendrá determinado por dos cuestiones: el salario promedio sectorial a nivel país, y la estructura sectorial de cada una de las ciudades analizadas en particular. Esta estructura evidencia el tipo de actividades preponderantes en cada uno de los lugares analizados.

La evolución salarial sectorial determina las ramas de la economía en las cuales los empleados han incrementado sus ingresos en términos reales, si se las compara con un índice de precios que evidencie la trayectoria inflacionaria. Este último dato surge de la estimación del nivel de precios que realiza el CREEBBA.

Como estudio adicional, se incorpora una comparación entre provincias de la evolución de los salarios totales promedio del sector privado medido en términos nominales. De esta manera, podrá observarse cuáles han sido las provincias que han aumentado en mayor medida su salario en el último tiempo.

Una vez obtenido los resultados de manera comparativa, se repasa la situación de Bahía Blanca por separado, observando la evolución de la masa salarial mensual estimada y el salario promedio total estimado de la ciudad.

 
Abstract de la nota publicada en Indicadores de Actividad Económica (IAE). Si desea recibir la versión completa del informe vía mail, contáctenos a info@creebba.org.ar, o bien puede acceder al archivo haciendo clic aqui.

volver atrás

 


El sector petroquímico local durante 2009

En el marco del proyecto de estimación del producto bruto de la ciudad de Bahía Blanca, y continuando con la serie de estudios relacionados con el complejo petroquímico local, se realiza el cálculo del aporte del sector a la economía de la región a partir de la información brindada por las propias empresas y fuentes de consulta secundarias. De los resultados surge la importancia de la actividad petroquímica como generadora de ingresos para la ciudad y su zona aledaña, y se pone de manifiesto que, aún en un escenario donde las empresas ven disminuidos sus márgenes de rentabilidad, el aporte a la región se incrementa sustancialmente en relación con años anteriores. La metodología empleada ha sido detallada en numerosas oportunidades y los aspectos principales pueden encontrarse en el Box 1 de la presente nota. Como resulta habitual, el grupo de empresas analizado es el que integra la Asociación Industrial Química, AIQBB1.

 
Abstract de la nota publicada en Indicadores de Actividad Económica (IAE). Si desea recibir la versión completa del informe vía mail, contáctenos a info@creebba.org.ar, o bien puede acceder al archivo haciendo clic aqui.

volver atrás

 


 

 


Cambio de escenario en la ganadería regional

A nivel nacional, el cambio en los precios para la ganadería y en las condiciones climáticas, parecieran anticipar el fin del ciclo de liquidación del stock bovino. De la misma manera, este escenario podría reproducirse a nivel regional, si la retención compensara la faena y las muertes durante el presente año. Considerando el nivel proyectado de animales que se enviarán a faena durante el presente periodo desde la región, se debería retener una cantidad de animales cercana a las 650 mil cabezas, para lograr detener la reducción del stock regional. Esta cifra es superior a la reducida cantidad de terneros/as existentes según la última campaña de vacunación del año 2009, por lo que esta situación, predice un probable déficit de reposición regional. En este contexto, se plantean posibles escenarios:

· La continuidad en la reducción del stock, dada la actual relación faena/nacimientos.

· La estabilización del stock, si se reduce la faena al nivel de equilibrio.

· La introducción de animales extra-región, si las señales que transmiten los precios actuales, permiten incentivar la inversión.

La favorable modificación en los precios relativos para la actividad ganadera en los últimos meses, permitiría esta tercera opción, aunque dependerá de factores como el acceso al financiamiento, la existencia de expectativas favorables y el clima. Bajo estas condiciones, se podría compensar el probable déficit de reposición e incluso incrementar el stock en un escenario muy optimista, aunque poco probable.

La mejora en los precios, desalienta el consumo del bien e incentiva su mayor producción, efecto que en el mediano plazo, equilibraría el actual desfasaje entre oferta y demanda que se verifica en la comercialización de carne. En este nuevo escenario, es altamente probable que se alcance un nuevo equilibrio entre oferta y demanda, en un punto que muestre una menor cantidad en un nivel de precios superior al anterior equilibrio.

Este tercer escenario, dependerá de las decisiones de inversión que se tomen a nivel de la producción primaria o las que provengan desde otros sectores que tengan intenciones de invertir en la actividad ganadera. El cambio en las cotizaciones de las diferentes categorías de hacienda, han modificado los resultados en los sistemas de producción ganaderos, dando las señales necesarias para revertir la tendencia que se mantuvo en los últimos 3 años. Por lo tanto, las condiciones para que la región pueda revertir el proceso de liquidación en este periodo, dependerán del ingreso de hacienda desde otras zonas o que la faena se reduzca aún más de lo que se redujo actualmente. La dinámica que presentaba la actividad ganadera regional, hasta fines del año 2009, se ha visto sustancialmente modificada. El cambio de expectativas, permitiría cambiar la tendencia de liquidación de los últimos años, aunque en la región, por lo mencionado anteriormente, esto podría demandar más de un periodo. No obstante esto, la ganadería regional se encuentra ante otra oportunidad, que le permitiría iniciar su recuperación productiva.

 
Abstract de la nota publicada en Indicadores de Actividad Económica (IAE). Si desea recibir la versión completa del informe vía mail, contáctenos a info@creebba.org.ar, o bien puede acceder al archivo haciendo clic aqui.

volver atrás

 




SUSCRIBIRSE