CREEBBA - Indicador de Actividad Económica - IAE Nro. 106

Indicadores de Actividad Económica (IAE) Nº 106
septiembre 2009

 

 

 

 

 


Nota Editorial: Es la política...

Los últimos acontecimientos en el ámbito internacional arrojan algunas señales que contribuyen a plantear una mejor perspectiva para la economía mundial. La tendencia os últimos acontecimientos en el ámbito internacional arrojan algunas señales que contribuyen a plantear una mejor perspectiva para la economía mundial. La tendencia alcista en la cotización de activos, títulos de deuda y productos primarios refleja un cambio positivo de expectativas de inversores sobre las posibilidades de recuperación de la demanda global. El cambio de situación se puede apreciar hasta en los términos empleados por analistas para sintetizar diagnósticos sobre la situación económica global. En marzo se debatía sobre el riesgo de una depresión; en septiembre predomina la idea del fin del proceso recesivo, y el debate gira en a las características que podría adoptar la transición a una etapa de recuperación de la actividad económica mundial. La perspectiva permite sostener un cauto optimismo, con una recuperación de la actividad económica global, a un ritmo lento, condicionada por las dificultades del gobierno de Estados Unidos en lograr una reducción de sus elevados niveles de desempleo.

Estos datos representan un punto de partida necesario para el análisis de perspectivas de la economía argentina. El contexto externo contribuye a un repunte de la situación económica general del país y esto se comenzó a reflejar en algunos indicadores del mercado financiero a partir del mes de agosto.

Uno de los datos más significativos ha sido la fuerte disminución de demanda de dólares de particulares, y en contrapartida cierta recuperación de la demanda de activos financieros locales. Este cambio de tendencia permite afianzar un horizonte de mayor estabilidad cambiaria para los próximos meses.

La desaceleración de la demanda de divisas o desmonetización de la economía representaba un severo riesgo macroeconómico; su efecto negativo fue la agudización de la escasez de crédito reflejado en un costo financiero excesivo. El freno a la dolarización obedeció principalmente a un cambio de expectativas de los inversores caracterizado por una percepción más firme de las posibilidades del Banco Central de mantener su política de flotación cambiaria, sin grandes pérdidas de reservas; a partir de tres datos para lo que resta del año: la recuperación de los precios agrícolas, la proyección de superávit comercial y el pago de servicios de deuda del gobierno nacional, incluyendo refinanciación de vencimientos a través del canje de bonos e ingresos del blanqueo de capitales.

La disminución transitoria de las expectativas de devaluación contribuye a normalizar la oferta de divisas a través de un mayor flujo de liquidaciones de exportadores y al afirmarse la posibilidad de un tipo de cambio estable; el alto rendimiento de títulos y acciones en el mercado local desalienta por el momento la compra de dólares como alternativa de ahorro.

Pese a los esfuerzos del Banco Central, la depreciación de la moneda que acompaño a la fuga de ahorros, a través de una recuperación del tipo de cambio real, contribuyó a recomponer la pérdida de competitividad del sector exportador generada por el atraso cambiario de los últimos años. Esta situación se refuerza por la política cambiaria de los principales socios comerciales, destacándose Brasil con una fuerte apreciación de su moneda. Por otra parte, el aumento del tipo de cambio en términos reales permite en parte contrarrestar los crecientes desequilibrios fiscales generados por una política de intervenciones crecientes y por la caída de la recaudación de impuestos.

La mejora de los indicadores económicos y la posibilidad cierta de un freno al proceso recesivo, se ve ensombrecida por el clima de incertidumbre que generan las iniciativas del gobierno. Pese a la derrota electoral, el gobierno mantiene un clima de enfrentamiento con el sector agropecuario, al que se suma nuevos focos de conflicto con la cuestionada propuesta de reforma del marco regulatorio del mercados de medios de comunicación.

La inversión no puede capitalizar la nueva oportunidad que se le presenta al país. La mejora de las condiciones económicas se ven desdibujadas por la incapacidad política para acordar ideas básicas sobre objetivos de largo plazo, el ejercicio discrecional del poder de funcionarios, el cambio intempestivo de reglas con rupturas de contratos, la creciente preocupación por la falta de transparencia y sospechas de corrupción, la falta de límites a la búsqueda de nuevas vías de recaudación, el deterioro de la situación social con su correlato de creciente inseguridad.

En resumen, hay razones para pensar en un freno en la tendencia recesiva a partir de una recuperación del nivel de actividad. La situación internacional y el freno a la fuga de capitales facilitarían una recomposición de los niveles de demanda. El alto nivel de capacidad instalada ociosa y la recomposición de inventarios, da margen para una reactivación a través de un aumento de la producción lo que permitiría interrumpir la tendencia creciente observada en la tasas de desempleo. No obstante, estas posibilidades se ven amenazadas por la incierta evolución del clima político. La única certeza, es la ausencia de inversiones, pese a la nueva oportunidad que comienza a presentarse para el país, a medida que continúa deteriorándose la reputación del gobierno entre empresarios.

Abstract de la nota publicada en Indicadores de Actividad Económica (IAE). Si desea recibir la versión completa del informe vía mail, contáctenos a info@creebba.org.ar, o bien puede acceder al archivo haciendo clic aqui.

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Nuevo gravamen sobre los movimientos portuarios

Se encuentra en discusión una amplia reforma tributaria en la provincia de Buenos Aires, donde, entre otros aspectos, se plantea el establecimiento de un tributo a la carga y descarga de mercaderías en las catorce terminales portuarias bonaerenses. Esto forma parte de un conjunto de medidas que tiende a incrementar notablemente la presión fiscal tanto sobre individuos como sobre empresas en la provincia de Buenos Aires.

Hasta el momento de elaborar este análisis no se ha difundido ampliamente la forma de estructurar este gravamen, pero de acuerdo al texto aprobado en la Cámara de Diputados de la provincia, se crea un cargo a los servicios de manipulación de carga; almacenamiento y depósito; explotación de infraestructura; derechos de puerto; servicios complementarios para el transporte por agua y gestión y logística para el transporte de mercaderías.

La presión tributaria del gravamen propuesto recaería sobre un movimiento de 70 millones de toneladas anuales que pagarían, de acuerdo a la información difundida, un monto de $18 por cada tonelada de descarga y $8 por tonelada de carga. El sujeto pasivo serían las empresas administradoras de cada puerto. En virtud de esta información, pueden señalarse algunas particularidades que contribuyen al análisis de los efectos de la medida.

En primer lugar, la implementación de la reforma genera una situación diferencial entre las terminales portuarias de la provincia de Buenos Aires y las que están situadas en otras provincias. En este sentido, se genera una inequidad que afecta negativamente la competitividad de los puertos bonaerenses, que se encuentran sujetos a un tributo que no existe en otros lugares. Dicho de otro modo, sacar las mercaderías a través de los puertos de Buenos Aires resulta más costoso.

A partir de esta consideración y teniendo en cuenta que la medida recae sobre todas las mercaderías movilizadas, es posible avanzar hacia un segundo nivel de análisis destacando una nueva distorsión entre las mercaderías que pueden desplazarse con facilidad hacia otros puertos y aquellas que por alguna condición de especialización o requerimiento de infraestructura enfrentan dificultades para salir por otras terminales.

 
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La construcción en Bahía Blanca y otras ciudades del país

El sector de la construcción reviste gran importancia en la economía y es considerado uno de los que mayores efectos multiplicadores produce sobre la inversión, el nivel de actividad y el crecimiento. Contribuye de manera significativa al índice de ocupación a partir de los empleos que genera tanto directa como indirectamente, además de aportar un sustancial nivel de operaciones en lo que se refiere a comercialización de materiales e insumos. En Bahía Blanca, la construcción concentra cerca del 10% de la población ocupada, consolidándose como una de las ramas económicas más destacadas, después del comercio y la industria manufacturera. Es por el mismo motivo que la actividad resulta altamente sensible a la marcha de la economía general, sumando cuantiosos puestos de trabajo en épocas de prosperidad y provocando numerosas cesantías en períodos de recesión.

Además de analizar la trayectoria de la construcción en la ciudad, tal como se ha hecho en ediciones anteriores1, también es interesante realizar algún ejercicio de comparación, observando la dinámica sectorial en otros centros urbanos. De esta manera, es posible concluir si la actividad sigue un patrón similar en diferentes puntos del país o si presenta características diferenciales a nivel local. En forma complementaria, puede compararse la trayectoria del componente construcción del PBI con la evolución de la superficie planeada en Bahía Blanca y otras ciudades, a fin de comprobar el paralelismo de las mismas. Incluso es preciso arribar a alguna medida aproximada de la proporción en que cada ciudad contribuye al producto sectorial a nivel del país.

El presente estudio propone, en primer lugar, un análisis comparativo del nivel de actividad en materia de construcción que incluye a Bahía Blanca y otras 41 localidades del país. En segundo término, muestra la evolución del sector a nivel global, según lo que ponen de manifiesto las cuentas nacionales, con el propósito de hallar relaciones con la performance local y de las demás ciudades seleccionadas. Finalmente, se realiza una estimación aproximada de la participación de inversiones en nueva construcción por ciudad con respecto al PBI sectorial y global del país. El objetivo es arribar a una idea preliminar de la importancia relativa de la actividad en cada jurisdicción y, en particular, saber cómo se posiciona Bahía Blanca en dicho contexto.

 
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El desempeño del sector municipal

Con frecuencia, el análisis de las cuentas públicas concentra su atención en la situación fiscal del gobierno nacional. Sin embargo, los números de los últimos meses evidencian que los gobiernos provinciales están teniendo dificultades crecientes en el frente fiscal, muchas veces producto de la postergación y minimización de debates sobre leyes de presupuesto, reforma de la coparticipación y control de gastos en gobiernos provinciales a través del federalismo fiscal. De hecho, a mediados de este año, en un informe del Banco Central se admite que las finanzas públicas provinciales continuarían mostrando una tendencia a debilitarse, esperándose que 2009 cierre con un déficit que se encontraría entre los 5 mil y 10 mil millones de pesos, adjudicándosele a la provincia de Buenos Aires la mitad de dicha cifra.

Los municipios no permanecen ajenos a estas cuestiones, particularmente aquellos ubicados en el territorio bonaerense. En reiteradas ocasiones se ha advertido acerca de las escasas posibilidades prácticas que poseen los municipios para acceder a recursos genuinos, dependiendo en gran parte de las transferencias giradas por la provincia en concepto de coparticipación impositiva y de los aportes de gobiernos de nivel superior efectuados por vías alternativas.

En esta oportunidad, se analizan las cuentas del municipio de Bahía Blanca para el ejercicio 2008 evaluando también las perspectivas para el corriente año a través de la rendición parcial de mediados de 2009.

 
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Exportaciones locales: evolución, comparaciones y coyuntura

En resumen, la tendencia alcista de las exportaciones locales se prolongó en el 2008 y de acuerdo a las cifras de embarques se interrumpiría a partir del año en curso. La ciudad mantiene su importancia como centro de exportaciones destacado en el interior del país. El dato saliente del último año ha sido el record histórico del valor medio de la tonelada exportada, aunque inferior al promedio del país, y uno de los más bajos en el ranking general, por el predominio de productos primarios en la oferta exportadora regional, los cuales han tenido un aumento sostenido de sus precios a partir del 2006. Los destinos principales son Brasil y China, en tanto que se registra un importante intercambio por vía terrestre con Chile. Por último, resulta muy alentadora la evolución en las operaciones con contenedores. La captación de embarques de frutas y hortalizas ha permitido dar un salto sustancial en el nivel de operaciones con contenedores, abriendo la expectativa de futuras mejoras en la oferta de líneas marítimas y captación de nuevas cargas en la región central y sur del territorio argentino.

 
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Situación y perspectivas de la industria oleaginosa

El complejo industrial oleaginoso desde mediados de la década pasada, experimentó un proceso de crecimiento que lo ubica actualmente en el primer lugar como sector exportador a nivel nacional, tanto en volumen como en valor. La molienda de soja, principal insumo del sector, se triplicó en una década, logrando posicionar al país como el principal exportador de aceite y harina de esa oleaginosa. Este proceso de crecimiento, fue posible a partir de la concreción de un nivel de inversiones muy importante en los últimos 15 años, convirtiendo al sector en uno de los más dinámicos en este rubro. Una parte importante de éstas inversiones se ejecutaron en el último lustro, incrementando cerca de un 50% la capacidad de procesamiento diario en ese periodo. En el mismo sentido, pero en el término de 10 años, la producción de soja a nivel nacional, pasó de 11 millones de toneladas en la campaña 1996/97, a 46 millones en la campaña 2007/08. Este exponencial crecimiento, se logró no solo a partir de una expansión en el área sembrada superior a las 10 millones de hectáreas, sino también en la productividad por hectárea, que aumentó más de un 50%.

A pesar de la importante reducción productiva en la campaña 2008/09 y su consecuente impacto en el uso de la capacidad instalada del complejo oleaginoso, el sector presenta una perspectiva favorable, como consecuencia de algunos factores de orden internacional. Los determinantes de la demanda a nivel global, que fundamentan el razonamiento anterior a mediano plazo, se asocian al crecimiento poblacional, a cambios en los patrones de alimentación y al crecimiento del ingreso per cápita en países como China e India, principalmente. La demanda creciente en el consumo de aceites y harinas vegetales, demuestran este cambio en los patrones de consumo. Otros factores importantes, como la demanda especulativa y la industria del biocombustible, también forman parte de los elementos explicativos de la demanda a nivel internacional.

En definitiva, existen elementos suficientes como para asegurar que el sector tiene excelentes perspectivas de crecimiento en el comercio internacional. El aumento de la población a nivel mundial y del ingreso per cápita en algunos países líderes en el nuevo orden internacional, son elementos que aseguran un incremento en la demanda de los productos derivados de las oleaginosas en los próximos años. Estimaciones de organismos internacionales, coinciden en que se presentará una trayectoria al alza en el precio de los principales granos como resultado de un incremento en la demanda mundial. En general, se proyectan precios para los próximos diez años superiores en términos reales a los picos registrados en los años 2007 – 2008. El precio en términos reales proyectado por FAO resultará entre un 10 y 20% superior para el caso de los granos y para el caso de aceites vegetales se espera un incremento del 30% con respecto al máximo registrado en el 2008.

Algunos aspectos de carácter regional, generan un marco muy favorable para que se orienten inversiones hacia la etapa industrial de la cadena oleaginosa. Se conjugan elementos que potencian la posibilidad de proyectos de inversión en la región, permitiendo incorporar integrantes locales en esta etapa de la cadena. En este sentido, la captación de materia prima producida dentro o fuera de la región de influencia del puerto local (soja y girasol), que en el caso de la soja, una parte importante se carga sin procesar y la posibilidad de embarcar buques de gran capacidad, determinan ventajas comparativas con otras regiones al momento de concretar inversiones en el sector. En el presente informe se pretende, analizar la evolución que evidenció el sector en los últimos años y estimar impactos sobre la economía regional, a partir de una hipótesis de mayor procesamiento en la etapa de producción de aceites y harinas vegetales.

 
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