CREEBBA - Indicador de Actividad Económica - IAE Nro. 108

Indicadores de Actividad Económica (IAE) Nº 108
enero 2010

 

 

 


Nota Editorial: Conflicto portuario: un golpe más a la debilitada economía regional

El conflicto del puerto tendrá fuertes implicancias para el futuro económico de la región. La interrupción forzada de la actividad portuaria crea un grave antecedente de inseguridad jurídica por la falta de eficacia en el plano institucional para resolver conflictos a través de las vías y procedimientos normales contemplados por la ley. Además del daño generado por inactividad de las empresas que deben operar en el ámbito portuario, el riesgo de episodios de características similares agrega otros perjuicios con efectos a mediano y largo plazo por la paralización de inversiones a gran escala en proceso de concreción y el posible descarte de otros proyectos en fase de estudio. Inclusive, cabe la posibilidad que algunas empresas afectadas evalúen la posibilidad de reducir su exposición a este tipo de amenazas, considerando planteos o alternativas impensables años atrás.

El puerto y la actividad industrial en su entorno, junto con el sector agropecuario, representan los principales motores de la economía regional. De acuerdo a estimaciones propias, el producto bruto generado en el ámbito del Consorcio de Gestión del Puerto de Bahía Blanca ascendería a más de 300 millones de dólares1. Los puestos de trabajo ascienden a más de dos mil, incluyendo personal contratado. De acuerdo a los registros de aduana correspondientes al año 2008, las exportaciones por vía marítima representan un movimiento anual en torno a los 9 millones de toneladas por un monto cercano a los 3.500 millones de dólares.

La importancia del complejo portuario se ve acrecentada por representar una de las principales oportunidades para propiciar un nuevo despegue de la economía regional a partir de la consolidación del rol de la región como uno de los más importantes centros logísticos del país y área de desarrollo de nuevas industrias, aprovechando la ventaja que supone la concentración de materias primas y la densidad creciente de empresas.

En los últimos quince años, con el nuevo modelo de gestión autónoma, esta función se ha consolidado. Sus buenos resultados se ven reflejados en hechos incontrastables: aumento de embarques, diversificación de cargas y servicios, radicación de grandes empresas e industrialización de productos en zona portuaria.

La última reforma impositiva provincial representó un preludio de inseguridad jurídica2, con la propuesta de crear tributos a las operaciones de exportación e importación realizadas por vía marítima. El conflicto gremial y sus derivaciones, marca un punto de inflexión por cuanto significa un retroceso al extremo de la duda sobre la efectividad de las reglas más elementales para la organización de la actividad económica como la garantía del libre tránsito de personas y mercaderías.

De ahora en más se abre una fuente de incertidumbre que debe ser resuelta con firmeza para disipar cualquier interrogante sobre el futuro. Las soluciones tibias o a medias apenas permitirán un restablecimiento de las operaciones, pero la sola amenaza de que pudiera volver a repetirse el problema será suficiente para desalentar decisiones de inversión a gran escala e inclusive genera la amenaza gradual de un repliegue de las empresas instaladas.

Esta búsqueda de soluciones debe apuntar a recrear un clima que permita primero normalizar la actividad y con el tiempo alentar nuevas inversiones. Por el lado de los inversores, requiere garantizar la estabilidad del marco tributario y legal. Además del requisito elemental de garantizar estabilidad en el marco tributario y legal, eliminar la incertidumbre también impone la necesidad de informar en forma clara y con la mayor objetividad posible sobre el impacto medioambiental de todas las actividades realizadas en zona portuaria: plantas industriales, tratamientos de desechos de la población, tránsito de embarcaciones, obras de dragado y actividades pesqueras dentro y fuera de la ría. La credibilidad de la información dependerá del grado de imparcialidad del informante, su reputación, validez de las metodologías de análisis aplicadas y comunicabilidad de los resultados.

La ambigüedad de la información es un obstáculo para alcanzar acuerdos y por lo tanto, resulta funcional al surgimiento de conflictos. Hasta el presente, pese a numerosos diagnósticos, se perciben dudas de un sector amplio de la comunidad con una marcado preocupación en torno a este aspecto. Una contribución importante para disipar las dudas sobre los alcances de la contaminación, consistiría en la difusión masiva de información clara y avalada por organizaciones “externas” de mayor prestigio internacional, de modo de evitar cuestionamientos sobre la objetividad de los datos. De otro modo, si se mantiene la duda, persistirá la amenaza de nuevas acciones o medidas extremas que podrían tomarla como argumento principal para pretender justificar actos ilícitos, en perjuicio de las empresas y/o del propio puerto.

La información clara y objetiva debiera ser la vía para validar los reclamos en una sociedad civilizada. Si existe un perjuicio cierto y verificable para un sector de la población aún en el caso de que se observe un estricto cumplimiento del marco legal vigente, debiera examinarse la posibilidad de una compensación estatal por un cierto lapso de tiempo a los damnificados reales, a efectos de posibilitar la reconversión de sus actividades económicas. Sea por inacción, acciones insuficientes o decisiones equivocadas, lo cierto es que se ha consumido un recurso escaso, el tiempo para la búsqueda de soluciones, haciendo posible que en Bahía Blanca se comience a instalar la cultura de la resolución de conflictos por la vía directa e imposición de la fuerza, siguiendo la tendencia observado en el resto del país.

Para los próximos años, a través de la actividad portuaria, se “presentaban” dos oportunidades trascendentes de progreso en la economía regional: la especialización como principal puerto granelero de aguas profundas y la saturación en operaciones de contenedores en el puerto de Buenos Aires. Bahía Blanca se encontraba en inmejorable posición para capitalizar estas situaciones. Lamentablemente, los últimos sucesos han apartado de esta posición al menos en forma transitoria.

En defensa del interés local, urge retomar la iniciativa, canalizar la energía en la construcción de nuevas oportunidades. La comunidad portuaria debe encontrar las vías para que la ciudad se identifique con su puerto, allí debería estar su principal aliado al momento de enfrentar nuevas amenazas que pudieran volver a desestabilizar su marco jurídico. La comunidad bahiense no debe desconocer que parte importante de sus posibilidades de progreso se centran en la bahía que la da nombre.

Abstract de la nota publicada en Indicadores de Actividad Económica (IAE). Si desea recibir la versión completa del informe vía mail, contáctenos a info@creebba.org.ar, o bien puede acceder al archivo haciendo clic aqui.

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Balance anual y perspectivas económicas

El año que paso cierra con un balance muy positivo para la economía internacional, considerando el sombrío panorama que se presentaba a fines del año 2008. Los efectos de la gran recesión mundial fueron menos intensos de lo esperado dado que, durante el primer trimestre del año, se logró revertir la amenaza de una depresión y recrear expectativas de una lenta recuperación.

La historia reciente de la evolución de las expectativas se ven reflejadas en la trayectoria alcista de los principales índices bursátiles mundiales, los índices de confianza del consumidor norteamericano y la evolución del precio de productos básicos como el petróleo y granos

La intervención coordinada de los gobiernos de las principales potencias alcanzó su objetivo de sostener la demanda agregada en períodos más críticos. Las medidas principales se dirigieron al sector financiero y las principales empresas industriales. Se concedieron préstamos a grandes empresas al borde la quiebra, se garantizaron deudas bancarias, se rescataron grandes empresas automotrices, se proveyó de liquidez al sistema bancario, se aportaron fondos para reactivar el mercado inmobiliario.

La recuperación fue liderada por China en el segundo trimestre. Al promediar el año se sumaron primeros signos de mayor actividad en los países más desarrollados. El fuerte crecimiento del déficit fiscal y externo de la economía norteamericano abrió interrogantes sobre el futuro del dólar como principal moneda de reserva de la economía mundial. Al promediar el año, se recrearon dudas sobre la efectividad de las intervenciones por la falta de respuesta del mercado laboral en el mercado de Estados Unidos con una tasa de desempleo estancada a niveles elevados (del orden del 10%).

La crisis y las estrategias para enfrentarla abrieron intensos debates. La discusión principal giró en torno a si deben mantenerse o no las medidas de estímulo a la demanda. Una posición alerta sobre el riesgo de que la expansión del gasto público y el aumento de la emisión monetaria conduzcan a una aceleración de la inflación a mediano y largo plazo. En el lado opuesto, se encuentran aquellos que recomiendan mantener el estímulo del gobierno para evitar el riesgo de una recaída global aunque ello pudiera conducir a mayores presiones inflacionarias. También se presentó un intenso debate sobre los modos de intervención - la asistencia al sector financiero o al real (no financiero)- , y el efecto negativo sobre los incentivos de inversores si el Estado garantiza la cobertura de riesgos bajo cualquier circunstancia.

 
Abstract de la nota publicada en Indicadores de Actividad Económica (IAE). Si desea recibir la versión completa del informe vía mail, contáctenos a info@creebba.org.ar, o bien puede acceder al archivo haciendo clic aqui.

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Balance anual y perspectivas 2010 de la economía regional

El contexto general tanto en el plano internacional como nacional, arroja un resultado positivo por la recuperación de la actividad económica a partir de la segunda mitad del año. Como se señala en los informes que preceden el siguiente análisis, el año concluye con un descenso esperable del PBI del país por efecto de la crisis internacional, la salida de capitales ante el temor de una gran devaluación del peso y la caída de la producción agrícola debido a la escasez de lluvias. En este marco general, al trazar un balance de la economía regional, en forma adicional se debería contemplar el impacto de factores adicionales y específicos que han condicionado severamente su desempeño.

Sequía. El caudal de lluvias del año alcanzo mínimos históricos generando una crisis hídrica sin precedentes por la perspectiva de agotamiento a corto plazo de las reservas de agua potable de la población y la gran industria. Por otra parte, el derrumbe de la producción agropecuario colocó al sector en una situación límite, con un número creciente de pequeños productores al borde de la quiebra.

Política económica. La política de controles de precios mantuvo su sesgo en contra de los intereses de la economía regional por cuanto afecta la producción e inversiones de sus principales actividades económicas: carne, trigo e industrialización del gas.

Emergencia sanitaria. Al promediar el año, la pandemia paralizó la actividad económica en el momento en que la recesión interna alcanzaba su máximo punto, debido al gran número de infectados y el temor de la población de exponerse al riesgo de contagios.

Situación fiscal de la provincia. Unos meses antes de las elecciones legislativas de junio, la ciudad recibió un flujo importante de obra pública que ayudo a sostener la actividad económica, compensando el fuerte retroceso de la obra privada por efecto de la crisis. Finalizadas las elecciones la situación cambió. La suba del déficit por la caída de la actividad y el crecimiento excesivo del gasto público, repercutió por una doble vía en la región. Se demoraron pagos a proveedores y transferencias a gobiernos municipales y sobre fin de año se sumó el aumento de la presión tributaria para acortar la brecha de financiamiento.

Conflicto portuario. Al finalizar el año, dos hechos graves afectaron la seguridad jurídica en el puerto local. El primero de ellos fue el intento del gobierno provincial de crear nuevos tributos que recayeran directamente sobre actividades en zona portuaria. La aplicación del impuesto, de cuestionable legalidad, fue suspendida por la resistencia de los sectores afectados, dado que restaría competitividad a las terminales locales por el mayor costo de operación y disminuirá la atracción del puerto local como zona de captación de importantes inversiones (la edición anterior de Indicadores de Actividad Económica presenta un informe detallado referido al impacto de la reforma impositiva provincial). Al poco tiempo, se desencadenó la interrupción forzada de las actividades por la ocupación violenta de las instalaciones por parte de representantes de los pescadores (en la nota editorial de este mismo número se presenta una evaluación crítica sobre los orígenes y consecuencias del conflicto) y que abre un serio interrogante sobre las posibilidades de la autoridad portuaria local de asegurar a los usuarios del puerto que estos inconvenientes no volverán a repetirse.

 
Abstract de la nota publicada en Indicadores de Actividad Económica (IAE). Si desea recibir la versión completa del informe vía mail, contáctenos a info@creebba.org.ar, o bien puede acceder al archivo haciendo clic aqui.

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